Fundación Gizakia celebra cuatro décadas de trayectoria en Bizkaia. Con motivo del 40 aniversario de su primera comunidad terapéutica en Gordexola, su director Ignacio Palacio repasa la trayectoria de la entidad, los nuevos retos asociados al malestar emocional en los jóvenes y la imperiosa necesidad de adaptar la intervención social a las personas. "Celebrar este aniversario supone poner en valor la labor de toda la gente que hay detrás de esta entidad y la disposición de muchos de los usuarios", declara el director.
Palacio lleva en la Fundación Gizakia desde el año 1999 y, aunque en la dirección suma un recorrido más reciente, ha sido testigo y parte activa de la evolución de la entidad durante la mayor parte de su historia. Con motivo del 40 aniversario de la organización, nacida en 1985 al amparo del histórico Proyecto Hombre Bizkaia, su director señala que esta fecha supone "una oportunidad para replantear la labor social".
Según explica Palacio, el objetivo principal de este aniversario es “poner el foco en la necesidad de construir itinerarios pensados en las personas”, evitando que sean los propios usuarios quienes deban peregrinar por un entramado institucional rígido para encontrar respuestas en sus momentos más vulnerables.
Cuarenta años
Aunque el origen de Gizakia estuvo estrechamente ligado al abordaje de las adicciones a sustancias, la transformación de las necesidades sociales obligó a la entidad a diversificar su enfoque. Palacio recuerda cómo en 1996 se puso en marcha el programa de prevención Hirusta al constatar que "la edad de la gente que empezaba a consumir era cada vez menor".
Exposición fotográfica de la historia de Fundación Gizakia en la Universidad de Deusto
A esta línea de acción se sumó años después el área de empleo, un servicio que tras más de una década de trayectoria se ha consolidado como un recurso abierto a todo tipo de perfiles vulnerables, basándose en la premisa de que el trabajo constituye un elemento clave para estructurar y sostener la vida de cualquier persona.
Impacto digital
Uno de los fenómenos que más preocupa a la dirección de Gizakia es la irrupción del entorno digital y las redes sociales en el malestar emocional de la juventud. Ignacio Palacio advierte de que el teléfono móvil ha introducido una variable inédita en la búsqueda de seguridad y bienestar, advirtiendo de que “la exposición a redes sociales hace que en la mayor parte de los casos las personas no nos sintamos más llenas, sino más vacías”.
Exposición fotográfica de la historia de Fundación Gizakia en la Universidad de Deusto
A su juicio, la dinámica de los algoritmos expone a la juventud a expectativas inalcanzables que desembocan en sensaciones de frustración y fracaso, actuando como un catalizador que acelera tanto el consumo de sustancias como el uso compulsivo de las propias plataformas digitales.
Prevención ambiental
Para Palacio, el problema del smartphone no atañe solo a la adicción a las pantallas, sino a su papel como canal directo para conductas como el juego en línea, las compras compulsivas o el acceso a la pornografía. Al abordar la necesidad de regular estos entornos mediante lo que los expertos denominan prevención ambiental, el director de la fundación compara la accesibilidad del móvil con “tener continuamente en el bolsillo una botella de alcohol o un surtidor infinito de pastillas en la chaqueta” sin necesidad de salir a buscarlo.
Esta disponibilidad constante explica, en parte, el incremento significativo de casos de malestar emocional y problemas de salud mental detectados en adolescentes a raíz de la pandemia.
Una fiesta de agradecimiento
En el marco de las celebraciones, que incluyen también jornadas técnicas en la Universidad de Deusto, Gizakia ha organizado este sábado una jornada festiva en Gordexola, municipio que albergó en 1986 su primera comunidad terapéutica. Palacio rememora cómo, a pesar de las suspicacias iniciales que solía generar la apertura de este tipo de centros, el compromiso y la hospitalidad del pueblo y de la comarca de Enkarterri permitieron construir una convivencia diaria estrecha y enriquecedora durante cuatro décadas.