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Israel y Líbano vuelven al diálogo para evitar el colapso del pacto

Ambos países se reunirán este jueves en Washington, sin la participación de Hizbulá
Un hombre ondea las banderas de Irán (derecha) y Hizbulá (izquierda), sobre los escombros de un edificio destruido por un ataque aéreo israelí en Beirut. / Efe

Tras décadas de servir como tablero para intereses ajenos, el Líbano intenta navegar entre la posibilidad de una soberanía plena mediante negociaciones directas con Israel y la realidad de una tregua que se desangra en el sur. Mientras EE.UU. anuncia un giro diplomático, los ecos de las explosiones en Taibé y la indignación por incidentes religiosos empañan un alto el fuego que apenas cumple su cuarta jornada.

Washington, que actúa como mediador, ha confirmado que representantes de Israel y del Líbano mantendrán el próximo jueves en Washington una segunda ronda de negociaciones para explorar el fin del conflicto, sin la participación de Hizbulá. "EE.UU. será sede de una segunda ronda de conversaciones a nivel de embajadores entre Israel y Líbano el jueves 23 de abril en el Departamento de Estado", explicó un portavoz del departamento. "EE.UU. celebra el diálogo productivo que comenzó el 14 de abril. Continuaremos facilitando conversaciones directas y de buena fe entre ambos gobiernos", agregó.

Ambas delegaciones se verán en la capital estadounidense después de que el pasado 16 de abril entrara en vigor un alto el fuego de diez días, un respiro necesario tras la ofensiva iniciada el 2 de marzo. Sin embargo, la calma no ha llegado a percibirse del todo. El partido-milicia chií Hizbulá ha reivindicado su primer ataque desde la entrada en vigor del pacto, mediante la detonación de bombas "colocadas previamente" al paso de varios carros de combate israelíes.

Según el comunicado del grupo recogido por la cadena Al Manar, ocho blindados que se desplazaban entre Taibé y Deir Sirian fueron alcanzados por las explosiones, resultando en la destrucción de cuatro carros de combate. Este ataque se produce después de que el Ejército de Israel confirmara la muerte de dos de sus soldados durante el fin de semana. A pesar del cese de hostilidades formal, también las fuerzas israelíes han mantenido labores de demolición y ataques selectivos contra supuestos objetivos de la milicia en las zonas bajo su control.

Este conflicto actual, que ya suma cerca de 2.300 muertos y más de un millón de desplazados, estalló en marzo tras el lanzamiento de proyectiles por parte de Hizbulá en respuesta al asesinato del ayatolá Alí Jamenei durante una ofensiva de Israel y EE.UU. contra Irán.

Indignación de Tierra Santa

A la tragedia humanitaria se ha sumado este lunes un incidente que ha despertado la indignación global. Una fotografía verificada por el propio Ejército israelí muestra a un soldado destrozando a martillazos una estatua de Jesucristo en una iglesia del sur de Líbano.

La Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa (ACOHL), presidida por el patriarca Pierbattista Pizzaballa, ha exigido una acción disciplinaria "inmediata y determinante". Los líderes cristianos califican el acto como una "grave afrenta" y una muestra de una "preocupante falla en la formación moral".

Aunque el primer ministro Benjamín Netanyahu condenó el acto "en los términos más enérgicos" apelando a los valores de tolerancia, su mensaje ha sido recibido con escepticismo. Las autoridades eclesiásticas y libanesas recuerdan que esta profanación no es un caso aislado, citando la destrucción de la histórica iglesia de San Georgios en Yaroun, reducida a escombros por ataques israelíes en 2024, y el asedio constante que sufren las comunidades cristianas en Gaza y Cisjordania.

Una soberanía en juego

El ministro de Exteriores libanés, Yusef Ragi, ha sido enfático al declarar que su país ha sido "arrastrado a una guerra que no eligió". En conversaciones con aliados internacionales como Australia, Ragi ha subrayado que la prioridad es recuperar el territorio ocupado mediante la diplomacia.

Líbano se enfrenta hoy a dos opciones claras: la continuación de una guerra con repercusiones sociales y económicas devastadoras, o una negociación que restaure la autoridad del Estado. Con la tregua pendiendo de un hilo y las tropas israelíes aún operando en suelo libanés, el éxito de la próxima ronda de negociacón es, quizás, la última esperanza para evitar que el país desaparezca bajo el peso de un conflicto regional que no cesa.

20/04/2026