Vida y estilo

Lo que el verano le hace a tus oídos, nariz y garganta

Las altas temperaturas, los baños, el aire acondicionado y los alérgenos estivales favorecen algunas de las patologías otorrinolaringológicas más frecuentes. Los especialistas explican cómo prevenirlas para disfrutar de las vacaciones sin sobresaltos
Unos niños buceando, una de las actividades más habituales en verano. / Magnific

El verano es una de las épocas más esperadas del año, pero también supone un cambio significativo en nuestros hábitos y en nuestra exposición a determinados factores ambientales que pueden afectar a la salud. Las actividades acuáticas, las altas temperaturas, el uso intensivo del aire acondicionado o la persistencia de determinados alérgenos convierten esta estación en un periodo especialmente propicio para la aparición o agravamiento de diversas patologías relacionadas con los oídos, la nariz y la garganta.

Ante esta situación, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda la importancia de adoptar medidas preventivas para evitar algunos de los problemas más frecuentes durante estos meses, entre ellos la otitis externa, las faringitis y laringitis, las hemorragias nasales y la rinitis alérgica.

“El verano modifica nuestras rutinas y nos expone a factores que pueden alterar el equilibrio natural de los oídos, la nariz y la garganta. Aunque muchas de estas patologías son leves, pueden llegar a afectar de forma importante a la calidad de vida y, en la mayoría de los casos, son prevenibles mediante medidas sencillas”, explica el doctor. Serafín Sánchez, presidente de la Sociedad.

Otitis externa, la patología estrella

La denominada otitis externa u oído del nadador constituye una de las consultas más características de la temporada estival. Se trata de una inflamación o infección del conducto auditivo externo favorecida por la humedad retenida tras los baños en piscinas, playas o parques acuáticos.

Se estima que aproximadamente un 10% de la población sufrirá una otitis externa a lo largo de su vida y que su incidencia aumenta significativamente durante los meses de verano debido al incremento de las actividades acuáticas.

“Uno de los errores más habituales es intentar limpiar los oídos con bastoncillos después del baño. Esta práctica puede producir pequeñas lesiones que favorecen la infección. Lo recomendable es secar suavemente la parte externa de la oreja y evitar manipular el conducto auditivo”, señala Sánchez.

Aire acondicionado y garganta

Otro de los elementos inseparables del verano es el aire acondicionado. Sin embargo, una exposición prolongada a ambientes excesivamente fríos o con baja humedad puede provocar sequedad e irritación de las mucosas respiratorias.

A ello se suman los continuos cambios de temperatura entre espacios exteriores que superan los 35 o incluso los 40 grados y ambientes interiores climatizados varios grados por debajo, una situación que puede favorecer procesos inflamatorios como las faringitis, laringitis o disfonías.

“Las cuerdas vocales necesitan una adecuada hidratación para funcionar correctamente. Cuando se combinan deshidratación, aire seco y esfuerzo vocal prolongado, aumenta la probabilidad de sufrir afonías o molestias persistentes en la garganta”.

El calor afecta a la nariz

Las altas temperaturas tienen igualmente consecuencias sobre la mucosa nasal. El calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y aumenta la fragilidad de los capilares, incrementando el riesgo de epistaxis o sangrado nasal.

Los especialistas recuerdan que hasta el 60% de la población experimentará algún episodio de hemorragia nasal a lo largo de su vida y que la epistaxis constituye una de las urgencias otorrinolaringológicas más frecuentes.

“Muchas personas continúan inclinando la cabeza hacia atrás cuando sangra la nariz, pero lo correcto es inclinarla ligeramente hacia delante y comprimir la parte blanda de las fosas nasales durante varios minutos de forma continuada”.

Las alergias sin vacaciones

Aunque la primavera concentra gran parte de la atención en materia de alergias respiratorias, numerosos pacientes continúan presentando síntomas durante el verano.

La rinitis alérgica afecta a aproximadamente uno de cada cinco españoles y constituye una de las enfermedades crónicas más frecuentes en nuestro país. La persistencia de pólenes de gramíneas en determinadas regiones, junto con otros factores ambientales, puede provocar congestión nasal, estornudos, picor y rinorrea incluso durante las vacaciones.

“Muchos pacientes bajan la guardia cuando termina la primavera, pero las alergias respiratorias pueden seguir presentes durante buena parte del verano. Mantener el tratamiento prescrito y consultar ante cualquier empeoramiento resulta fundamental para evitar complicaciones”, afirma

Prevenir para disfrutar

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Los especialistas recuerdan que una correcta hidratación, el secado adecuado de los oídos tras el baño, la moderación en el uso del aire acondicionado y el seguimiento de las pautas terapéuticas indicadas por los especialistas son medidas sencillas que pueden reducir significativamente el riesgo de sufrir estas patologías.

“Disfrutar del verano y proteger la salud otorrinolaringológica es perfectamente compatible. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar que un problema fácilmente evitable termine condicionando las vacaciones”, concluye.

25/07/2026