En el Giro del Veneto, la clásica que cose Verona y Vicenza entre cotas y muros, donde se yergue el orgullo de Monte Berico, apenas mil metros de subida con una pendiente media del 7% y una rampa altiva y respingona, de cuellos almidonados, que llega al 15%, confluían el deseo y los sueños que comparten el Euskaltel-Euskadi, el MBH y el Bardiani, que pelean palmo a palmo por el top 30 en busca del paraíso para hacerse con la opción de una invitación para las grandes.
La Vuelta del 2027 se decide en varios frentes para el equipo vasco, que contará con Mikel Landa como mascarón de proa. El Picnic, que también se mide en el mismo tablero, que comparte objetivos, es un radical libre en el calendario.
La formación neerlandesa no coincidía con ellos en la clásica italiana. Sus piernas cuelgan del Eneco Tour, en los Países Bajos, y del Tour de Guangxi, en China.
La mañana soleada, el cielo azul, idílica la temperatura en Italia, cerca del Arena de Verona, era en realidad un despertar tormentoso para el Euskaltel-Euskadi, el MBH y el Bardiani, porque en China, en el Tour de Guangxi sucedió lo inesperado.
En la segunda jornada de la cita asiática todos esperaban la danza de la victoria de Paul Magnier, el velocista más capaz de la carrera.
Lucha al límite
El destino, caprichoso, azaroso, quiso alterar el orden de la expectativa y Frits Biesterbos, uno de los velocistas del Picnic, el otro equipo que se juega el ser o no ser, superó al francés con un esprint impecable sobre la línea de llegada para pasmo de Magnier y espantó del Euskaltel-Euskadi, que se había acostado por delante del Picnic y se despertó con el desasosiego de verse en el retrovisor antes de amanecer en Verona.
La de Biesterbos era la primera victoria en clave WorldTour de una formación espectral, en los huesos. El triunfo del neerlandés provocaba en ese instante el sorpasso respecto al Euskaltel-Euskadi.
En el camino por un futuro mejor, el que concede las invitaciones de la grandes, la lucha por la supervivencia es un asunto mayor, que se mide en emoción, incertidumbre y propensión a la taquicardia.
Salvo el bingo de Biesterbos, una rareza, los duelos se plantean baldosa a baldosa, entre codos, en una pugna feroz.
Covi, vencedor del Giro del Veneto.
Nadie mira a la victoria, inalcanzable, cuestiones ajenas en carreras de cierto rango. Los triunfos en la trinchera de la supervivencia, se aplican con la calculadora de los puntos UCI.
Por eso, en la rampa final del Giro del Veneto, que conquistó Alessandro Covi, alcanzado el laurel en apnea, la respiración entrecortada, el frenesí y la urgencia se apilaba a espaldas del italiano.
Sobresalía el pleito, en los estertores, cerca del abismo, Iker Mintegi (Euskaltel-Euskadi), Turconi (Bardiani) y un superior entre Fancellu (MBH). El esprint en cuesta enfocaba el padecimiento extremo entre quienes buscan el nido del top 30.
Una lucha intestina en la que cualquier detalle puede marcar la diferencia entre la tempestad y la calma. La tensión y la presión eran evidentes en una carrera de un enorme significado porque se medían rivales directos, sin intermediarios.
Notable Iker Mintegi
Aleteaban por ese logro, el Euskaltel-Euskadi, el MBH y el Bardiani. Iker Mintegi, vencedor del Tour de Argelia, era el único representante de la escuadra naranja en la escena final. El navarro, con la moral alimentada por su victoria la pasada semana, completó una gran subida al muro definitivo.
Obtuvo una sensacional 11ª plaza y una saca de 30 puntos para el Euskaltel-Euskadi. Además, fue capaz de superar a Filippo Turconi, el mejor hombre del Bardiani, que finalizó a rebufo de Mintegi.
Esa diferencia, apenas perceptible en meta, concedía una renta de 10 puntos a la escuadra vasca. La victoria no era solo deportiva. También mental.
El respingo de Mintegi abrió aún más la brecha el Euskaltel-Euskadi respecto a a la escuadra italiana. Esa fue la mejor noticia para el plantel vasco toda vez que el MBH se encorajinó sumando 86 puntos UCI en la clásica italiana.
El Euskaltel-Euskadi toma aire
Fancellu, su mejor hombre, concluyó en sexta posición la jornada para hacerse con 80 puntos. Además, Masnada contribuyó al botín del equipo húngaro con 6 puntos. Totalizó el MBH 86 puntos.
Completado el día tras las carreras de China, con triunfo de Biesterbos, y el reparto de puntos en el Giro del Veneto, toda vez que el Eneco Tour no alteró el paisaje, el debate para concluir la campaña entre los 30 mejores equipos del ranking fijó el siguiente orden.
El MBH es 28º con 2815 puntos y parece escapar de la quema. A su espalda, empatan el Picnic y el Euskaltel-Euskadi, atados en la misma cantidad puntos: 2730.
El Bardiani salió debilitado en 10 puntos respecto a la escuadra vasca. Se queda con 2664, a 66 de la igualada entre el Picnic y el equipo naranja que se aireó en Italia. Iker Mintegi oxigena al Euskaltel-Euskadi.