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La inflación industrial en Euskadi dispara el precio de la energía mientras baja el consumo

Los precios industriales aumentaron un 1,3% en julio en comparación con el mes anterior, mostrando una evolución positiva en todos los grupos principales y registrando el mayor aumento en el sector energético
Fábrica de ABB en Trapaga, Bizkaia / E.P.

Los precios industriales en la CAV han aumentado un 1,3% en julio de 2026, mostrando una evolución positiva en todos los grupos principales en comparación con el mes anterior y registrando el mayor alza en el sector energético, con un 4,7%. Por su parte, la variación interanual se situó en el 5,2%, un dato fuertemente sesgado también por el componente energético, según la información recopilada por Eustat - Instituto Vasco de Estadística.

Los sectores con los mayores aumentos de precios respecto a junio fueron las coquerías y refinerías de petróleo, así como la energía eléctrica, gas y vapor - con un 5,4% y 3,4%, respectivamente -.

Por otro lado, las mayores disminuciones de costes intermensuales se han producido en el caucho, los plásticos y otros productos minerales no metálicos, la fabricación de materiales y equipos eléctricos, y la fabricación, reparación e instalación de muebles. En los tres casos, la caída ha sido del 0,1%.

Inflación de doble velocidad

Así, estos datos muestran un escenario de inflación de doble velocidad en la industria vasca. Por una parte, mientras que los costes energéticos y los derivados del petróleo están disparando la media general - con un crecimiento interanual de más del 5% - los bienes destinados al consumo final están experimentando una desaceleración en sus precios.

Esto, que sugiere un ligero alivio para la cesta de la compra, también puede provocar una posible compresión de los márgenes para los fabricantes de dichos bienes.

En comparación con junio de 2026, los costes por finalidad económica han aumentado en todos los sectores. Respecto a la energía, se han incrementado un 4,7% intermensual, en cuanto a los bienes intermedios, un 0,6%, y los de capital, un 0,3%.

Por su parte, los precios de los bienes de consumo han subido un 1%, debido, sobre todo, a un alza del 1,3% en los no duraderos y una rebaja del 0,2% en los duraderos. Este repunte a corto plazo podría confirmar que la tendencia deflacionista interanual ha tocado fondo aunque habrá que vigilar el comportamiento en los próximos meses para confirmarlo.

El alza en el subsector de coquerías y refino de petróleo (+25,7%), así como en la energía (+19,9%) indican que los shocks de oferta, los cuellos de botella o la volatilidad en los mercados internacionales de hidrocarburos están golpeando con fuerza

Disparidad tecnológica y química

Respecto a julio de 2025, los mayores incrementos de precios se registraron en la coquería y refinación de petróleo (25,7%), así como en la industria química (16,7%). Este sector es muy dependiente de los derivados del petróleo y del gas natural como materia prima, por lo que su fuerte subida está directamente correlacionada con el shock energético.

Por otra parte, los costes en la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos disminuyeron un 5,2%, lo que refleja una normalización de las cadenas de suministro globales de semiconductores y tecnología.

Los bienes tecnológicos tienden estructuralmente a la deflación por los aumentos de productividad e innovación, y este dato confirma esa tendencia global. Por su parte, el sector de los alimentos, bebidas y tabaco, registró una caída del 2,7%.

Variación interanual del índice de precios industriales de la CAV Eustat

Caída de los bienes de consumo

La variación interanual de los precios de los grandes grupos de bienes clasificados por finalidad económica muestran una inflación mucho más normalizada y estructural. Así, fue positiva en la energía, con un aumento del 19,9%, en los bienes intermedios (+3,1%) y de capital (+3%).

Estos bienes, que incluyen maquinaria, herramientas y componentes que otras empresas usan para producir, sirven como termómetro de la industria metalmecánica vasca. Por ello, un alza en torno al 3% indica que estas compañías están logrando trasladar parte de sus aumentos de costes salariales y operativos al precio final de forma paulatina, sin destruir la demanda.

Por otro lado, un dato llamativo es el descenso interanual del 1,7% en los bienes de consumo, arrastrado por la caída del 2,6% en los no duraderos y del 2,7% en la industria de la alimentación. Esta rebaja de casi un 3% interanual anticipa que las presiones inflacionistas en los supermercados podrían estar moderándose de forma significativa.

Implicaciones para la economía vasca

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Finalmente, estos datos podrían explicar por qué los bancos centrales como el BCE mantienen la cautela. Aunque los bienes de consumo descienden, los fuertes repuntes de la energía amenazan con generar efectos si esos costes se acaban trasladando al resto de la cadena de valor en los próximos trimestres.

Además, y en el caso de que los productores industriales enfrenten subidas del 20% en la energía, si los bienes de consumo que salen de las fábricas bajan un 1,7%, hay empresas especialmente en los sectores de la alimentación o del consumo ligero que están asumiendo el coste en sus márgenes de beneficio para no perder cuota de mercado.

24/08/2026