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La Sala Rekalde acoge hasta el próximo 12 de abril Tierra [adentro], la nueva exposición de la artista Ra Asensi (Bilbao, 1989), en el marco del programa Barriek de la Diputación Foral de Bizkaia. Este ciclo reúne cada año a creadoras y creadores que han sido beneficiarios de las becas de artes plásticas y visuales de la institución foral, ofreciendo una plataforma para mostrar el desarrollo de sus investigaciones más recientes. La práctica de Ra Asensi se caracteriza por la generación de artefactos y dispositivos que expanden los límites materiales del cuerpo. Su trabajo se nutre de la cerámica y sus procesos, el arte de acción, la fotografía como huella lumínica y la escultura, generando fricciones entre cuerpos, tecnologías y naturalezas. En los últimos años, su investigación se ha centrado en conectar sonido, tacto y materialidad, explorando cómo estos lenguajes se entrelazan para activar nuevas formas de percepción.
La artista cuenta con una trayectoria consolidada, con exposiciones individuales como Objeto [In]quieto en Fundación BilbaoArte Fundazioa, Inadaptada Resistencia en el Centro Cultural Montehermoso (Gasteiz), Tentare en el marco de Mapamundistas, asteröidea en RKE-Getxoarte o La lava que llevas contigo en TACA (Palma de Mallorca). Su obra ha estado presente en espacios y contextos internacionales como V2-Unstable (Rotterdam), Art House Foundation Studio D (Londres), 019-Ghent (Gante), Tabakalera (Donostia), Galería Fran Reus (Palma), Colonia Industrial Cal Rosal (Berga), Festival Mercurio/Instituto Cervantes (Palermo), ECOS (Sala Rekalde) o BAP (Museo Guggenheim Bilbao).
En Tierra [adentro], Asensi propone una mirada que entrelaza lo personal, lo histórico y lo material, abordando las heridas abiertas del territorio y las desigualdades derivadas de procesos extractivistas. Su aproximación, descrita por el comisario Florian Weigl como "poética, poderosa y sin complejos", invita a reconsiderar las relaciones entre seres humanos, entornos y memorias ocultas. Weigl subraya que la artista "va más allá de crear un eco institucional de superficialidad; profundiza en historias subyacentes, visita y lame heridas, creando un espacio para la (auto)regeneración". La exposición se presenta como un territorio de escucha y resonancia, donde las obras permiten al público explorar capas de historia, afecto y materialidad, abriendo la posibilidad de revertir la mirada hacia dentro y hacia la tierra.