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La UE eleva el tono sobre Israel, pero sigue dividida respecto al pacto de asociación

España, Irlanda y Eslovenia lideran la ofensiva diplomática contra el estatus preferente de Tel Aviv
Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, da inicio al Consejo de Asuntos Exteriores de la UE.
Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, da inicio al Consejo de Asuntos Exteriores de la UE. / E. P.

Actualizado hace 5 minutos

En una intensa jornada diplomática en Luxemburgo, los ministros de Exteriores de los Veintisiete abordan una agenda que oscila entre la exigencia de firmeza frente a Israel, la esperanza de un desbloqueo en la ayuda a Ucrania tras el giro político en Hungría y la fragilidad extrema de la estabilidad en Oriente Medio.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha llegado a la cita con un mensaje nítido y sin rodeos: la UE corre el riesgo de caer en la irrelevancia moral si no actúa con la misma contundencia en Gaza y Líbano que en Ucrania. España, secundada por Irlanda y Eslovenia, ha liderado la presión para suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, un tratado que otorga al país hebreo un estatus de socio preferente.

¿Qué más tiene que ocurrir para que la Unión Europea se conmueva de las violaciones sistemáticas del derecho internacional y de los derechos humanos que lleva Israel?

José Manuel Albares - Ministro español de Exteriores

"¿Qué más tiene que ocurrir para que la Unión Europea se conmueva?", se preguntaba Albares ante la prensa. El bloque de países críticos argumenta que las violaciones del Derecho Internacional en Palestina y Líbano —donde la ofensiva contra Hizbulá ya deja más de 2.300 muertos—, sumadas a la reciente y polémica ley de pena de muerte aplicada exclusivamente a palestinos, hacen insostenible el mantenimiento de los privilegios comerciales.

Sin embargo, el camino hacia una sanción total se topa con el muro de la unanimidad. Países como Alemania, representados por Johann Wadephul, insisten en mantener los "canales de diálogo abiertos" y ven en el acuerdo la herramienta necesaria para influir en la sociedad civil israelí. Ante este bloqueo, España y sus aliados ya barajan la suspensión parcial (que solo afectaría a aranceles y fondos), una medida que solo requeriría mayoría cualificada y que la Comisión Europea tiene sobre la mesa desde septiembre de 2025.

Cambio respecto a Ucrania

Y mientras la tensión crece por el flanco sur, el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) respira con un moderado optimismo respecto a Ucrania. El factor determinante ha sido el cambio de dirección en Budapest. Con la salida de Viktor Orbán y la llegada del Ejecutivo de Péter Magyar, el eterno veto húngaro a la financiación de Kiev parece tener los días contados.

Se espera que se desbloquee el préstamo de 90.000 millones de euros acordado en diciembre. El pretexto utilizado por Hungría para el bloqueo —la interrupción del crudo ruso a través del oleoducto Druzhba— podría solucionarse de forma inminente, lo que también abriría la puerta al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, actualmente encallado por las reticencias de Budapest y Bratislava.

Otro de los puntos clave de la jornada ha sido la propuesta española para el futuro de Líbano. Ante el fin del mandato de la FINUL (la misión de la ONU) a finales de este año, Albares ha solicitado formalmente que la UE tome el relevo.

La idea, discutida en un almuerzo informal con el primer ministro libanés, Nawaf Salam, consistiría en una misión que combine la observación con componentes militares bajo mandato de Naciones Unidas pero con bandera europea. "Es impensable que la FINUL termine y no haya nada después en una situación de guerra abierta", subrayó el ministro español, reafirmando el apoyo a la soberanía libanesa frente a las acciones de Hizbulá y la ofensiva israelí.

Ormuz y el "pago por paso"

Por su parte, la Alta Representante Kaja Kallas ha puesto el foco en la fragilidad del alto el fuego entre Irán y EE.UU. Kallas ha advertido de que la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz no puede ser sustituida por "esquemas de pago por paso", denunciando las amenazas híbridas y los programas de misiles de Teherán.

Aunque la UE evalúa reforzar la misión naval Aspides para proteger el comercio marítimo en la región, la prioridad sigue siendo la distensión. La jefa de la diplomacia europea confía en que el actual alto el fuego se prolongue lo suficiente para que la diplomacia, y no los escoltas militares, sea la que garantice la estabilidad en el territorio.

2026-04-21T15:55:02+02:00
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