Gipuzkoa

La comisión del alarde de Legazpi, preocupada por la bajada de la participación

La fiesta se celebrará el 23 de junio y el plazo de inscripción se cerrará el 29 de mayo
El alarde de Legazpi. / Legazpiko Udala

La comisión del alarde de Legazpi hace un llamamiento a los vecinos para que participan en este acto, que se celebrará el 23 de junio.

Con el fin de impulsar la participación, se ha repartido en todos los buzones de la localidad un escrito preparado por la comisión del alarde, dando a conocer la historia de este evento.

Todo aquel que quiera participar como escopetero, txilibitero o figurante tendrá que inscribirse en la recepción de la casa de cultura, de 10.00 a 13.00 o de 16.00 a 20.00 horas, o en la web legazpi.eus. El plazo de inscripción finalizará el 29 de mayo.

Sólo podrán desfilar 80 escopeteros, con las escopetas de salva que tiene el Ayuntamiento. Está prohibido desfilar con otro tipo de escopeta. La edad mínima de los escopeteros es de 16 años.

Se puede participar en el alarde también como txilibitero, edad mínima de 12 años, o figurante (abanderado, cartuchero…).

El alarde de armas de Legazpi tiene profundas raíces. Es una tradición que Legazpi ha mantenido viva a lo largo de los siglos, y que se realizaba en el seno delsistema militar foral de Gipuzkoa desde el siglo XVI hasta el XlX, como en muchos otros pueblos. Junto a los alardes de lrun, Hondarribia, Tolosa o Antzuola, forma parte de la historia de Gipuzkoa.

Además, las primeras noticias del alarde de Legazpi se remontan al año 1506, 30 años antes de que las Juntas Generales de Gipuzkoa ordenaran su celebración. En aquella época Legazpi dependía de Segura, y los legzpiarras tenían que ir a allí a hacer una exhibición de armas. Tras años de tira y afloja, a finales del siglo XVI consiguieron que el alarde se celebrara en el propio pueblo. Aquel triunfo dio fuerza a la tradición y por eso duró tanto liempo. Con la pérdida de los fueros en el siglo XlX, el alarde perdió su función original y se dejó de hacer en Legazpi.

Tras 119 años de parón, en 1994 se recuperó el alarde de armas de Legazpi, con motivo de la fiesta del Kilometroak. Gracias a la historia e investigación del pueblo, la tradición resurgió. En aquella época, además, Legazpi se encontraba en una profunda crisis económica y social, y la resurrección del alarde vino a ser el clamor de un pueblo vivo, orgulloso.

En el nuevo Alarde se recuperaron elementos antiguos: compañías, liderazgo del alcalde, músicos, banderas, recorrido del Ayuntamiento al palacio de Bikuña... Pero al mismo tiempo se añadieron nuevos elementos: jinetes, galera de bueyes, txilibiteros, diferentes vestimentas, bertsolaris... Se demostró que la tradición es algo vivo.

Participación a la baja

Pero en los últimos años ha bajado la participación. “El Legazpi de hoy no es el pueblo venido a menos de los años 90, el pueblo ha cambiado. Y el alarde no es sólo una cuestión del pasado: es una iniciativa que teje nuestro municipio. Tenemos el tesoro recuperado del desván de la historia y mantenerlo vivo está en nuestras manos. En los últimos años, cada vez son menos los ciudadanos que participan. Y el alarde no se hace sólo con los espectadores: se hace con participación ciudadana”, recuerdan desde la comisión del alarde.

Por ello, hacen un llamamiento a los legazpiarras. "Ven a participar en las compañías: como escopetero, txilibitero u otros roles. No es necesaria experiencia previa. Te enseñaremos todo lo que necesitas. Anima a los amigos y a la familia. Apúntate, ponte la ropa, toma el testigo. No es solo un desfile. Es un acto que hacemos juntos, que se transmite de generación en generación, y que refuerza el ambiente popular. Las tradiciones pueden cambiar, pueden amoldarse, pueden adaptarse. Pero para que estén vivas tenemos que participar".

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20/05/2026