Gipuzkoa

La urretxuarra Garazi Beitia y el zumarragarra Alberto Marcos, en la cima del automovilismo vasco

Ella ha sido la mejor copiloto de la temporada de rallysprint y él el segundo mejor piloto
Beitia y Marcos, celebrando su victoria en Eskoriatza. / N.G.

La copiloto urretxuarra Garazi Beitia y el piloto zumarragarra Alberto Marcos han hecho un gran papel en el calendario vasco de rallysprint. En su segunda temporada compitiendo juntos, Beitia ha sido la mejor copiloto y Marcos ha sido el segundo mejor piloto.

A bordo de un BMW M3 E36 de 1996, encuadrado en la Clase 5, la pareja ha disputado diez pruebas en Euskadi. Entre sus mejores actuaciones destacan las victorias en Sabando y Eskoriatza, los segundos puestos en el rally Goilurrak y el rallysprint de Aramaio, y la tercera posición en el rallysprint de Erniope, en Errezil.

La trayectoria de ambos refleja una evolución constante. Marcos, que comenzó a competir en 2016, ya había conseguido el subcampeonato vasco en 2023 y la tercera posición en 2025. Beitia inició su trayectoria como copiloto en 2019 y, tras finalizar tercera en el campeonato de 2025, ha dado este año el salto hasta lo más alto de la clasificación.

Llevan dos años compitiendo juntos, pero se conocen desde mucho antes. "Estudiamos juntos en el instituto Iparragirre de Urretxu. Éramos amigos y fue Alberto el que me enseñó a conducir", recuerda Beitia. En 2024 sus vida volvieron a cruzarse. "En un sorteo, gané ir de copiloto con el gran Txus Jaio. Para entonces yo ya era copiloto y le cedí el regalo a una amiga que nunca se había sentado junto a un piloto. Lo hice por mi amiga y me alegré por ella, pero yo me quedé un poco triste por la oportunidad perdida. Alberto se enteró de lo que me había pasado y, como se había quedado sin copiloto, me llamó para que hiciera de copiloto en la siguiente prueba. Tuvimos un accidente, pero vimos que habíamos conectado y decidimos seguir juntos. En 2025 Alberto me ofreció ser su copiloto oficial, pero el coche se rompió y no pudimos participar en muchas pruebas. Esta temporada hemos podido participar en todas las pruebas", cuenta la copiloto de Urretxu.

Ha sido una temporada muy buena. "De esta temporada me quedo, sobre todo, con todo lo que hemos aprendido y evolucionado como equipo. Hemos conseguido alcanzar un ritmo competitivo muy alto y hemos demostrado que podemos estar peleando por las primeras posiciones. En mi caso, el subcampeonato era el mejor resultado al que podía aspirar (el campeón Aitzol Apalantza tiene un coche mucho mejor), así que termino el año con la satisfacción de haber cumplido nuestro objetivo", destaca Marcos.

Beitia también está muy contenta. "A veces todavía me cuesta creerlo. Recuerdo a aquella Garazi adolescente que veía pasar los coches desde las cunetas, soñando con estar algún día dentro de uno de ellos. Nunca habría imaginado que aquella ilusión acabaría trayéndome hasta aquí. Hoy, poder decir que soy campeona vasca es algo muy especial. Detrás de este título hay años de ilusión, esfuerzo y dedicación".

Detrás de los resultados hay una realidad que pocas veces se ve. Lejos de dedicarse profesionalmente al automovilismo, ambos compaginan sus jornadas laborales de ocho horas con la dedicación que exige mantener un coche de competición. Al terminar de trabajar, todavía quedan horas de preparación, revisiones, mantenimiento y mejoras para llegar en las mejores condiciones a cada carrera. Con recursos limitados, mucho trabajo propio y una enorme implicación personal, sacan adelante un proyecto que exige bastante más que ponerse el casco el día de la prueba. Una pasión que requiere esfuerzo, constancia y, en ocasiones, renunciar a otros planes y momentos importantes. "Cuando se persigue un sueño, no siempre se puede estar en todo y hay que aprender a elegir", comentan.

Uno de los mayores desafíos de la temporada llegó en el rallysprint de Gabiria, una cita especialmente importante para ambos por ser la carrera de casa. Los preparativos se convirtieron en una auténtica carrera contrarreloj: la noche anterior todavía estaban terminando de montar el coche, sin haber podido probarlo y sin saber hasta el último momento si conseguirían estar en la línea de salida. Finalmente lo lograron, aunque con la incertidumbre de cómo respondería el BMW en competición. Pese a las dificultades, consiguieron finalizar en cuarta posición, un resultado con un valor especial, porque aquel día el primer triunfo había sido simplemente conseguir tomar la salida.

Tras dos años de trabajo conjunto, confianza y aprendizaje, Marcos y Beitia cierran una temporada que demuestra que detrás de cada resultado hay muchas más horas de esfuerzo de las que se ven desde la cuneta. Un título y un subcampeonato que también pertenecen, en parte, a todas las personas que les han acompañado en el camino.

03/11/2026