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La cadena de supermercados Lidl ha incorporado a su catálogo el organizador de baño Livarno, una pieza que busca resolver el caos en las encimeras y bajo los muebles del lavabo. Este accesorio destaca por su fabricación en material transparente, lo que permite identificar el contenido de un vistazo sin necesidad de abrir los compartimentos, facilitando la rutina diaria de higiene y belleza.
El diseño se basa en dos cajones independientes que se deslizan gracias a unas hendiduras frontales que actúan como tiradores. Esta estructura es ideal para clasificar objetos pequeños que suelen perderse en cajones más grandes, como cosméticos, discos de algodón, accesorios para el pelo o incluso material de oficina en otros espacios del hogar.
Organizador de baño
Versatilidad y ahorro de espacio
Una de las ventajas competitivas de este modelo es su diseño apilable. Gracias a las muescas en la parte superior, el usuario puede combinar varias unidades del mismo modelo para crear una torre de almacenamiento personalizada, aprovechando la altura de los estantes y minimizando la superficie de baño ocupada. Su tamaño compacto, además, lo hace apto para armarios de tamaños más reducidos.
Con un precio de 4,99 euros, Lidl se posiciona una vez más como una opción económica frente a los organizadores de acrílico de tiendas especializadas, que suelen, como mínimo, duplicar este coste. La robustez del material garantiza que su limpieza sea sencilla, siendo suficiente un paño húmedo para mantener el brillo del plástico y la higiene necesaria en un entorno húmedo como es el cuarto de baño.
Una marca histórica
La historia de Lidl se remonta a los años 30 en Alemania, cuando la familia Schwarz comenzó a operar en el negocio mayorista de alimentos. Tras la Segunda Guerra Mundial, Josef Schwarz impulsó la empresa como distribuidora de productos alimentarios, sentando las bases de lo que más tarde sería un gigante de la distribución. En los años 70, Dieter Schwarz, hijo de Josef, apostó por el formato de supermercado “discount”: tiendas más pequeñas, surtido limitado y precios muy ajustados gracias a una fuerte eficiencia logística y a la venta de muchas marcas propias. En 1973 se abrió la primera tienda Lidl en Ludwigshafen (Alemania), marcando el inicio de su expansión.