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La ayuda a domicilio desplaza de forma radical a las residencias de mayores en Euskadi

Solo el 5,4 % de los dependientes vascos elige el modelo institucional y la mitad de los mayores prioriza ahora las ayudas económicas para gestionar sus cuidados dentro de su casa
Lejos de ser sujetos puramente pasivos, más de 26.500 personas mayores actúan hoy como cuidadoras.
Lejos de ser sujetos puramente pasivos, más de 26.500 personas mayores actúan hoy como cuidadoras. / Europa Press

Actualizado hace 6 minutos

El sistema de cuidados en Euskadi vive una transformación sin precedentes, marcada por el envejecimiento y un cambio profundo en las preferencias de la ciudadanía. Según los datos más recientes del sector, la dependencia afecta ya al 28,9 % de los mayores de 75 años, una realidad que ha obligado a las instituciones a reajustar sus presupuestos. El gasto público destinado a servicios sociales para personas mayores ha experimentado un salto significativo en el último trienio, escalando desde los 771 millones de euros registrados en 2020 hasta rozar los mil millones (975 millones de euros al cierre de 2023). Supone un gasto medio por habitante de hasta 440 euros. Este incremento financiero responde a una demanda de cuidados cada vez más compleja que busca soluciones alejadas del modelo institucionalizado.

Esta es una de las conclusiones más sustanciales de la Estrategia Vasca con las Personas Mayores 2026-2029 que acaba de presentar el Gobierno Vasco para garantizar el bienestar de este colectivo. El documento revela que se ha producido un giro radical en el modelo de cuidados que muestra una apuesta decidida por la permanencia en el entorno habitual, consolidando el hogar como el centro neurálgico de la asistencia.

El auge del SAD y la teleasistencia

Recursos como la teleasistencia y el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) han ganado un peso específico en detrimento de los centros de día y las residencias especializadas, que apenas concentran el 7,6 % y el 5,4 % de la demanda, respectivamente. La mitad de las personas en situación de dependencia prioriza ahora la obtención de ayudas económicas para gestionar sus propios cuidados, mientras que casi un 49 % reclama atención personal directa en su domicilio. Este cambio de paradigma refleja un deseo social de autonomía que las políticas públicas están empezando a priorizar a través de programas de acompañamiento y supervisión.

Sin embargo, esta transición hacia el hogar convive con un fenómeno de externalización creciente. Es decir, hay una preferencia clara por contratar a profesionales para cubrir esos cuidados. El 31,8 % de las personas dependientes ya recurre a servicios privados contratados, una cifra que duplica a quienes dependen exclusivamente del apoyo familiar, que se sitúa en el 16,1 %. Esta expansión del empleo asistencial supera con creces el crecimiento de otros sectores industriales y agrícolas, situando a la economía del cuidado en el centro del desarrollo social vasco.

Perfil del cuidador y brecha asistencial

Se estima que en torno a 70.000 personas prestan cuidados informales dentro del hogar, aproximadamente el 3,8 % de la población total de Euskadi. Las mujeres predominan en estas tareas, aportando el 63,5 % del trabajo doméstico no remunerado, el cual representó el 28,8 % del PIB vasco en 2023. Pese a este despliegue, el documento advierte de que existe una brecha asistencial: un 30,7 % de los dependientes en Euskadi declara no recibir ningún tipo de ayuda, lo que evidencia la necesidad de seguir ampliando la cobertura para evitar situaciones de desamparo.

LAS CLAVES

Situación de dependencia. Un 6,6% de las personas entre 65 y 74 años y un 28,9% de las mayores de 75 años presentan dependencia especial. La dependencia especial implica la necesidad de apoyo para realizar actividades diarias. ​

Tipos de apoyo. El 31,8% de las personas dependientes utilizan servicios privados. Un 16,1% dependen exclusivamente de ayuda familiar. 13% acceden a servicios públicos/concertados. 30,7% no reciben ningún tipo de ayuda.

 Demandas principales. Ayudas económicas (50% de los casos); atención y cuidados personales (48,7% en dependientes graves) y acompañamiento y supervisión (34,9% en dependientes graves). ​ Hay una demanda de servicios como centros de día (7,6%) y residencias especializadas (5,4%). ​

 Cobertura de servicios sociales. Ha habido un incremento en servicios como el SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio), teleasistencia y ayudas económicas, así como un leve descenso en la cobertura de centros residenciales y de día. ​

Gasto en servicios. Se ha producido un aumento del gasto en servicios sociales para mayores, pasando de 771 millones de euros en 2020 a 975 millones en 2023. ​

Cuidadoras. El 3,9% de la población en Euskadi realiza tareas de cuidado, con una mayoría de mujeres (56,5%). ​Más de 26.500 personas mayores también actúan como cuidadoras, apoyando a otras personas dependientes. ​

Otro aspecto clave de esta nueva radiografía es el papel activo que desempeñan los propios mayores en el sostenimiento del sistema de cuidados. Lejos de ser sujetos puramente pasivos, más de 26.500 personas mayores actúan hoy como cuidadoras de otros dependientes, desafiando los estereotipos tradicionales sobre la vejez. Este dato, sumado a que el 56,5 % de quienes cuidan profesionalmente son mujeres, pone de manifiesto que el sector sigue teniendo un marcado perfil femenino.

Tecnología y nuevos modelos de vivienda

La nueva hoja de ruta del Gobierno Vasco hasta 2029 refuerza el servicio de teleasistencia avanzada BetiON mediante la incorporación de tecnología predictiva capaz de anticiparse a situaciones de riesgo. Además, se contempla una transformación del SAD y una mayor coordinación entre los sistemas social y sanitario para que la atención en casa sea integral. El plan pone especial énfasis en las zonas rurales, donde la movilidad y la conectividad son retos críticos.

También propone servicios de acompañamiento especializado y programas de respiro para evitar la sobrecarga física y emocional de las personas cuidadoras. Asimismo, el documento impulsa la adaptación de las viviendas eliminando barreras arquitectónicas y explora fórmulas innovadoras como el cohousing o los apartamentos tutelados. Este cambio de modelo se apoya en proyectos tractores como Zaindoo o Transis Lab, que ya están experimentando con nuevas formas de cuidado más personalizadas.

2026-04-14T18:56:48+02:00
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