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Durante la última jornada de su viaje a Francia, el papa León XIV ha advertido en Metz de que "invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación" y ha instado al continente europeo a frenar la dinámica en la que se han sumido las relaciones humanas y entre los Estados, las cuales se están volviendo cada vez "más bárbaras". En su intervención, el pontífice también ha alertado frente a "la ilusión del rearme" y ha abogado por realizar "esfuerzos creativos" que permitan alcanzar una paz duradera.
La última etapa de la visita apostólica del papa estadounidense y peruano ha comenzado con su traslado a Metz —escenario de una intensa batalla en la Segunda Guerra Mundial, lugar de frontera y enclave vinculado a la vida de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la UE—, donde el pontífice ha participado en un encuentro interreligioso. Sentado junto a representantes de la Iglesia ortodoxa, protestante, el gran rabino de Francia, Haim Korsia, el imán de la gran mezquita de París, Chems Eddine Hafiz, y el cardenal arzobispo de Marsella, Jean-Marc Aveline, ha escuchado la lectura del “Llamamiento de Metz”.
En dicho manifiesto, los líderes religiosos han instado a reforzar la fraternidad ante el aumento de las guerras, la violencia, las desigualdades y los cambios tecnológicos y ambientales. La declaración conjunta rachaza el totalitarismo, condena la discriminación y los ataques a lugares de culto y establece el compromiso de mantener un diálogo exigente y formar a las nuevas generaciones para que la iniciativa sea una "brújula de esperanza".
A favor del diálogo y contra la eutanasia
Por su parte, León XIV ha animado a los presentes a "testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz". Citando la encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco, ha subrayado que "dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro". El pontífice ha sostenido que "las religiones son guardianas de la vida: ellas afirman su valor sagrado" y ha hecho un nuevo alegato contra la eutanasia al remarcar que servir a la vida significa "envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final".
Posteriormente, en el Centro de Congresos Robert Schuman, el papa ha participado en el congreso “A las raíces de Europa por la paz y la unidad”, impulsado por invitación del presidente francés, Emmanuel Macron. Aunque se había invitado a los 26 líderes de la UE, la representación final incluyó al príncipe Alberto II de Mónaco, el gran duque Guillermo de Luxemburgo, el primer ministro francés, Sébastian Lecornu, el primer ministro luxemburgués, Luc Frieden, el copríncipe de Andorra y obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano Pentinat, la ministra-presidenta del Sarre, Anke Rehlinger y el expresidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
En su alocución, el pontífice ha lamentado que "se menosprecia el valor de la palabra dada; y se presume más bien de la mentira y el engaño", recordando que "el derecho internacional y el multilateralismo hacen hincapié en la igualdad efectiva de los Estados". Ha advertido de que "la búsqueda de la paz en Europa", al igual que en el resto del mundo, no debe confundirse con un irenismo ingenuo", señalando que "las palabras de Schuman son más vigentes que nunca: 'La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la menazan'". En esta línea, ha advertido contra el gasto militar y ha preguntado si la región simplemente busca "detener la hemorragia de la guerra y prepararnos mejor para las que suponemos que todavía está por venir".
Sobre el fenómeno migratorio, el Santo Padre ha indicado que se vive un "encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas" y ha instado a "integrar" a quienes llegan "como en la propia familia", al tiempo que les ha pedido "entrar en el espíritu de la casa que les acoge". Rememorando su mensaje en las islas Canarias, ha reiterado que "la dignidad humana exige vías legales y seguras". Finalmente, ha abordado la laicidad defendiendo que esta presupone "una verdadera colaboración" y el respeto estatal a la libertad y autonomía de las Iglesias, antes de dar por concluida su visita a Francia para emprender su vuelo de regreso a Roma.