El primer equipo femenino cerró este pasado fin de semana su temporada con una última goleada. El partido, que terminó con un contundente 4-1 a favor de las rojiblancas pasó a un segundo plano en el momento en el que llegaron las despedidas. Naroa Uriarte se despidió después de varios años de complicadas lesiones, Sanadri dijo adiós al Athletic tras finalizar su cesión en el Alavés y la capitana Nerea Nevado junto con Maite Zubieta no tuvieron opción de decir adiós a su club.
En la grada
Ambas futbolistas tuvieron que seguir su último encuentro como rojiblancas desde la grada. A pesar de no tener ni molestias físicas ni ninguna sanción pendiente, el club decidió dejar fuera de la convocatoria a ambas cuando ya sabían que no aceptarían la oferta de renovación.
En el caso de la santurtziarra, el culebrón se remonta hasta hace más de un año. El nivel de la capitana rojiblanca fue creciendo exponencialmente hasta el punto de llamar la atención de varios de los clubes punteros tanto de La Liga como de las principales competiciones europeas. Cuando ambas partes se sentaron a negociar, la oferta del Athletic se reducía a mejorar mínimamente su anterior vinculación, pretensiones que no se correspondían con el nivel real de la futbolista. Como el club se reservaba la opción de prolongar la vinculación de la santurtziarra de forma unilateral por minutaje, activaron la cláusula de la defensa para retenerla un año más a pesar de tener ya interés real de equipos punteros por acometer el fichaje, que hubiera generado ingresos para la entidad en forma de traspaso.
Desde la ampliación de contrato, que se produjo en el mes de abril de 2025, el club y Nerea Nevado no han revertido una situación que ha terminado con la defensa en la grada sin la posibilidad de despedirse ni en el campo ni públicamente en sala de prensa tras 10 temporadas en el club, 8 de ellas en el primer equipo. Ahora, la prometedora lateral buscará nuevos retos deportivos que la sitúen en la primera plana del fútbol europeo.