El último martes de agosto reabrió sus puertas el bar-comedor del centro social de Legazpi, que en esta nueva etapa está gestionado por Aitor Imaz, profesional hostelero de Hondarribia con una destacada trayectoria en el sector. En breve va a cumplir medio año a las riendas del bar del centro social Buztintegi, un periodo de tiempo adecuado para hacer una valoración.
Imaz se presentó en Legazpi con un buen currículum debajo del brazo. Ha participado en diversos certámenes gastronómicos, logrando, entre otros reconocimientos, el primer premio en el último concurso de alubiada de Hondarribia en representación de la sociedad Klink. También ha impulsado jornadas gastronómicas con carácter solidario. Además, ha regentado los restaurantes de Bidania y de Goiatz.
En Legazpi, ha logrado que gente de todas las edades entre al bar del centro social. Sobre todo, los jueves, día de pintxo-pote. También ha dado ya algunas bodas.
Imaz se define a sí mismo como “cocinero de sociedad”. Es miembro de la sociedad gastronómica Klink, en la parte vieja de Hondarribia, y ha hecho muchos cursos de cocina. “La afición me viene de ser vasco y de vivir solo con mi novia. Me gusta comer y me gusta cocinar. Trabajé en el mundo del transporte y hace algunos años cogimos el bar de Goiatz. Después, el Ayuntamiento nos pidió que cogiésemos el de Bidania”, recuerda.
Aquella aventura llegó a su fin y, por mediación de dos amigos de Legazpi, se animó a coger el bar del centro social Buztintegi. “No conocía mucho Legazpi, solo de venir a casa de mi amigo. Conocía más la zona de Arantzazu y Oñati”, reconoce.
Después de seis meses en el pueblo, es un legazpiarra más. “Todo ha ido mejor de lo que esperaba. Llegas un poco perdido y no sabes lo que te espera, pero el pueblo nos ha acogido muy bien y la gente está contenta. El bar había estado cerrado durante medio año y tanto la gente del ayuntamiento como los que vienen al centro social están encantados”.
Imaz ha abierto las puertas del bar a toda la ciudadanía. “Ofrecemos menú del día, los fines de semana ofrecemos un menú especial por 25euros, hacemos pintxo-pote, los domingos ponemos una tapita de paella con la bebida... Eso ha hecho que, poco a poco, el local se haya ido llenando. Hoy (el jueves pasado), hemos tenido el Tipi-Tapa por la mañana:80 personas pasean por el pueblo y luego vienen aquí a tomar caldo y tortilla. Después hemos tenido una boda y por la tarde tendremos un cumpleaños y el pintxo-pote. Los jueves, con el pintxo-pote, se llena el bar”.
Han conseguido juntar a legazpiarras de todas las edades. “Los días de pintxo-pote, a las 19.00 la gente mayor está ya esperando. Y después, con la gente joven, se llena hasta la terraza. También hacemos cumpleaños de niños, los sábados se hace un baile, luego cenan aquí... es la ventaja de tener un local grande. Estamos muy contentos. A los cuatro días de venir alquilamos una casa en Legazpi y vivimos cerca del bar. Legazpi está muy bien:buena gente, todo a mano...”.