Polideportivo

Marruecos quiere la venganza contra Francia

Ya sin el cartel de equipo revelación, el conjunto magrebí desafía a la principal favorita al título en los cuartos de final del Mundial
Kylian Mbappé celebrando su gol frente a Paraguay en el Mundial 2026.
Kylian Mbappé celebrando su gol frente a Paraguay en el Mundial 2026. / EFE

Marruecos y Francia disputan esta noche un partido que, sobre el papel, remite inevitablemente a las semifinales de Qatar, pero que en la práctica ya no tiene absolutamente nada que ver con lo que se vio hace cuatro años.

El contexto ha dado un giro de ciento ochenta grados. Los africanos llegan a este cruce totalmente consagrados, desquitados por fin del molesto cartel de equipo revelación, y están cumpliendo las altas expectativas con creces. Ya nadie espera que se caigan; son una realidad. Por su parte, Francia está siguiendo al pie de la letra el guion que se le puso a principios de verano: exhibe un ataque arrollador, mantiene una defensa sólida y carga con la etiqueta innegociable de máximo aspirante a levantar esta Copa del Mundo.

Se busca venganza

Hace cuatro años el guion estaba muy claro: el favorito indiscutible frente a la gran revelación del campeonato. Francia saltaba al campo con la obligación de ganar y Marruecos jugaba sin ataduras, con la tranquilidad de quien ya había cumplido con creces.

Sin embargo, el panorama de hoy es diferente. Marruecos ya no se conforma con haber llegado hasta aquí, saben que son la mejor selección africana de la actualidad, y quieren repetir como mínimo el hito de Qatar.

El técnico francés Deschamps, ya avisó hace cuatro años del equipo que estaba creando su rival: "Marruecos ha defendido mejor que nadie, pero no es solo un equipo defensivo. Si no, no habrían llegado hasta aquí. Tienen una organización muy racional y jugadores de calidad"

'Los Leones del Atlas' han evolucionado hasta convertirse en un grupo tremendamente completo, dejando muy atrás la imagen de equipo que únicamente sobrevive a base de encerrarse en su área. Saben sufrir sin balón, y por si fuera poco tienen a un porterazo como Bono bajo palos, pero en este Mundial han demostrado que también tienen argumentos de sobra cuando recuperan el balón.

La medular, comandada por el talento y sacrificio de Brahim Díaz y Azzedine Ounahi, es capaz de dominar los tiempos del partido, retener la pelota cuando el equipo necesita respirar y lanzar contragolpes buscando la definición de Soufiane Rahimi. Tienen oficio, saben a lo que juegan y castigan los errores del adversario con gran eficacia.

Francia es favorita

Y si para los de Mohamed Ouahbi no sería suficiente llegar a cuartos, qué decir de lo que significaría para los europeos. El recorrido de los galos hasta este momento ha sido arrollador.

Nadie discute el inmenso poderío ofensivo de la escuadra que dirige Didier Deschamps. Con catorce goles a favor en lo que va de campeonato, han demostrado tener el mejor talento ofensivo del mundo. Kylian Mbappé sigue siendo la principal amenaza para cualquier defensa. El madridista capitaliza las transiciones con su velocidad endiablada y no perdona cuando detecta espacios libres a la espalda de los defensores.

También está bien respaldado por un Ousmane Dembélé muy vertical, que llega en un estado de forma excepcional, y la frescura de figuras jóvenes que aportan mucho descaro, como Bradley Barcola o Michael Olise.

Sin embargo, la eliminatoria de octavos de final frente a Paraguay evidenció que esta maquinaria tan precisa también tiene puntos débiles que se pueden explotar. Cuando el adversario plantea un bloque bajo muy junto, renuncia deliberadamente a la posesión y ensucia el choque con faltas tácticas, al conjunto galo le cuesta horrores encontrar el hueco.

Ante rivales rocosos y disciplinados, su circulación de balón pierde velocidad y fluidez. En esos escenarios atascados, acaban dependiendo en exceso de la inspiración individual de sus estrellas para abrir la lata, una carencia que el cuerpo técnico norteafricano habrá estudiado al milímetro para intentar tejer una barrera defensiva capaz de parar a las estrellas de arriba.

Todo apunta a que el cuadro europeo asumirá el peso del juego desde el pitido inicial, amasando el balón e intentando ensanchar el campo para generar grietas en el entramado magrebí. Para lograrlo, el rendimiento de su doble pivote será fundamental, con la misión prioritaria de barrer la medular, ganar las segundas jugadas y evitar que el rival arme la contra tras cada recuperación.

Pero si hay un emparejamiento que acapara todos los focos y las portadas, es el que protagonizarán Achraf Hakimi y Mbappé en el carril diestro de la defensa africana. La capacidad del lateral para frenar las veloces internadas de su excompañero será absolutamente determinante para el devenir del choque.

Resulta lógico pensar que el cuadro marroquí haya diseñado un sistema de ayudas constantes en esa banda, exigiendo un sacrificio extremo en el repliegue de sus extremos para montar una jaula táctica alrededor del astro francés. Si consiguen asfixiar a Mbappé y negarle la carrera libre hacia el área, el combinado de Deschamps perderá un porcentaje altísimo de su caudal ofensivo.

Marea roja en las gradas

Más allá del entramado táctico, Marruecos cuenta con una ventaja a su favor: el público. Durante todo el Mundial, la afición marroquí se ha hecho notar muchísimo. Esta noche va a pasar exactamente lo mismo. Se espera un desplazamiento masivo que teñirá las gradas de rojo y verde, creando una auténtica olla a presión en contra de los europeos.

La locura por la selección es tal que la aerolínea Royal Air Maroc ha tenido que sacar hasta doce vuelos especiales directos entre Casablanca y Boston. Todo un despliegue logístico pensado únicamente para que miles de aficionados puedan cruzar el charco y empujar al equipo en directo.

Esta conexión tan brutal entre la grada y el césped es algo que Mohamed Ouahbi domina a la perfección. El técnico ya sabe lo que es aprovechar el tirón de la gente para ganar títulos. De hecho, cuando dirigía a la selección Sub-20, el país desplazó dos aviones llenos de hinchas hasta Chile para animar a los suyos en la final del Mundial contra Argentina.

Aquel torneo acabaron ganándolo, y ahora el míster busca repetir la jugada con los mayores. Marruecos tiene ante sí a una generación de oro y los jugadores saben que esta noche no van a correr solos; tendrán a todo un país empujando desde la grada.

2026-07-09T08:02:05+02:00
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