Actualizado hace 7 minutos
Hay muchas personas que no duermen por la noche porque a esas horas trabajan, porque tienen que cuidar a alguien, o porque no pueden conciliar el sueño por alguna enfermedad o preocupación de cualquier tipo, y algunas de ellas encuentran en la radio una compañía que ayuda a que pasen las horas. De madrugada suele haber programas relajados, sin estridencias, para poder ser escuchados desde la cama y que unas voces reposadas puedan ayudar a caer en brazos de Morfeo.
Son habituales los espacios en los que los oyentes llaman para comentar su experiencia personal sobre un tema, para contar algo que les inquieta o para colaborar con otros, y uno de ellos se emite en Radio Galega de 1 a 6 de la madrugada, presentado en gallego por Pepe Capelán y se llama Pensando en ti.
Llamada inesperada
Pues bien, hace unos días, a la intempestiva hora de las 4:45, el programa asistió a una llamada surrealista, cuando entró en antena José Ignacio, desde A Guarda (Pontevedra) y el conductor del programa le saludó. A partir de ese momento se desencadenó una conversación desconcertante entre Capelán y el oyente que había estado viendo porno mientras esperaba a que le pusieran en antena. Esta es la transcripción de la indescriptible sucesión de preguntas y respuestas.
Presentador (P): -¿Qué te cuentas esta noche?”
Oyente (O): -Que estaba viendo una película de pornografía.
P: -¿Que estabas viendo una película de qué?
O: -Que estaba viendo una película pornográfica de vídeo. Pero claro, que no estaba atento a su programa, Capelán.
P: -¿Pero dónde estás viendo esa película, hombre? Si nosotros estamos en la tele, en G2.
O: -En vídeo.
P: -¿Quitas eso para ponernos a nosotros? A ver si ahora te vas a poner alegre viéndome a mí en la televisión.
O: -Ya hace un tiempo que te llamé y estaba viendo una pornografía, una película sexy al borde de un ataque de nervios.
P: -Cuando llamaste sería porque querías hablar de algo.
O: -Llamé hace más de una hora, hijo.
P: -Claro, ¿pero de qué querías hablar?
O: -Yo qué carallo sé de qué va el programa.
P: -Claro, pero tú escucha. Llamaste hace una hora, ¿no? En el momento en el que tú llamaste, ¿cuál era tu intención? ¿Sobre qué querías hablar cuando llamaste?
O: -Carallo, sólo me pusieron la llamada para hablar contigo.
P: -¿De qué? Porque cuando uno llama es porque querrá contar algo.
O: -Claro, pero también en más de una ocasión llamé y no me volvisteis a llamar a mí. El otro día esperé hasta última hora y no me llamasteis.
P: -Sí, pero estamos hablando de ahora.
O: -Y hoy estaba viendo una pornografía…
P: -Que no me importa eso, Juan Ignacio, que yo quiero saber…
O: -Pero Capelán…
P: -¿Qué?
O: -Igual vas por la vida pensando que lo sabes todo, ¿eh, hijo? Que tengo más años que tú, ¿eh, Capelán?
P: -Te estoy preguntando qué nos querías contar.
O: -Estaba viendo una pornografía.
P: -¿Otra vez? ¿Entiendes que eso no nos interesa?
O: -¿Sabes qué no me interesa a mí? Que el otro día estuve hasta última hora y no me llamasteis.
P: -Claro, pero porque a lo mejor no nos dio tiempo.
O: -Soy sincero, he estado viendo una peli que me interesa a mí en vídeo. ¿Yo qué carallo iba a saber que me ibais a llamar?
P: -Claro, estabas con las manos ocupadas.
O: -Con las manos y con algo más.
P: -Ten cuidado con esas películas que ves.
La 'magia' del directo
Una conversación surrealista que así ha definido la radio pública gallega en sus redes sociales: “Cuando pensábamos que ya lo habíamos escuchado todo en Pensando en ti, llega Juan Ignacio de A Guarda para contarnos unas películas extrañísimas”. No es para menos, pero es lo que tiene el directo y el hecho de dar voz a los oyentes en horas intempestivas. A veces hay que tirar de paciencia...