Las llamas continúan asolando la región francesa de Gironda. Las autoridades atribuyen parte de la extrema virulencia y del comportamiento imprevisible del megaincendio a la aparición de las llamadas 'tormentas de fuego', un fenómeno excepcional en Francia por el que el propio fuego genera una gigantesca nube capaz de crear vientos, lanzar brasas a kilómetros de distancia e incluso originar nuevos focos.
"Nos enfrentamos a un fenómeno increíble, inédito y desconocido", aseguró la prefecta de Gironda, Sophie Brocas, después de que el incendio provocara por segundo día consecutivo una de estas gigantescas nubes. Para la representante del Estado, este episodio marca "un cambio de dimensión" en un incendio que ya ha calcinado unas 42.000 hectáreas, se ha aproximado a menos de quince kilómetros de Burdeos y ha obligado a evacuar a cerca de 220.000 personas.
Este fenómeno es conocido científicamente como pirocumulonimbo. Aunque es relativamente habitual en los grandes incendios de Australia, Canadá o Estados Unidos, su aparición en territorio francés había sido hasta ahora anecdótica.
Según explicó el director del Servicio Departamental de Bomberos y Rescate (SDIS) de Gironda, Marc Vermeulen, el incendio entró el pasado viernes en una fase convectiva. El intenso calor generado por las llamas impulsó hacia la atmósfera una enorme columna de humo, cenizas y vapor de agua que evolucionó desde un pirocúmulo hasta un pirocumulonimbo, una nube capaz de comportarse como una auténtica tormenta.
A partir de ese momento, el incendio empieza a generar su propia meteorología. Las fuertes corrientes de aire creadas por la nube alteran la dirección del viento, alimentan el avance de las llamas y hacen prácticamente imposible prever su evolución. Además, las brasas pueden ser proyectadas a cientos de metros o incluso varios kilómetros, originando nuevos focos lejos del perímetro principal e incrementando el riesgo para las poblaciones cercanas.
Debido a este escenario las autoridades han acelerado las evacuaciones en las localidades situadas entre el frente del incendio y el área metropolitana de Burdeos. Tal y como explicó Vermeulen, el temor de los bomberos no era solo el avance de las llamas, sino la posibilidad de que aparecieran nuevos incendios lejos del perímetro inicialmente afectado.
Llamamiento a los turistas
Pese a la gravedad de la situación, el Gobierno francés insiste en lanzar un mensaje de tranquilidad a quienes tienen previsto viajar al país. La ministra delegada de Asuntos Exteriores, Eléonore Caroit, pidió este martes a los turistas que no cancelen sus vacaciones salvo que tengan previsto desplazarse a las zonas directamente afectadas.
"Lo que hay que tener en cuenta, a pesar obviamente de la magnitud de estos fuegos y de la gran cantidad de fuegos que han empezado este año, es que la gran mayoría del territorio francés no está afectado", afirmó. La ministra recordó que incluso dentro de Gironda existen numerosos destinos turísticos que permanecen completamente seguros y defendió la política de evacuaciones preventivas.
"No pospongan sus viajes, a menos que sean a regiones que están siendo afectadas", insistió Caroit, que pidió consultar la información oficial antes de desplazarse.