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No ha sido una despedida. No ha querido que lo sea José Riviere, ni tampoco quienes han compartido con él décadas de entrega discreta están dispuestos a cerrar una etapa con un simple adiós. Lo vivido este lunes en el Hotel Mondragón ha sido sobre todo, un reconocimiento a una vida dedicada al movimiento asociativo de las personas mayores y a la defensa de sus derechos. Un tributo a una labor constante, silenciosa y, con frecuencia, alejada de los focos, pero decisiva para mejorar el día a día de cientos de vecinos y vecinas. Arropado por su mujer, Carmen Aranda; sus hermanas y representantes de los hogares de personas jubiladas de Arrasate (Abaroa, Toki Argi, Uribarri y Musakola), Riviere ha recibido el cariño de quienes han compartido con él proyectos, reuniones y años de compromiso altruista.
Como recuerdo de una jornada que ha culminado con una comida, le han hecho entrega de un pañuelo festivo, una txapela y un ordenador portátil. Fiel a su carácter, ha agradecido el gesto con emoción, sentido del humor y la sonrisa que nunca le abandona. “Esto es un homenaje, pero no una despedida”, ha resumido el actual presidente de Abaroa, Roberto Zazo. Porque resulta difícil desligar el nombre de Riviere de la historia reciente del asociacionismo de las personas mayores en Arrasate y Gipuzkoa.
El homenajeado y su mujer, la alcaldesa, la edil Jasone Giraldo y el actual presidente de Abaroa Roberto Zazo.
Incansable labor
Nacido el 4 de diciembre de 1937 en Terrassa (Barcelona), donde su familia se encontraba de manera circunstancial durante la Guerra Civil, José Riviere, de 88 años, inició su vinculación con el Hogar de Jubilados y Pensionistas Abaroa el 14 de septiembre de 1998, cuando se hizo socio. En 2001 se incorporó a la junta directiva como secretario y en 2009, asumió la presidencia de la entidad, responsabilidad que desempeñó hasta marzo de este año.
Su trayectoria fue abriéndose más allá del ámbito local. Presidió la Asociación Guipuzcoana de Personas Jubiladas y Pensionistas Agijupens y la junta comarcal de Debagoiena. Además, ha participado en diferentes órganos como el Consejo Foral de Personas Mayores, el proceso Gobernanza +65, la Federación Vasca de Asociaciones de Personas Jubiladas y Pensionistas (Federpen) y la Unión Democrática de Pensionistas (UDP).
Abaroa ha sido, sin embargo, el proyecto al que más tiempo ha dedicado: cerca de tres décadas de incansable constante. Aunque tenía previsto dejar el cargo en 2025, prolongó un año más su función como máximo responsable ante la falta de candidatos y candidatas para coger el testigo. “Debía haberlo dejado el año pasado, pero no salieron voluntarios”, ha reconocido. Actualmente reside en Iturbide y, lejos de mantenerse de brazos cruzados, capitanea la comisión de personas residentes dentro del órgano de participación de usuarios de las residencias de Gipuzkoa.
Esa dificultad para encontrar relevo generacional es una de las cuestiones que más le preocupa a Riviere. Destaca que los hogares de personas mayores ofrecen hoy una programación “más amplia” que hace tres décadas, pero lamenta que cada vez resulte “más complicado encontrar recién jubilados dispuestos a asumir responsabilidades en las juntas directivas”.
Su dedicación, precisamente, fue uno de los aspectos que ha puesto en valor la alcaldesa, Maider Morras, que ha sintetizado su intervención con las siguientes palabras: “No es habitual encontrar personas como tú".