La FIFA atraviesa una vez más una crisis institucional y de credibilidad profunda. Los frentes abiertos para el organismo presidido por Gianni Infantino, empiezan a multiplicarse: presuntas presiones directas desde la Casa Blanca, dobles raseros a la hora de aplicar la justicia deportiva y, por si fuera poco, escándalos arbitrales sobre el terreno de juego que han derivado en acusaciones formales de amaño.
La supuesta injerencia de Trump
El epicentro de toda esta polémica tiene nombre y apellidos: Folarin Balogun. El delantero de la selección de Estados Unidos fue expulsado con tarjeta roja directa durante el tenso choque de la semana pasada que enfrentó a los norteamericanos contra Bosnia-Herzegovina. Una cartulina que debería haber traído consigo la suspensión en el siguiente partido.
Por tanto, el atacante estadounidense debería haberse perdido el decisivo duelo de octavos de final frente a Bélgica; un encuentro a vida o muerte que, paradójicamente, los anfitriones acabarían perdiendo por cuatro a uno.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino
No obstante, la FIFA revocó la sanción aferrándose a una controvertida laguna jurídica jamás utilizada en un Mundial desde la instauración de las cartulinas rojas.
Todo estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció abiertamente haber llamado a Gianni Infantino, dirigente de la FIFA, para tratar la expulsión, que él mismo tildó de injusta, aunque aclaró que no solicitó nada a cambio. Más tarde, el dirigente americano agradeció públicamente a Infantino el "haber revertido una gran injusticia". Como justificación, Infantino explicó que durante la llamada telefónica transmitió al mandatario estadounidense que el órgano disciplinario de la entidad operaba de forma independiente.
Esta medida provocó una auténtica ola de indignación en todo el territorio europeo. Por un lado, la UEFA emitió un duro comunicado mostrándose en contra de la mencionada decisión; en dicho texto, el organismo rector del fútbol europeo calificó la polémica decisión de "sin precedentes, incomprensible e injustificable".
El Parlamento Europeo alza la voz
A su vez, la Federación Belga de Fútbol ha presentado un recurso oficial impugnando la elegibilidad de Balogun para disputar el torneo. Glenn Micallef, comisario europeo de deporte, tachó directamente la revocación de la sanción como una "decisión equivocada".
Paralelamente, en el Parlamento Europeo circula una misiva dirigida a las 27 federaciones de la Unión Europea pidiéndoles una intervención formal ante la FIFA para que soliciten una investigación sobre la toma de decisiones. Impulsada por eurodiputados como Barry Andrews, Lara Wolters y Niels Fuglsang, la iniciativa, que recogía firmas hasta las 18:00 horas del miércoles, afirma: "Consideramos que ha llegado el momento de que las federaciones europeas de fútbol, todas ellas miembros de la FIFA, intervengan y pidan a la FIFA que investigue los procesos de toma de decisiones en el caso de Balogun".
También reclaman garantizar que "los altos cargos de la FIFA rindan cuentas si existen pruebas que indiquen que están infringiendo las normas sobre neutralidad política". En dicho escrito recuerdan, además, una carta anterior apoyada por 50 eurodiputados que reclamaba investigar los motivos por los que la FIFA otorgó el Premio de la Paz al presidente Trump.
Polémicas arbitrales
Todo este caos también se ha visto reflejado en el césped. El Mundial está siendo un hervidero de quejas arbitrales, siendo el Argentina-Egipto el caso más sangrante. Tras adelantarse 0-2, la selección egipcia vio cómo su ventaja se esfumaba en medio de una actuación arbitral del francés François Letexier que dejó a los africanos insatisfechos.
Se anuló un tercer gol a Egipto y se ignoraron dos posibles penaltis en el VAR, mientras que Leo Messi fallaba una pena máxima en un partido donde, a juicio de los egipcios, el criterio arbitral fue decisivo para la victoria albiceleste por 3-2.
Hany Abo Rida, presidente de la Asociación de la Federación Egipcia, ha reclamado una investigación oficial y ha pedido la exclusión del colegiado francés del resto del campeonato, acusando al arbitraje de ser el responsable directo de su eliminación.
Así lo comentó el propio seleccionador africano: “Ha sido una injusticia. Quizá querían mantener al campeón del mundo en la competición. Quizá querían que Messi siguiera en liza”. El técnico fue más allá y anunció que, a partir de ahora, boicoteará el Mundial: “Os lo prometo: en cuanto vuelva, no volveré a seguir los partidos de este Mundial. Esa es mi lucha interior, mi protesta interior, mi propia forma de alzar la voz y de plantar cara”.
En la misma línea se expresó el goleador Zico: “Es una injusticia clara y evidente. El árbitro ha desperdiciado el esfuerzo de un país entero. Desde el principio del partido ha estado en nuestra contra, no puede ser que nos vayamos así del Mundial cuando íbamos ganando 0-2. El torneo está amañado. No estaba en nuestras manos. Estaba en manos del árbitro”.