Ya es oficial. Ispaster ha inaugurado la ruta ‘Geuretxea’, un itinerario autoguiado que consta de doce enclaves patrimoniales que recorre la evolución del baserri. El Ayuntamiento, con el respaldo de la Diputación Foral de Bizkaia, ha puesto en marcha esta propuesta que busca que vecinos y visitantes descubran a su propio ritmo, y con el teléfono móvil en la mano, un legado patrimonial irrepetible.
Y es que la estructura de sus baserris conserva de forma excepcional la huella del tiempo y del modo de vida que modeló el paisaje y la identidad de la comarca de Lea-Artibai. En esta localidad, los caseríos no son una excepción, sino la norma, y en ellos se puede leer con absoluta claridad la evolución de la arquitectura rural vasca a lo largo de más de quinientos años.
Esta iniciativa da continuidad y consolidación al éxito cosechado durante las pasadas Jornadas Europeas de Patrimonio, coordinadas por la institución foral. En aquellas fechas, la alta demanda de las visitas guiadas demostró el profundo interés de la ciudadanía por este entorno. "Hace unos años, el experto en caminos Guillermo Ruiz de Erentxun, explicó que teníamos un legado impresionante de Ispaster. Tras ello hablamos con Alberto Santana, historiador y jefe del Servicio de Patrimonio de la Diputación, y este lo confirmó. Ahí nació este proyecto", explica la alcaldesa del municipio.
Presentación del proyecto 'Geuretxea'
Porque Ispaster tiene un tesoro. Sus caseríos, ermitas, molinos, torres y palacios no son solo construcciones del pasado. Cuentan la historia de nuestro país. Atestiguan el modo de vida, el paisaje y el patrimonio que se ha construido de generación en generación. En la presentación de la ruta, la diputada foral de Euskera, Cultura y Deporte, Leixuri Arrizabalaga, subrayó el valor del proyecto para «conocer distintos elementos del patrimonio cultural del municipio mediante un recorrido abierto a la ciudadanía y a quienes visitan Bizkaia», destacando su potencial para dinamizar el turismo de interior.
Un museo al aire libre
"Ispaster es un museo vivo del caserío vasco y queremos seguir dando a conocer este patrimonio casi secreto y de enorme valor", destacó la alcaldesa, Garbiñe Saenz de Buruaga. Por su parte, el arquitecto Anartz Ormaza resaltó las razones que convierten a la anteiglesia en un punto neurálgico del patrimonio vasco: "Ispaster cumple las tres condiciones que hacen único a un patrimonio: antigüedad, diversidad y conservación. Es un pueblo que se ha mantenido volcado en el primer sector, por lo que los caseríos han conservado sus explotaciones agrarias y se mantienen fieles a sus orígenes. Arquitectónicamente, casi milagrosamente, han preservado los elementos más destacados de cada época".
En apenas unos kilómetros cuadrados, la ruta ‘Geuretxea’ permite transitar cronológicamente por las distintas etapas constructivas de la vivienda rural. Los primeros caseríos del municipio, datados entre finales del siglo XV y principios del XVI, corresponden a la época gótica. Eran edificaciones sobrias, herméticas y cerradas al exterior, concebidas para ofrecer protección y resistir al clima. La gran joya de este periodo es Erkiagabekoa (o Erkiaga Bekoa), uno de los baserris más antiguos que se conservan en Euskadi. Mantiene su planta, su cerramiento de aparejo gótico y la robustez de su diseño original prácticamente intactos desde finales del siglo XV, con apenas un cuerpo añadido en el XVIII para dar respuesta a la expansión del cultivo del maíz.
Dos siglos más tarde, durante el periodo barroco, el caserío vivió una profunda transformación impulsada por el aumento de la producción agrícola y los cambios familiares. Edificios que duplicaron su volumen abrieron entonces las grandes arcadas y los entramados de madera que hoy asociamos a la tipología tradicional. La ruta incluye ejemplos de esta evolución como el caserío Goikoa, el caserío Batiz, o Urkitza Torre (Urkixa), un palacio rural renacentista de principios del siglo XVII construido por Martin Ochoa de Urkiza, alto cargo de la Casa de Contratación de Indias. La caminata concluye en el Palacio Arana, un caserío gótico del siglo XVI transformado en palacio barroco dos siglos después.
Molinos, ermitas y tecnología digital
El recorrido trasciende la arquitectura residencial e integra elementos fundamentales del paisaje cultural de la comarca, como la ermita de San Martín y, de forma muy especial, el molino de viento de Aixeder. Situado en la cima de la colina de San Martín, en el barrio de Soluanes, Aixeder es uno de los escasísimos molinos de viento preservados en Bizkaia. Fue construido en 1728 para hacer frente a una severa sequía que dejó inutilizados los molinos hidráulicos, en una localidad que, por su geología, carece de ríos superficiales.
Imagen de archivo del molino Aixeder y tal y como lo podemos ver a día de hoy
Toda la ruta está diseñada para realizarse de forma autónoma con el soporte de aplicaciones móviles como Wikiloc. Cada una de las doce paradas cuenta con un poste interactivo equipado con código QR que da acceso a vídeos explicativos, locuciones, imágenes en 3D y experiencias de realidad virtual.
Por otro lado, la singularidad de Ispaster radica también en su ubicación: pese a situarse en la costa vizcaina, la ausencia de un puerto natural orientó históricamente su vida hacia el interior, salvaguardando un paisaje agropecuario en el que el caserío no se entiende como un elemento aislado, sino como el eje articulador del territorio.
Con la apertura oficial de la ruta ‘Geuretxea’, Ispaster salda parte de esa deuda histórica con la arquitectura tradicional, situando al caserío no en una visión romántica del pasado, sino en su lugar legítimo: el de un testimonio vivo de la identidad y de la forma de habitar el territorio vasco, porque en Ispaster el caserío no es solo una construcción tradicional: es historia viva grabada en la piedra y la madera.