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Los vehículos autónomos han sido actores destacados del cine durante décadas. Lo que hasta hace poco parecía algo posible solo en una película de ciencia ficción ya ha llegado a la vida real y, más concretamente, al Estado español. La DGT ha dado luz verde a las primeras pruebas para la conducción de vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4 para circular por la vía pública de Madrid.
Este permiso autoriza a WeRide, Uber y Avomo a iniciar actividades con unos vehículos capaces de circular y tomar decisiones en carretera sin necesidad de la intervención de un conductor humano. En los primeros trayectos se elaborarán mapas, validarán rutas y se realizarán pruebas de operatividad, sentando así las bases para futuros servicios comerciales de transporte autónomo de pasajeros en el marco de la DGT ES-AV.
Veinte vehículos equipados
Dicha fase inicial contempla el despliegue de veinte vehículos equipados con la última tecnología de conducción autónoma de WeRide, que operarán bajo la supervisión de un especialista a bordo en diversas zonas de alta demanda dentro de la Comunidad de Madrid.
"Se prevé que las operaciones comerciales en el país comiencen a finales de 2026, una vez finalizados los preparativos para su despliegue y alcanzados los hitos operativos y regulatorios necesarios", indica Uber en un comunicado. Aunque, por otra parte, la compañía no ha mencionado cuándo serán los viajes sin un operador para casos de emergencia y, por ende, 100% autónomos.
Este lanzamiento marca el inicio de la entrada conjunta de WeRide y Uber en el mercado español y representa la cuarta de las 15 ciudades que forman parte de la alianza estratégica WeRide-Uber, con otras 11 previstas para 2030. En el marco de esta alianza global, ambas compañías planean desplegar "decenas de miles" de vehículos autónomos en vías públicas.
Por otro lado, al ser la primera homologación nacional del vehículo autónomo GXR de WeRide en la Unión Europea (UE), este permiso establece un referente normativo para la certificación y comercialización de estos transportes en toda la región y "se sustenta en el favorable enfoque regulatorio de España hacia la movilidad autónoma, en el marco de la DGT ES-AV", según el comunicado. Se espera que "siente una base importante para el futuro despliegue de servicios de transporte autónomo en todo el país y en el mercado europeo en general", ha agregado Uber.
En especial, Madrid es "una puerta de entrada clave para nuestra expansión europea y, junto con socios como Uber y Avomo, estamos un paso más cerca de llevar la movilidad autónoma a España antes de finales de 2026", ha señalado la directora financiera y responsable de la división internacional de WeRide, Jennifer Li.
Niveles de autonomía
La conducción autónoma tiene cinco niveles. En el cuatro, el otorgado por la Dirección General de Tráfico, no necesita a nadie al volante, pero se realiza en un entorno limitado. Sin embargo, en el siguiente y último nivel, el quinto, el vehículo tiene el control y la responsabilidad total de la circulación, sin requerir intervención humana alguna. Se prescinde de la figura del conductor, y solo se hablaría de pasajeros. De hecho, el coche puede no llevar volante ni pedales y solo requiere que los pasajeros indiquen el destino.
En el lado opuesto de la balanza se encuentra el grado 0, donde el conductor cuenta con todo el control del vehículo y toda la responsabilidad de la conducción. El coche tan solo tiene la capacidad de monitorizar algunos aspectos, como avisar de la presión de los neumáticos, la temperatura en la carretera y emitir alertas al conductor para que actúe en consecuencia. En el siguiente escalón, el turismo comienza a tomar el control de ciertos sistemas como la dirección o la aceleración, pero solo de forma momentánea y aislada, con el objetivo de ayudar al conductor. Este sigue teniendo el control del vehículo y la responsabilidad máxima en la conducción.
En el nivel dos, a diferencia del anterior, el vehículo ya puede tomar el control de la velocidad y la dirección de forma simultánea, en determinadas situaciones muy concretas. El conductor, aunque pueda ceder el control en esas situaciones, debe permanecer atento en todo momento para ponerse al mando si las circunstancias lo requieren. En el número tres, el vehículo ya toma el control total del coche en determinados contextos, como la circulación en autovía. La gran modificación es que ya no se requiere la supervisión constante del conductor, aunque sí estar disponible para intervenir en todo momento si el sistema lo requiere.