El juzgado de lo contencioso administrativo de Barcelona ha archivado la causa que impedía la eutanasia de Francesc Augé, después de que su padre renunciara formalmente a seguir litigando en los tribunales contra la muerte asistida de su hijo, avalada por la Generalitat hace más de 2 años.
Según ha avanzado la SER y han confirmado a EFE fuentes jurídicas, el magistrado ha archivado la causa, por lo que da vía libre a la eutanasia de Augé, aunque abre un plazo de cinco días para que las partes puedan presentar un recurso, algo poco probable.
La Generalitat autorizó en agosto de 2024 la muerte digna de Augé, que en la actualidad tiene 56 años, al estar aquejado de importantes secuelas en el movimiento y el habla derivadas de tres ictus y dos infartos. Sin embargo, su padre paralizó la eutanasia con un recurso en el que se oponía a la muerte asistida de su hijo.
A mediados del pasado mes de septiembre, Francesc Augé intentó suicidarse, por lo que tuvo que ser ingresado en un centro hospitalario.
El pasado 1 de octubre, el padre de Augé presentó un escrito en el juzgado número 5 de lo contencioso de Barcelona en el que renunciaba a proseguir con la batalla judicial, por lo que abría la puerta a que la justicia reactivase su muerte asistida, paralizada desde hace más de dos años.
Tras el escrito presentado por el progenitor, el magistrado ha emitido un auto en el que da por terminado el procedimiento judicial, ordenando así el archivo de las actuaciones.
El caso de la joven Noelia
El caso de este hombre discurrió en paralelo en los juzgados catalanes al de Noelia, la joven afectada por una paraplejia cuyo padre también logró paralizar in extremis su muerte asistida, aunque finalmente la justicia autorizó que se le aplicara la eutanasia.
A raíz de este caso, el Tribunal Supremo reconoció por unanimidad el pasado mes de mayo que una persona está legitimada para recurrir ante la Justicia la concesión de la eutanasia de un tercero si tiene una "vinculación particularmente estrecha" con el solicitante de la muerte asistida.
De esta manera, el Supremo avalaba que el padre de Augé, mayor de edad y con plenas capacidades, impugnase la muerte asistida que se le concedió a su hijo.
Sin embargo, el alto tribunal pidió también un cambio legislativo que recorte los plazos de los procedimientos judiciales sobre la eutanasia para agilizar estos recursos y que el retraso en estos procedimientos no suponga un factor añadido de sufrimiento a la persona solicitante, como el caso de Augé.