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La necesidad de reforzar el euskera sitúa Euskadi a la cabeza del consumo de clases particulares

El estudio ‘El mercado de las clases particulares en España’ de EsadEcPol advierte de un “fallo de política educativa” al tener que externalizar las familias el refuerzo para seguir el currículo escolar
Situación de Euskadi, según el informe ‘El Mercado de las clases particulares en España entre 2020 y 2024’ elaborado por el Centro de Políticas Económicas EsadEcPol. Foto: Gemini / Gemini

Euskadi es la comunidad autónoma donde más familias recurren a las clases particulares fuera del colegio. El informe El Mercado de las clases particulares en España entre 2020 y 2024 elaborado por el Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol revela que el 61% de los hogares vascos con hijos en edad escolar recurre a clases particulares externas, lo que sitúa a la región a la cabeza del Estado tras experimentar un crecimiento de casi cinco puntos porcentuales en comparación con el curso 2019/20. Este incremento en el uso de academias y profesores particulares ha ido acompañado de un histórico desembolso económico.

Euskadi lidera el gasto medio anual por estudiante con 474 euros (calculado en euros constantes de 2020), superando por primera vez a la Comunidad de Madrid. Esta cifra equivale a 564 euros corrientes actuales y representa un repunte real del 81% con respecto a los niveles prepandemia. No obstante, a pesar de la notable subida, el territorio mantiene el índice de Gini más bajo del Estado (0,55), lo que refleja un reparto del gasto más homogéneo entre los distintos estratos socioeconómicos que en otras autonomías. Dicho de otro modo, ir a clases de refuerzo en Euskadi (especialmente de euskera) no es un capricho de las familias con más dinero. Se ha convertido en una necesidad generalizada. Tanto las familias con ingresos bajos como las de ingresos altos se ven obligadas a pagar academias para que sus hijos e hijas puedan seguir el ritmo escolar.

Según los autores del estudio, Lucas Gortazar (director adjunto de EsadeEcPol) y Juan Manuel Moreno (catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la UNED), la clave de este fenómeno se encuentra en la formación lingüística. No en vano, más de la mitad del presupuesto en educación que las familias vascas destinan a las clases de apoyo se concentra exclusivamente en las asignaturas de idiomas, alcanzando los 268 euros anuales por estudiante. Se trata de una cuantía que duplica la media registrada en el conjunto del Estado y cuyo ritmo de crecimiento sobrepasa con creces al de cualquier otra comunidad autónoma.

Si bien inicialmente este patrón podría interpretarse como una apuesta extraordinaria de las familias vascas por la internacionalización mediante el aprendizaje de lenguas extranjeras como el inglés, los analistas apuntan a una realidad del propio sistema educativo vasco. El comportamiento del mercado de clases particulares en Euskadi avanza en paralelo al de otros territorios con lenguas cooficiales vehiculares —como Catalunya, Galicia, la Comunidad Valenciana, Baleares y Nafarroa— lo que reforzaría la hipótesis de que no se trata de una inversión para ampliar conocimiento, sino de la necesidad de reforzar para controlar lo más básico.

“Hipótesis del refuerzo vehicular”

De este modo, los autores del informe plantean lo que llaman “hipótesis del refuerzo vehicular”. Esto es, gran parte del gasto familiar se estaría destinando a apuntalar el dominio del euskera para poder seguir el ritmo de las asignaturas troncales. En este sentido, señalan que en la actualidad el modelo D (de inmersión en euskera) absorbe a un porcentaje que oscila entre el 75% y el 80% del alumnado en la etapa de Educación Primaria.

Según el informe, la universalización del modelo D ha generado una intensa demanda de apoyo externo, de manera muy especial entre aquellos estudiantes procedentes de entornos familiares castellanohablantes o de origen inmigrante donde el euskera no es la lengua del hogar.

El informe cita investigaciones recientes que evidencian un impacto negativo creciente en el rendimiento del alumnado castellanohablante a medida que la inmersión se ha generalizado sin los debidos contrapesos dentro del aula, obligando a los padres a externalizar el coste de este aprendizaje.

Las conclusiones del análisis sitúan el foco del debate sobre el Gobierno Vasco. Lejos de considerarse un éxito, los autores determinan que la fuerte dependencia de las clases particulares en Euskadi debe leerse como un claro “fallo de la política educativa”. Según afirman, el sistema educativo reglado está creando una exigencia curricular obligatoria que, simultáneamente, es incapaz de atender de forma interna con sus propios recursos pedagógicos.

Para frenar esta tendencia, que amenaza con sobrecargar los presupuestos familiares e incrementar la desigualdad educativa para quienes no pueden costearse este apoyo individualizado, estos dos expertos instan a aplicar reformas correctoras urgentes. La recomendación principal pasa por que el propio sistema educativo absorba la demanda mediante la implantación masiva de refuerzos lingüísticos y programas de tutoría gratuitos dentro de los centros escolares en horario de tarde, evitando así el desvío de costes hacia el ámbito privado.

25/06/2026