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Polideportivo

Joseba Elgezabal: "Pogacar está más fuerte que el año pasado"

Masajista del corredor esloveno
Joseba Elgezabal, masajista el UAE, junto a Tadej Pogacar.
Joseba Elgezabal, masajista el UAE, junto a Tadej Pogacar.

EEl pequeño Tíbet, en Livigno, durante tres semanas de concentración alpina, Tadej Pogacar se probó y se exigió. Lo demanda su misión: conquistar su tercer Tour de Francia consecutivo. "Nuestro sueño es que salga de Bilbao con el número uno a la espalda, así que para eso tiene que ganar el Tour", incide Joseba Elgezabal, masajista del chico de oro. La principal luminaria del ciclismo, campeón de los dos últimos Tours, pasea su exuberancia cuando explora los límites. "No se pueden dar a conocer sus datos, pero te puedo asegurar que Tadej está bastante más fuerte que el año pasado", describe Joseba Elgezabal, masajista del esloveno. Si Pogacar es una mejor versión de sí mismo, se antoja imposible que alguien se le aproxime salvo sucesos extraordinarios en el Tour, cuyo nudo gordiano ha repasado al detalle durante diez días las montañas, el pavé y la crono. "Siente el cosquilleo previo al Tour", dice Elgezabal.

El masajista de Gatika mima la piernas de Pogacar a diario. "Un masaje de entre hora y media y dos". Cuida cada poro de su piel desde que ambos iniciaron el trabajo en común cuatro años atrás en el UAE, cuando Pogacar, aún insultantemente joven, era apenas un muchacho rubio y prometedor que detectó el ojo de Josean Fernández, Matxin, el mánager de la formación. En ese tránsito, el esloveno acumula un palmarés excelso y la sensación inequívoca de que ha nacido para adentrarse en los arcanos del ciclismo. Pogacar corre contra la historia. Eddy Merckx, tan refractario a la hora de conceder halagos, considera al esloveno como el único ciclista capaz de mirarle a los ojos y aguantarle la mirada. "Es un fenómeno, un superclase, no solo en el aspecto físico, también en el mental", apunta Elgezabal, que subraya que Pogacar continúa mejorando. "Su crecimiento es constante. Cada año va mejorando". Lo asegura la palabra de Elgezabal, probablemente la persona más próxima a Pogacar en el equipo, el que mejor le conoce. "Pasamos muchísimas horas juntos. Sé lo que piensa solo con mirarle. Bueno, él también sabe lo que yo pienso". También lo certifican los valores y los números conseguidos por el esloveno durante la concentración alpina.

"Está realmente bien, muy fuerte", argumenta su masajista, testigo privilegiado de la evolución del esloveno en estos años. "Muscularmente ha mejorado mucho. Cuando empecé con él era más niño. Notabas su musculatura aún sin hacer, más tierna. Ahora está más perfilado, más endurecido, tiene más cuerpo de hombre. Está más fino, más apretado. Se aprecia simplemente con ver las fotos de antes y las de ahora". La construcción del dominador del ciclismo es un proceso, no un estallido. "Él es un diamante, está claro, pero se va puliendo poco a poco para seguir brillando", apunta Elgezabal. La evolución para seguir en el trono del ciclismo implica no pararse. Está prohibido. "Ahora es más metódico, sabe mejor qué quiere y qué no. Pisa sobre seguro. Se va conociendo mejor", añade el masajista de Gatika sobre un ciclista único que ha variado la alimentación este curso para expandir su dominio. "Ha incidido más en ese aspecto con el nutricionista del equipo y le ha venido muy bien. Cuida más la alimentación. Le va bien y eso es lo importante. Si él se siente bien, sabemos que las cosas van por el buen camino".

Pogacar regresa hoy miércoles a la actividad en el Tour de Eslovenia, el examen final antes de opositar a su tercera victoria en los Campos Elíseos de París. "Va a salir a por todas. No sabe correr de otra manera. Lo da todo. Le da igual la carrera", avanza su hombre de confianza. El esloveno no tiene intención de alterar su forma de correr y ganar. "En realidad es lo que se espera de él, pero no siente esa presión. Disfruta compitiendo. Le encanta atacar y que su forma de correr guste al público. En eso no va a cambiar. Tiene mentalidad atacante. Le gusta dar espectáculo y atacar de lejos, sin esperar al final. Mientras pueda seguir haciéndolo no tiene intención de cambiar", reconoce Elgezabal sobre el poder de seducción de Pogacar en carrera. Entiende el masajista del esloveno que la mejoría de Pogacar va unida a la del propio crecimiento del equipo. "No te queda otra para progresar. También en mi trabajo busco la mejoría con nuevas técnicas o el uso de máquinas que mejoran el masaje", abunda el vizcaino que cuida a Pogacar, siempre dispuesto a aprender. "Es inteligente, muy listo". En sus largas charlas, Elgezabal, que habla con el esloveno en inglés, le ha enseñado una expresión en euskera que en realidad define el ciclismo cañero de Pogacar: Egurre eta kitto! "Cuando le dije que quería decir, él sonrió. Le gustó la idea. Ahora también dice: egurre eta kitto!".

"Muscularmente Tadej ha mejorado mucho, ahora está más perfilado, más endurecido"

Joseba elgezabal

Masajista del UAE

2022-06-16T05:20:02+02:00
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