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Las flores sirven para felicitar, dar las gracias, acompañar en las despedidas o expresar aquello que a veces cuesta poner en palabras. Detrás de cada ramo hay una intención, una elección de colores, formas y variedades con las que se busca transmitir una emoción. De ese lenguaje conocen bien sus claves Iban González e Iban Barrigón, responsables de la floristería Kimu-Urtxin. “La flor es belleza”, afirman. En las últimas semanas, esa belleza ha convivido con el ajetreo de la campaña de Todos los Santos. En el establecimiento se acumulan los encargos y los preparativos para el cementerio, una labor que exige dedicación y que responde a una costumbre que sigue muy presente en Oñati.
La historia de Kimu-Urtxin arranca de una manera algo distinta de lo que cabría imaginar. 'Los Ibanes' se conocieron mientras trabajaban en distintos bares y, como sus horarios apenas les permitían coincidir, decidieron buscar un negocio que pudieran emprender por su cuenta. Barajaron varias opciones hasta que un día González, a quien siempre le había atraído el universo de las flores, propuso abrir una floristería. Algo que a su pareja ni siquiera se le había pasado por la cabeza.
Antes de dar el paso, dedicaron un año a formarse en una floristería de Galdakao. Con ese aprendizaje, en 2004 pusieron en marcha Kimu. La aventura empresarial creció cuatro años después, cuando asumieron el traspaso de Urtxin por jubilación. Durante años mantuvieron abiertos ambos locales, hasta que la pandemia y los costes de funcionamiento les llevaron a concentrar toda la actividad en el establecimiento de Portu Kale.
González prepara con mucho mimo un ramo de flores, uno de los elementos más característicos de Kimu-Urtxin.
Opciones más resistentes
Más de dos décadas detrás del mostrador les han permitido asistir de cerca a la evolución de los gustos de la clientela. Las orquídeas y las guzmanias se encuentran entre las favoritas para el interior de las casas. En el caso de los balcones y terrazas, González y Barrigón tratan de sustituir los geranios, afectados por la mariposa que los ataca, e introducir otras propuestas como arbustos y especies capaces de mantenerse durante todo el año. “La gente joven no está para gastar cada temporada”, apunta González. La preferencia por opciones más resistentes y que exijan pocos cuidados responde, asimismo, a otros hábitos de vida: los viajes, las jornadas ocupadas y el poco tiempo disponible para atenderlas.
También ha cambiado la forma de imaginar y encargar los ramos, una de las señas de identidad de Kimu-Urtxin. Internet y plataformas como 'Pinterest' inspiran cada vez más a las novias, que suelen acudir con fotografías y una idea bastante definida. Pero no todo lo que aparece en esas imágenes es posible ni encaja necesariamente con el vestido. González reivindica el criterio de quien conoce el oficio y sabe qué composición puede armonizar mejor con cada estilo y personalidad. La llegada de las 'wedding planners', incluso a Oñati, ha añadido nuevos intermediarios a una elección muy personal. “A mí me da pena porque lo que nosotros hemos aprendido muchas veces no lo podemos llevar a cabo”, lamenta.
Ese saber hacer se aprecia en la elaboración artesanal. Para González, no basta con reunir unas cuantas flores: la disposición de los tallos y el equilibrio del conjunto son determinantes. “El ramo realmente bien hecho tiene que llevar una espiral”, explica. Una técnica que exige práctica y conocimiento y que en Kimu-Urtxin cuidan hasta el último detalle.
Pero las flores tienen para 'los Ibanes' un significado que trasciende lo ornamental: “dan calidez al hogar y con un toque de verde transforman cualquier espacio. Al final es alegría”, resumen. Su presencia en la vida cotidiana les parece irrenunciable.
Un regalo apreciado
Quizá por eso siguen siendo un regalo recurrente en cumpleaños, aniversarios, jubilaciones y celebraciones de empresa. Recibir un ramo conserva algo de especial: rara vez uno se compra flores para sí mismo, pero siempre sorprende saber que alguien ha pensado en ti. El romanticismo tampoco ha perdido su sitio. Aún hay jóvenes que encargan rosas y pétalos para dibujar un corazón sobre la cama, aunque a algunos todavía les da cierto reparo llevar el ramo a la vista y piden que “se lo guardemos en una bolsa”, cuenta González.
En ese juego de gestos y significados, cada color tiene su propio lenguaje: el rojo evoca el amor; el amarillo, la amistad, y el blanco, la pureza. Con todo, González y Barrigón se inclinan por las composiciones variadas, con distintas tonalidades. Y a quienes dudan de su mano con las plantas, les aconsejan dejarse guiar y escoger especies acordes con sus hábitos. Para prolongar la vida de los ramos, basta con dos cuidados sencillos: renovar el agua cada dos días y recortar los tallos.
En Kimu-Urtxin se inclinan por las composiciones variadas, con distintas tonalidades. En la imagen, Barrigón.
Jardinería y decoración
La actividad de Kimu-Urtxin va más allá de la tienda. Esta pareja de floristas realiza trabajos de jardinería en viviendas y decoración para empresas, así como otros proyectos fuera de Oñati.
En el municipio, sin embargo, echan en falta más iniciativas que den visibilidad al arte floral. A ello se suma la competencia de internet, con una oferta cada vez más amplia y difícil de igualar desde un pequeño comercio. González observa esta evolución con “preocupación”, pero señala que el trato directo sigue ofreciendo algo difícil de encontrar en la pantalla: cercanía, conocimiento del oficio y asesoramiento profesional.
Uno de los momentos de mayor actividad llega con Todos los Santos. Los crisantemos, protagonistas indiscutibles de estas fechas, comparten espacio con ciclámenes y azaleas, que ponen una nota de color en los panteones. Limpiarlos, retirar los restos marchitos y renovar los arreglos es una tarea que muchos clientes les confían año tras año.
En Oñati, llevar flores al camposanto sigue siendo una costumbre arraigada. A González le satisface ver esos espacios cuidados, con cada detalle en su sitio. Ahora, con el trabajo de estas semanas ya concluido, llega una breve pausa antes de volver a ponerse manos a la obra.
'Los Ibanes' pronto se pondrán manos a la obra para diseñar un nuevo escaparate navideño con el que sorprender al público.
Siguiente parada: el escaparate navideño
La siguiente cita en el calendario es la Navidad. El escaparate se convierte entonces en un nuevo proyecto compartido, en el que ambos floristas unen sus habilidades para dar forma a un montaje original y llamativo, como hacen cada año. Cambian las estaciones y las fechas señaladas, pero hay algo que permanece: la capacidad de un ramo para despertar sentimientos. “Creo que es un regalo que emociona a la gente”, concluyen. Quizá ahí resida, precisamente, una de las razones por las que siguen encontrando sentido a su profesión.