La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido del aumento del uso de agonistas del receptor GLP-1 para perder peso fuera de las indicaciones aprobadas y sin supervisión médica, impulsado por las redes sociales y la venta a través de plataformas 'on line', e insiste en que estos medicamentos solo deben utilizarse bajo prescripción y seguimiento de profesionales sanitarios, y adquirirse a través de fuentes autorizadas para evitar riesgos para la salud.
Automedicación y productos falsificados
Así se recoge en una declaración conjunta del Comité Asesor sobre Seguridad de los Medicamentos (ACSoMP) y del Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas (GACVS), adoptada tras su quinta reunión conjunta, celebrada entre el 23 y el 26 de junio, en la que ambos órganos analizaron el rápido incremento del uso de estos fármacos en todo el mundo, especialmente con fines de pérdida de peso.
"La automedicación, la falta de supervisión médica y el uso de productos procedentes de canales no verificados, incluidos los posibles productos de calidad inferior y falsificados, exponen a las personas a riesgos para la salud prevenibles y potencialmente graves", advierte en un comunicado, donde expresan su preocupación por el creciente número de personas que acceden a estos medicamentos sin indicación clínica, sin receta y fuera de los entornos sanitarios.
La OMS recuerda que actualmente recomienda de forma condicional el uso de agonistas del receptor GLP-1 para el tratamiento de adultos con obesidad, definida como un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m2.
Canales autorizados
Por ello, recomiendan a quienes estén considerando utilizar estos tratamientos que consulten previamente con profesionales sanitarios cualificados y que adquieran los medicamentos únicamente a través de canales autorizados y fiables. Según destacan, el seguimiento médico permite garantizar que estos fármacos se empleen en los pacientes que más pueden beneficiarse de ellos, con la dosis adecuada y bajo una vigilancia que maximice su eficacia y reduzca el riesgo de complicaciones. Asimismo, insta a profesionales sanitarios, pacientes, autoridades de salud pública y titulares de autorizaciones de comercialización a notificar cualquier efecto adverso a los sistemas nacionales de farmacovigilancia, con el fin de seguir evaluando la seguridad de estos medicamentos, especialmente en usos prolongados, nuevas indicaciones o poblaciones poco estudiadas.