Gipuzkoa

Las familias de Zumarraga y Bélgica que la guerra unió

Los hermanos Carlos y Javier Legaristi fueron enviados a Bélgica cuando solo tenían 7 y 5 años y la familia de acogida y la de Zumarraga siguen manteniendo el contacto
Amaia, en el centro, con su hermana, su cuñado, Anne y el marido de esta última, en Urretxu.
Amaia, en el centro, con su hermana, su cuñado, Anne y el marido de esta última, en Urretxu. / N.G.

Actualizado hace 7 minutos

Durante la guerra, muchos niños vascos fueron enviados al extranjero para protegerlos de la contienda. Se calcula que fueron evacuados más de 32.000 niños vascos, para salvarlos de las atrocidades de la guerra. El principal país de acogida fue Francia, que recibió a unos 20.000 niños, llegados en tren y barco. A Bélgica llegaron unos 5.000, que recibieron la ayuda de las familias y de asociaciones cristianas y socialistas. Al Reino Unido fueron enviados unos 4.000. Muchos de ellos llegaron a Southampton, a bordo del Habana. A la Unión Soviética también llegaron muchos niños, unos 3.000, en cuatro expediciones. Suiza, México, Dinamarca... también acogieron a niños vascos. Muchos de ellos volvieron al finalizar la contienda, mientras que otros se quedaron allí. Las familias de acogida demostraron una gran humanidad y todavía hay familias vascas que mantienen el contacto con las familias que acogieron a sus abuelos o padres cuando eran niños. Es el caso de la familia Legaristi de Zumarraga. Su padre fue enviado a Bélgica cuando era un niño y 90 años después siguen teniendo relación con aquella familia. Los dos últimos años los belgas ha venido de visita a Euskadi.

Carlos Legaristi nació en Soraluze en 1929. Durante la guerra, su familia huyó a Bilbao. Después, él y su hermano Javier fueron enviados a Bélgica. “Fueron acogidos por una familia. Estuvieron allí hasta que finalizó la guerra. En Bélgica, hicieron relación con los hijos de la familia. Uno de ellos aún vive y recuerda muchas cosas de aquella época. Se llama Henry Van Couter y siempre ha dicho que mi padre era como un hermano para él. Hace algunos meses hicimos una videoconferencia y nos contó muchas cosas. Por ejemplo, que iban juntos a la escuela. Siempre ha dicho que nuestro aita era el más inteligente de la clase. Aprendió francés en Bélgica”, cuenta Amaia Legaristi, hija de Carlos.

Cuando acabó la guerra, los padres de Carlos y Javier fueron a Bélgica, a recoger a los dos niños para traerlos de vuelta a Euskadi. El padre de los dos niños comenzó a trabajar en la empresa Irimo de Urretxu y la familia vino a vivir a Zumarraga. “Mi padre también trabajó en Irimo. Murió con 50 años, cuando yo solo tenía 17. No acostumbraba a hablar de la guerra. Nuestra amama nos contaba más cosas:que la guerra fue muy dura, que al principio no sabían a dónde habían ido a parar los dos niños... Para nuestra amama fue muy duro tener que enviar a sus dos hijos a Bélgica, claro”.

Los Legaristi estaban muy agradecidos a la familia belga que acogió a los dos niños, por lo que las dos familias siguieron en contacto. “El aita les escribía cartas. Solíamos ir de vacaciones a Algorta y una vez Henry vino de visita con su familia. Iban de camino a Galicia. Henry tiene cinco hijos y una hija y me propuso ir a Bélgica. Así, con 15 años fui a Bélgica. Fue toda una aventura. Fui sola a París y allí me reuní con el hijo mayor de Henry. Pasé dos meses en Bélgica:julio y agosto. Aunque yo no sabía francés ni ellos castellano, nos arreglamos muy bien. Me acogieron como a una hija. Era una más. Además, me sirvió para aprender francés”, recuerda.

Después de aquel viaje, Amaia también comenzó a mantener correspondencia con la familia belga. “Soy un poco vaga para esas cosas y, en una de esas, dejé de escribir. Perdimos la relación. Pero tenía ganas de recuperarla y les propuse a mis hijas ir a Bélgica. Tenía ganas de verles. Al final, gracias a Internet, conseguí ponerme en contacto con la hija de Henry (Anne). Después hice lo mismo con dos de sus hijos:Luck y Xabier. El año pasado Anne y su marido vinieron de vacaciones a Baiona y nos reunimos en Donostia. No nos habíamos visto desde que ella tenía 12 años y yo 15. Nos juntamos en la estación y pasamos el día juntos. Me dijeron que también querían conocer Hegoalde y le propuse venir a mi casa. Han venido este año. Lo han pasado muy bien. Tienen intención de volver el año que viene”.

Le produce alegría el haber recuperado la relación con la familia belga que acogió a su padre y a su tío cuando eran unos niños. “La videoconferencia que hicimos con Henry fue muy emocionante. Es muy bonito haber recuperado la relación. Al aita le hubiese hecho mucha ilusión. Tengo que ir a Bélgica a visitar a Henry”, concluye Legaristi.

2026-10-17T07:57:34+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo