Polideportivo

La tradición Pogacar

El esloveno cierra otro curso sublime tras coronarse con su quinto Tour y conquistar la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja, Strade, el Tour de Suiza y el de Romandía para subrayar su jerarquía a pesar de que la caída en la Vuelta le cortó el rep
Tadej Pogacar celebra su victoria en Alpe D'huez en la pasada edición del Tour
Tadej Pogacar celebra su victoria en Alpe D'huez en la pasada edición del Tour / Europa Press

Actualizado hace 8 minutos

Late en Tadej Pogacar todo el ciclismo imaginable e incluso el imposible de descifrar en sueños. Criatura de aspecto mitológico, más próximo a la deidad, héroe alado, el esloveno cierra otra campaña en la cúspide, pináculo de sí mismo y sus hazañas sin fin. Campeón de todas las estaciones, Pogacar atraviesa a galope tendido la historia del ciclismo, único metro patrón que sirve para validar el estatus de un ciclista sin parangón en esta era.

Se tasa con la fábula de Eddy Merckx, el unicornio, el más grande de todos los tiempos, la barrera que desea atravesar el esloveno mágico. En su travesía hacia el trono de la eternidad y de lo inolvidable, Pogacar completó un curso excelso, únicamente astillado por el quebranto y el quejido de la dolorosa y dura caída de la Vuelta. Ese accidente decapó la purpurina de un cierre que se esperaba apoteósico con la disputa del Mundial, el Europeo e Il Lombardia, competiciones que esperaban al esloveno en la peana de la victoria. No sucedió.

Ese final de curso abrupto, ajeno a los deseos de Pogacar, evidenciaron que la ley de la carretera no entiende de estatus y se despliega ajena a las pasiones humanas. La crueldad y la malaventura alejaron al esloveno de un mayor botín en un campaña dominante, excepcional bajo cualquier análisis.

Sucede con Pogacar, excelso, que padece la maldición de los campeones, que solo pueden apaciguar su propia expectativa, superándose. Igualar es empatar. Pogacar necesita alimentarse de victorias para seguir siendo el mejor. En esa carrera, el esloveno inició el calendario abrazado al éxito, fusionado a la victoria, soldado al laurel.

Se destapó en la Strade Bianche, en el polvo blanco, en los caminos de tierra de la Toscana, para completar otra de sus gestas. Enmarcó un triunfo memorable en Siena después de una fuga en solitario de 81 kilómetros. Dos semanas después de su descorche victorioso, estalló de júbilo y alegría tras imponerse en la Milán-San Remo, tan esquiva la clásica, el Monumento que anuncia la primavera, para él en anteriores ediciones.

Al fin descansó su pasión por un instante, reconfortado y aliviado con su laurel. En abril se alisó al Tour de Flandes para rematar otro triunfo descomunal después de un ataque a 100 kilómetros de la llegada. Era su tercera conquista en Flandes.

Desencadenado, el ciclista que levita, flotó hasta la París-Roubaix. Solo la mejor versión de Van Aert pudo derrotarle en el mano a mano en el velódromo más famoso del ciclismo. Se repuso Pogacar, con una victoria estupenda en la Lieja. Su cuarta celebración tras una estupenda batalla con Seixas en las cotas más exigentes del Monumento. El esloveno tuvo tiempo para la celebración. De nuevo protagonista absoluto. Asomó en solitario.

Enfilado para el Tour

Después del periplo de los Monumentos primaverales, Pogacar certificó un paseo por el Tour de Romandía y otro posterior en el Tour de Suiza, dos pruebas que aún no estaban presentes en su museo de logros. La superioridad que mostró en las pruebas helvéticas, que le sirvieron para afinar su filo del cara al Tour de Francia, se replicaron en la Grande Boucle.

Fotocopió ese dominio en la Francia ciclista con una autoridad superlativa. Alcanzó, sin pestañear, su quinta victoria en el Tour (2020, 2021, 2024, 2025, 2026) y se emparejó con los mitos y leyendas de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Además de la celebración definitiva, festejó cinco triunfos de etapa en una edición que nadie se le aproximó.

Finiquitada la gesta en París, la Vuelta, la única grande que falta en su pechera de general, era su siguiente objetivo. Pogacar, líder in pectore. No tardó el esloveno, el mejor en la crono inaugural, en fijar los parámetros de la carrera hasta que, siendo líder, una piedra en el camino del derribó. Se fracturó la clavícula izquierda y una vértebra. En ese instante se acabó su campaña, con 22 victorias. Nadie como él desde 2024. El mejor otra vez. La rutina Pogacar.

2026-11-05T07:11:59+01:00
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