El Bilbao BBK Live que apura sus última horas sigue mirando al futuro. El festival ha aprovechado esta edición tan especial -en la que celebra su 20 años dando la nota- para consolidar su apuesta por la innovación sostenible, convirtiendo el Escenario Repsol en un auténtico laboratorio de pruebas de tecnologías energéticas aplicadas a los grandes eventos musicales. La iniciativa, impulsada por Repsol, alcanza ya su tercer año de desarrollo y sitúa al festival bilbaino como uno de los referentes europeos en la integración de soluciones renovables e inteligencia artificial en la producción de espectáculos en directo.
Uno de los principales hitos de esta colaboración ha sido la reducción de más de 100 toneladas de emisiones de CO₂ gracias al uso de combustible 100% renovable. Así, tal y como explica Javier Juárez, manager del Repsol Tecnnology Lab, el Escenario Repsol funciona además con una combinación de energía solar, baterías de almacenamiento y combustibles renovables, un sistema que permite considerarlo neutro en emisiones durante su funcionamiento.
Músicos preparando el concierto en el Escenario Repsol
Una apuesta clara y firme
"La evolución tecnológica del proyecto ha sido constante. En su primera edición conjunta hace tres años, se sustituyeron los tradicionales generadores por fuentes de energía renovable y se instalaron 130 paneles solares flexibles capaces de adaptarse a diferentes superficies del recinto del Kobetamendi, desde estructuras móviles hasta zonas con desnivel", apunta Juárez. Aquella medida permitió reducir hasta un 90% las emisiones asociadas al suministro eléctrico del escenario.
El año siguiente el proyecto dio un salto de escala. El número de paneles solares aumentó hasta los 190 y la capacidad de almacenamiento energético se triplicó. El sistema llegó a producir energía equivalente al 300% del consumo del Escenario Repsol, abasteciendo también instalaciones cercanas del festival. Además, se implantó una plataforma de monitorización capaz de medir prácticamente en tiempo real el rendimiento individual de cada panel. Durante los tres días del evento, la energía generada fue equivalente al consumo medio de una treintena de hogares.
Las placas solares junto al Escenario Repsol
Seguidores solares con IA
La principal novedad de esta edición que cierra hoy llega con la incorporación de seguidores solares dotados de inteligencia artificial. A diferencia de los sistemas convencionales, que simplemente siguen la trayectoria del sol (como los girasoles), estos dispositivos analizan variables como la nubosidad, la velocidad del viento, la temperatura o las sombras proyectadas por árboles y estructuras para calcular la orientación más eficiente en cada momento.
Gracias a este sistema inteligente, el festival ha reducido el número de paneles instalados de 190 a 160 sin perder capacidad de generación. De hecho, las previsiones apuntan a un incremento de entre el 20% y el 30% en la producción energética respecto al modelo anterior, demostrando el potencial de la inteligencia artificial para optimizar el aprovechamiento de las energías renovables.
Más allá del Escenario Repsol, la infraestructura energética instalada también alimenta otros servicios esenciales del recinto, como las bombas de agua y diferentes consumos auxiliares, reforzando la idea de que estas soluciones pueden aplicarse a infraestructuras temporales de gran tamaño.
El escenario de noche tras un concierto
Más allá de la música
Desde la organización del festival, Paloma Orte de la Peña, directora de Sostenibilidad de Last Tour, destaca que el BBK Live se ha convertido en un espacio idóneo para experimentar con nuevas tecnologías, medir su rendimiento y extraer conclusiones que puedan trasladarse posteriormente a otros ámbitos culturales y de ocio. De hecho, parte de esta tecnología de Repsol instalada en Bilbao ya ha comenzado a implementarse en otros eventos, como en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid, confirmando su capacidad de adaptación y escalabilidad.
El Bilbao BBK Live ha celebrado sus 20 aniversario por todo lo alto
Desde Last Tour subrayan que el objetivo es seguir mejorando edición tras edición y convertir la sostenibilidad en un elemento estructural de la producción de festivales. "Con Repsol estamos trabajando desde hace tres años en este escenario y ambas partes estamos muy emocionados de ver cómo el proyecto avanza y se consolida. Y lo seguiremos contando", señala Orte de la Peña.
Los datos definitivos sobre el impacto ambiental conseguido en esta edición de 2026 todavía están siendo analizados y se darán a conocer una vez concluyan todas las mediciones técnicas, una vez finalizado el festival, con el propósito de ofrecer resultados rigurosos y verificables.