Actualizado hace 15 minutos
La senda costera de Cabo Mayor a la playa de La Virgen del Mar, en Santander, siempre ha tenido 'fama', no solo por el número de vecinos y turistas que la pasean diariamente, sino porque su construcción generó críticas, dos proyectos inacabados y, por desgracia, un final trágico el pasado martes.
Hace más de 20 años comenzó el periplo de la apertura al caminante de esa senda de más de 5 kilómetros por la parte santanderina de la Costa Quebrada, un espacio del litoral norte de Cantabria declarado ahora Geoparque de la Unesco por sus formaciones geológicas.
En una de las tres pasarelas de madera que tiene ese camino junto a acantilados, algunos de más de 20 metros, fallecieron este pasado martes seis jóvenes y una séptima está ingresada en la UCI. El suelo de la infraestructura cayó y los siete se precipitaron al mar por la grieta que salvaba ese paso.
De los seis jóvenes fallecidos, de entre 19 y 22 años, tres eran vascos, una cántabra, otra almeriense y otra de Guadalajara.
La séptima víctima de este suceso -otra vecina de Euskadi-, que ha desgarrado a toda Cantabria y, sobre todo, al instituto cántabro La Granja de Heras, en el que estudiaban los siete, está ingresada en cuidados intensivos en Santander, pero su vida no corre peligro.
Dos décadas de un proyecto polémico
Fue en 2004 cuando el Ayuntamiento de Santander lanzó la idea de crear esa senda para contemplar la belleza del litoral cántabro y permitir caminar desde el faro de Cabo Mayor hasta la playa de La Virgen del Mar.
El proyecto debería estar adaptado al terreno natural con criterios de respeto ambiental y seguridad.
En 2006, la idea se plasmó en un proyecto que el departamento de Costas del Gobierno central -que tiene la competencia sobre el litoral- remitió al Ayuntamiento de Santander, pero no fue hasta febrero de 2014 cuando se inició la construcción de la senda.
Sin embargo, ocho meses después de comenzar las obras, el Ayuntamiento pidió al entonces Ministerio de Medio Ambiente, del que depende Costas, rectificar algunos trabajos por una "excesiva instalación de vallas, postes y pasarelas".
Esa decisión se adoptó tras aparecer una plataforma de vecinos y colectivos ecologistas, que pidió parar las obras por daños medioambientales, afecciones a zonas litorales protegidas y yacimientos arqueológicos.
Sin cumplirse un año del inicio de la senda y con parte de la obra ya ejecutada, el Ministerio paralizó la actuación para replantear el proyecto y adecuarlo a lo que se pedía.
El nuevo proyecto, presentado dos años después (2017), eliminó el 95 por ciento del vallado previsto, las traviesas de madera que iban a colocarse en el terreno y los miradores planteados al inicio.
Solo se mantuvieron tres pasarelas de madera: una la que colapsó el martes y otras dos que Costas ha pedido a la Policía Local de Santander que precinte, tras el suceso.
Una de las sendas más transitadas
Desde ese último proyecto, no se ha vuelto a actuar sobre una senda litoral que es uno de los itinerarios por la costa cántabra más usados por caminantes y ciclistas.
La senda transcurre por algunos de los enclaves naturales más conocidos y fotografiados de Santander como la fuente de la Sirena, el Panteón del Inglés o el Puente del Diablo. Y desde el faro de Cabo Mayor llega a la antigua batería de defensa de San Pedro del Mar, en La Maruca, donde se ubica un centro de interpretación del litoral. En su recorrido hay zonas de fuerte pendiente o grietas en el terreno, que hasta ahora se salvaban con tres pasarelas, una de las cuales provocó la tragedia del martes.