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El fútbol inglés vive expectante ante el estallido del denominado Spygate, el caso de supuesto espionaje que salpica al Southampton y amenaza con alterar el desenlace de los play-offs de ascenso a la Premier League. La polémica se originó después de que el Middlesbrough denunciara un supuesto espionaje durante sus entrenamientos, en los días previos a la semifinal de la Championship League, la segunda división inglesa, que ambos clubes debían protagonizar.
Cabe recordar que en esta semifinal de la promoción de ascenso, el Southampton se impuso por 2-1 en la prórroga después del empate a cero de la ida contra el Middlesbrough.
El espionaje durante un entrenamiento
Según ha informado la prensa británica, en una exclusiva que se atribuye el Daily Mail con la imagen de los hechos, el incidente tuvo lugar el pasado 7 de mayo en Rockliffe Park, ciudad deportiva del Middlesbrough. Allí, William Salt, integrante del equipo de análisis del Southampton, habría sido descubierto observando y grabando una sesión de entrenamiento escondido entre la vegetación cercana al recinto. Las imágenes difundidas posteriormente por los medios ingleses provocaron una reacción inmediata del club afectado, que presentó una protesta formal ante la English Football League (EFL).
Y es que la normativa de la competición prohíbe expresamente vigilar entrenamientos de un rival durante las 72 horas previas a un encuentro oficial, motivo por el cual el caso ya está en manos de una Comisión Disciplinaria Independiente. El organismo deberá determinar si el Southampton incurrió en una infracción grave y si ello podría derivar en consecuencias deportivas antes de la final por el ascenso prevista en el estadio de Wembley frente al Hull City el próximo 23 de mayo.
El Southampton admite lo ocurrido
Aunque el Southampton admitió lo ocurrido, trató de desligarse de la responsabilidad al insinuar que la actuación de Salt fue una iniciativa individual y no una acción coordinada por el cuerpo técnico. Sin embargo, el ambiente se tensó aún más tras la semifinal, cuando el capitán de los Saints, Taylor Harwood-Bellis, celebró un gol realizando un gesto de prismáticos hacia la grada rival, una imagen que muchos interpretaron como una burla relacionada con el escándalo.
Desde Middlesbrough consideran insuficiente una simple sanción económica y reclaman que el Southampton no dispute la final por el ascenso a la Premier League. Además, diversos medios apuntan a que no sería un caso aislado, sino que el equipo investigado habría llevado a cabo prácticas similares con otros rivales a lo largo de la temporada.
La EFL ha confirmado que la decisión se tomará antes del 19 de mayo. Mientras tanto, el fútbol inglés permanecerá en vilo. Entre las posibles sanciones que se barajan aparece una multa millonaria, la deducción de puntos o incluso la privación de disputar la final del play-off.
El antecedente del Leeds de Marcelo Bielsa
Este episodio recuerda al protagonizado por el Leeds de Marcelo Bielsa en 2019, cuando el técnico argentino reconoció públicamente que miembros de su cuerpo técnico habían espiado entrenamientos de varios adversarios. En aquella ocasión se optó por una sanción económica, que pagó el propio Bielsa y que fue de 200.000 libras, pero el contexto actual podría endurecer el castigo debido a la trascendencia del duelo.