La economía vasca continúa en una senda de "crecimiento positivo", pero afronta retos "persistentes" en materia de empleo -con una reforma laboral que da síntomas de "agotamiento" y una "mayor exposición relativa" de la población inmigrante al desempleo- y un desplome de casi el 50% en la inversión extranjera el pasado año, según la Memoria Socioeconómica del Consejo Económico y Social vasco correspondiente a 2025.
En una comparecencia en Bilbao, el presidente del CES, Javier Muñecas, y Jon Barrutia, catedrático de Economía Financiera de EHU y presidente de la comisión encargada de la elaboración del informe, presentaron las líneas maestras del informe, en el que se recogen las aportaciones de empresas, sindicatos, tercer sector y otros agentes de la sociedad civil vasca.
En la rama meramente económica del documento, el texto apunta que el PIB de Euskadi que mantuvo un crecimiento positivo (+2,3%) y superior al registrado en la Eurozona, basado sobre todo en la demanda interna -con el consumo de las familias en niveles altos- y una inversión de las empresas en conceptos como bienes de equipos que también sube. No obstante, se constatan "vulnerabilidades" que ya habían sido recogidas en informes de otras instituciones, como la caída del índice de producción industrial (-0,9 puntos) y de las exportaciones (-0,5 puntos).
"Se aprecia una importante ralentización en el crecimiento industrial, un sector que, no obstante, resiste. De hecho, la inversión que sigue realizando demuestra que tiene buenas expectativas de cara al futuro", apuntó Barrutia, que citó también la caída de la demanda externa -las exportaciones- como una circunstancia que lastró el crecimiento general. En general, se percibe que esa demanda interna está compensando el descenso de la aportación del sector exterior en un escenario de "tensiones derivadas de la incertidumbre geopolítica".
Sin embargo, donde se constata una "alerta" es en lo relativo a la caída, en un 49%, de la inversión extranjera en Euskadi. Esta materia también ha sido advertida por otros especialistas, y constituye un toque de atención para toda la economía. Así, según el informe, se da una "reducción muy importante" en 2025 en este concepto, ya que se pasó de los 1.047 millones invertidos por empresas extranjeras en 2024 a los 528 del pasado año. Esto sitúa a Euskadi como la octava comunidad del Estado en esta clasificación.
Barrutia señaló que la situación sería "peor" si Euskadi no fuera una de las regiones europeas donde más se invierte en innovación. "No somos visibles", lamentó el catedrático, que atribuyó esta situación al "efecto capitalidad" de Madrid, que junto a Barcelona capta la mayor parte de la inversión extranjera, y al fuerte área metropolitana de ciudades como Valencia, que se ha convertido en un factor a favor de la inversión extranjera.
"Somos un territorio pequeño", con un mercado pequeño y "sensible" con alta volatilidad, explicó Barrutia. Es decir, que una nueva presencia o renuncia de algún gran grupo empresarial condiciona de forma severa los indicadores de inversión extranjera. Asimismo, cae también la inversión de empresas vascas en el extranjero, que pasa de 4.760 millones en 2024 a 416 en el pasado. "Las empresas vascas están priorizando la inversión interna; no hay recursos para todo", deslizó el representante del CES.
Por otra parte, en lo concerniente al mercado de trabajo, en 2025 creció la ocupación y cayó el desempleo -del 6,2%, según la PRA del Eustat-, "con una subida en los servicios, al tiempo que aguanta en la industria". A pesar de estos avances, el CES Vasco constata que persisten las brechas de género en aspectos como "actividad, temporalidad, parcialidad y cobertura en la negociación colectiva". La reforma laboral, presenta, además, "signos de agotamiento", puesto que continúa la "necesidad de seguir mejorando los esfuerzos por insertar y mantener en el empleo a los colectivos con mayores dificultades" e instrumentos como los ERTEs ya no tienen la misma utilidad que antes.
Además, hay otros retos "persistentes" que, a medio y largo plazo, requerirán un gran trabajo. Así, a pesar de la "creciente presencia" de la población extranjera en afiliación y contratación, también este colectivo se encuentra sujeto a una situación de "mayor exposición relativa" al desempleo. A juicio de Barrutia, esto se debe a que la población inmigrante tiene un déficit de "capacidades y conocimientos" respecto a lo que demanda el mercado laboral. Asimismo, en lo que respecta a los salarios, "entre 2021 y 2024, la remuneración de las personas asalariadas ha perdido peso en la distribución funcional de la renta", mientras ganan peso las transferencias de las administraciones públicas. Con datos de 2023, un 36,8% de la población vasca tenía entonces una renta personal inferior a 15.000 euros.
Por otra parte, en el plano de la innovación y la educación, Euskadi "tiene ventajas comparativas que le hacen posicionarse como un polo de excelencia europeo, al ser una región de alta innovación", pero el impacto económico de la innovación en el empleo y en las ventas es menor que el que registra la media europea, al tiempo que necesita una mayor presencia de talento humano en las TICs y que las empresas incorporen las tecnologías digitales "más complejas y con mayor potencial", como la analítica de datos, computación en la nube o IA a sus rutinas.
En este sentido, el CES considera "esencial" fomentar la innovación con criterios medioambientales y sociales, reforzar la innovación social –economía de los cuidados y envejecimiento saludable–, y alinear las políticas de I+D+i con las políticas educativas, de empleo y de promoción profesional, "de forma que la población encuentre en Euskadi oportunidades para desarrollar su carrera profesional".
Con respecto a medio ambiente, energía y transporte "el CES entiende que es clave lograr un equilibrio entre el ritmo de la transición ecológica-energética y los efectos en el empleo", al tiempo que para que la transición no tenga implicaciones negativas en el empleo y no agudice las desigualdades sociales es vital colaborar en un modelo de gobernanza participativa, por lo que es conveniente desplegar planes de formación y recualificación y promocionar la especialización en competencias “verdes” desde la FP, universidades y formación continua