En el programa especial EmakumeOn hablamos con Rafael Hernández Agudo, ingeniero, psicólogo y fundador de la Fundación Nánthea, una iniciativa que nace con un objetivo claro: cambiar las reglas invisibles del fútbol base femenino.
Lejos de centrarse solo en el rendimiento, Nánthea pone el foco en las personas. Porque, como explica Rafael, el problema es evidente pero muchas veces ignorado: "se está generando una toxicidad, una agresividad que no tiene nada que ver con lo que debería ser el deporte de base". Una realidad que afecta directamente a niñas y jóvenes que solo quieren disfrutar del fútbol.
La propuesta es ambiciosa: crear un entorno donde el respeto, la empatía y el desarrollo personal estén al mismo nivel que la competición. Incluso si eso implica renunciar a resultados. Lo tienen claro: "estamos dispuestos a pagar el mayor precio que hay en el fútbol, que es perder un partido por salvaguardar los valores".
Durante la entrevista con la periodista y agente de igualdad Ewa Murillo, descubrimos cómo esta fundación trabaja no solo en el campo, sino también en lo emocional, social y educativo, abordando temas como igualdad, salud mental o redes sociales. Todo con un propósito: que las chicas crezcan seguras, fuertes y libres de estereotipos.
El mensaje final es poderoso y resume toda la filosofía del proyecto: "nuestro sueño es humanizar el fútbol". Una idea que no solo busca cambiar un deporte, sino impactar en toda una generación.
Porque quizás el verdadero triunfo no está en el marcador, sino en formar mejores personas.