Encontrar una vivienda asequible se ha convertido en uno de los principales problemas para miles de personas. Los precios de compra y alquiler siguen aumentando, mientras los salarios avanzan a un ritmo menor y cada vez resulta más complicado acceder a un inmueble que se ajuste a las necesidades y posibilidades económicas de las familias.
Los últimos datos oficiales reflejan la dimensión del problema. El precio de la vivienda aumentó un 12,2% interanual en el Estado durante el segundo trimestre de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La evolución de los precios contrasta con la de los ingresos. Un análisis publicado en 2026 a partir de datos del INE y de la Encuesta Anual de Estructura Salarial sitúa en un 30% el aumento de los salarios medios entre 2014 y 2024, frente a un incremento del 65% en el precio de la vivienda durante ese mismo periodo. En el caso del alquiler, la subida acumulada alcanzó el 82%.
Santiago Niño Becerra señala la oferta como una de las claves
En este contexto, el economista Santiago Niño Becerra ha planteado en sus redes sociales su visión sobre cómo abordar el problema de la vivienda, a raíz del caso de Maricarmen y del debate generado por su desahucio.
Su propuesta parte de una idea central: incrementar el número de viviendas disponibles, independientemente de cuál sea su procedencia.
"La solución del problema de la vivienda pasa por aumentar la oferta, y da igual de dónde venga esa oferta: reversión de pisos turísticos en residenciales, salida al mercado de viviendas vacías [...], construcción de nuevas viviendas...", señala el economista.
Niño Becerra apunta así a varias vías para incrementar el parque residencial disponible: transformar determinados usos turísticos en residenciales, movilizar viviendas vacías y construir nuevos inmuebles.
El economista insiste en la importancia de aumentar la oferta para hacer frente a una demanda que continúa presionando el mercado. "Si la oferta no aumenta el problema no se solucionará", afirma. A su juicio, las medidas normativas pueden aliviar determinadas situaciones, pero no sustituyen a un aumento estructural del número de viviendas disponibles.
Una dificultad para acceder a una vivienda que también está retrasando la emancipación. La edad media de emancipación en España se situa en 30 años, frente a los 26,2 años de media de la Unión Europea.
La diferencia entre ingresos y precios también se refleja en el ahorro necesario para comprar una vivienda. Por ejemplo, según los últimos datos del INE, la hipoteca media en Bizkaia se ha situado en el primer semestre del año en 183.220 euros, casi 13.000 más que en el conjunto de 2025. Si se tiene en cuenta que las entidades financieras conceden un 80% del valor de la operación o de la tasación (el dato más alto de los dos), el precio de compraventa de la vivienda se sitúa en algo más de 229.000 euros. De modo que cuando una familia o un particular acuden al banco para formalizar un crédito vivienda necesita tener un colchón de 45.800 euros, ya sea vía ahorro o ayuda de los allegados.
Infografía con cifras de hipotecas sobre viviendas en julio de 2026 a nivel de comunidades y provincias, según la Estadística de Hipotecas del Instituto Nacional de Estadística (INE).