Tras 182 días, la huelga de parte de la plantilla de Txingudiko Zerbitzuak, empresa encargada de gestionar el agua y los residuos de Irun y Hondarribia, ha llegado a su fin. Medio año después, la gerencia y el comité de empresa de ELA han llegado a un acuerdo, y la treintena de empleados que secundaban el paro indefinido vuelven al trabajo este jueves con, indican desde la parte empleada, “mejoras significativas para 82 personas en plantilla”.
Aumento salarial medio del 10%
Alaitz Egiazabal, portavoz del comité de empresa, ha señalado una mejora salarial del 4,29% para la plantilla, acercándose a las “condiciones económicas del personal del Ayuntamiento de Irun”. En el acuerdo, también han logrado “una valoración de los puestos de trabajo, lo que supondrá un aumento salarial medio del 10%”, y la “regulación de diversos complementos que hasta ahora estaban mal pagados o no se abonaban, entre ellos los pluses por trabajo a turnos, por trabajar con amianto, las guardias y otros complementos”.
Mejoras de entre el 15% y el 20%
También se ha renovado el convenio colectivo de empresa, se crearán varias comisiones “para mejorar la organización interna”, y se han logrado medidas “para evitar que las personas en situación de incapacidad temporal sufran pérdidas salariales”. Egiazabal ha reseñado que al principio de la negociación la dirección “planteaba medidas que apenas suponían una mejora del 2%”, pero que finalmente las mejoras serán de entre el 15% y el 20%.
"Un hito en las condiciones laborales"
Finalmente, ha señalado que el acuerdo logrado “marca un hito en la mejora de las condiciones laborales en Txingudiko Zerbitzuak”, añadiendo a su vez que “la cohesión entre trabajadores, el apoyo de la caja de resistencia y la huelga como herramienta eficaz son claves para mejorar las condiciones laborales y desbloquear la negociación”.
Últimas semanas convulsas
En las últimas semanas la situación ha ido dando giros repentinos de 180 grados, en los que parecía que se formalizaba el acuerdo, pero con cambios de última hora que lo impedían. Alaitz Egiazabal, preguntada por ello, ha señalado que lo ocurrido en fechas recientes “ha sido un despropósito”. Ha explicado que “hace aproximadamente dos semanas se nos puso un acuerdo sobre la mesa donde se garantizaba que las personas que estaban de baja también cobrarían el 100%, que era el motivo por el que hemos estado de huelga los últimos dos meses”.
Con un acuerdo sobre la mesa, “el día que íbamos a firmar se nos retiró”. A este respecto, ha manifestado que “hemos tenido que buscar alternativas que no son tan gratificantes como las iniciales”, pero que finalmente “con la implicación de los políticos y con una comisión, pues en principio pretendemos solventar ese problema”.
Convenio vigente hasta 2029
El convenio será vigente hasta diciembre de 2029, y se aplicará desde el 1 de agosto. Los empleados del comité se reencontrarán con aquellos que no han secundado la huelga. Cuestionada Egiazabal por cómo va a ser ese retorno y el recibimiento, ha señalado que “me imagino que estarán encantados con las mejoras que les hemos conseguido, quizás haya alguno con mucha dignidad que rechace lo que hemos conseguido, pero me temo que ese tipo de cosas no se van a dar”.
La dirección también da por cerrada la huelga
En otro comunicado, Txingudiko Zerbitzuak ha señalado que la firma del acuerdo “pone fin al proceso de negociación desarrollado durante los últimos meses e incorpora medidas que mejoran las condiciones laborales de la plantilla y garantizan unos servicios públicos sostenibles para Irun y Hondarribia”, con el “respaldo unánime del Consejo de Administración de la entidad”.
Además, señalan que el acuerdo actualiza el Complemento de Productividad “mediante el que se reconoce el cumplimiento de los objetivos de la plantilla”, con una implantación progresiva y con un “seguimiento compartido entre la empresa y la representación de las personas trabajadoras para garantizar una aplicación objetiva”.
Equilibrio entre mejoras laborales y sostenibilidad económica
En el escrito indican que, como entidad pública, Txinzer “está sujeta a los límites establecidos por la normativa estatal en materia retributiva, y a la responsabilidad de velar por el interés general, lo que condiciona cualquier acuerdo”. Añaden, no obstante, que “la entidad ha podido garantizar un equilibrio entre la mejora de las condiciones laborales y la sostenibilidad económica del servicio, minimizando en lo posible un incremento de tasas para la ciudadanía.
Medio año de momentos tensos
Lejos de acciones violentas, la huelga ha tenido momentos tensos. Hace un mes, tras 163 días de huelga, los trabajadores en huelga de Txingudiko Zerbitzuak elevó la presión trasladando su protesta al interior del Ayuntamiento de Irun. Allí protagonizaron un encierro pacífico de quince minutos en la escalinata, con pitos y consignas, para exigir a los responsables políticos el fin del conflicto, en una acción que concluyó sin altercados tras la aparición de la Ertzaintza y la Policía Local.
Solo dos días después, al cumplir 165 jornadas de huelga, los trabajadores hicieron lo propio en la oficina de atención al cliente de Txinzer en Irun. Esta protesta ruidosa, en la que tampoco se produjeron altercados, duró alrededor de media hora, finalizando tras acordar la salida con la Ertzaintza.
Una larga hemeroteca
Cabe recordar que los empleados de Txinzer ya llevaron sus quejas al Pleno del Ayuntamiento de Irun cuando la huelga superaba los 110 días. En aquella sesión, la presidenta del comité, Alaitz Egiazabal, leyó un manifiesto denunciando que la "supuesta voluntad de diálogo y la complejidad técnica" eran excusas de la dirección para camuflar la falta de propuestas económicas reales.
Esta situación tiene su origen a finales del año 2024, cuando los trabajadores de Txingudiko Zerbitzuak denunciaron el convenio, presentando las plataformas en el año 2025, levantándose el comité de la mesa de negociación en junio. Desde este febrero, con la huelga ya activa, la dirección propuso reuniones en diferentes bloques: dos para la valoración de puestos, otra para el poder adquisitivo, otra para establecer aspectos como las turnicidades o las guardias, y el último para la equiparación de puestos con el Consistorio de Irun.
Las conversaciones entre los políticos y el comité de empresa se habían dado dado en algunas ocasiones de forma pública. Una de ellas fue al término del antes citado Pleno Ordinario Municipal, entre los trabajadores con la Alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, presidenta de la Mancomunidad de Servicios de Txingudi, y la teniente de Alcaldesa de Irun, Nuria Alzaga. Cabe destacar, eso sí, que fue en un tono respetuoso.
Algo similar ocurrió, aunque con algo más de tensión, en la apertura de la Feria del Libro entre las mismas partes, cuando miembros del comité de huelga irrumpieron en la carpa de la plaza San Juan para conversar con Cristina Laborda y Nuria Alzaga, con un ruido atronador generado a las puertas por parte de los trabajadores del servicio.
La presencia en varios puntos de la ciudad de los trabajadores en huelga, con altavoces y manifestando su enfado por la situación, se había convertido en algo habitual en la ciudad. Desde este miércoles, vuelve la normalidad.