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Alargar la jornada de trabajo es algo relativamente común en muchos oficios y profesiones, pero eso no es sinónimo de normalidad. Al menos, si ese tiempo adicional no es remunerado por el empleador. Las horas extra no pagadas es uno de los problemas que con más frecuencia denuncian los sindicatos, y que en época estival, por la alteración de calendarios y por las vacaciones de las plantillas habituales, puede verse más agravado. En cualquier caso, su impacto se aprecia a lo largo de todo el año, como destaca un reciente informe del sindicato CC OO, que cifra en 145.000 las horas extra no pagadas cada semana en Euskadi.
Los cálculos del informe realizado por el Gabinete Económico de la central a nivel estatal recogen que ese volumen de horas extra sin abonar y tampoco compensadas con tiempo de descanso son casi la mitad (48,7%) de todas las que se realizan en la CAV. CC OO Euskadi habla de una “sobrerrepresentación” vasca en el mapa territorial de este fenómeno, puesto que, aunque Euskadi solo concentra el 4,5% de la población asalariada del Estado “acumula el 5,7 de todas las horas extraordinarias no pagadas que se realizan”.
La legislación laboral considera extraordinaria toda hora de trabajo efectivo que exceda de la jornada laboral ordinaria de un trabajador que haya sido fijada por convenio colectivo o contrato de trabajo. La gestión de las mismas debe quedará siempre sujeta a los límites y condiciones marcados por la normativa laboral vigente y deberá registrarse adecuadamente, un aspecto que se está buscando reforzar por parte del Gobierno central con la reforma de registro de jornada obligatorio, pero que avanza a marchas forzadas.
Salvo las horas extras por fuerza mayor, que son aquellas de carácter obligatorio y que se realizan para prevenir o reparar siniestros, daños extraordinarios y urgentes, las otras dos categorías de tiempo añadido son voluntarias. Es decir, que no se está obligado a desarrollarlas salvo que el convenio colectivo o el contrato individual así lo estipulen. Por un lado, están las horas extra comunes, que aluden a “necesidades puntuales” de la empresa que no tienen carácter de fuerza mayor; y por otro, las horas extra estructurales, que hace mención a “necesidades habituales” de la empresa derivadas de su funcionamiento, como períodos de punta de producción.
El Estatuto de los Trabajadores establece en 80 las horas extraordinarias máximas al año que puede realizar un trabajador. Sin embargo, los trabajadores contratados a tiempo parcial pueden realizar las denominadas horas complementarias, hasta un volumen máximo del 30% de las horas ordinarias que existen bajo contrato. ¿En qué consisten las horas complementarias? A pesar de que estas horas también se desarrollan fuera del horario laboral, computan como horas que se añaden a las ya realizadas. Esto significa que se pagan igual que las horas ordinarias y se considera un aumento de la jornada laboral parcial.
El problema surge cuando se da un abuso en las horas extra, de manera que algunas de ellas queden sin contraprestación económica o en tiempo de descanso. Según el informe de Comisiones Obreras, cada semana casi 25.000 trabajadores vascos realizan 145.000 horas extra “que no se pagan ni compensan con descanso”. El hecho de que casi sean la mitad de todas las realizadas sitúa a Euskadi por encima del porcentaje medio en el Estado, que fue del 39,6%. En la edición de este informe correspondiente al año pasado, Euskadi se situaba como la quinta comunidad en la que se trabajaban más horas extra sin abonar, en una tabla encabezada por Madrid y Catalunya.
Por otra parte, y también según el informe, de los algo más de 45.000 trabajadores vascos que realizan horas extra, más de la mitad no recibe ninguna contraprestación por ese tiempo de trabajo, frente al 47,1% de media en el conjunto del Estado”. Cada persona afectada en Euskadi realiza, de media, 5,8 horas extraordinarias no remuneradas a la semana, en línea con la media.
El informe recoge también que, a nivel sectorial, la mayor parte de las horas extra no abonadas en Euskadi se concentra en las actividades sanitarias y de servicios sociales. Así, y siempre según los datos del Gabinete Económico de CC OO –que a su vez se basan en estadísticas del INE y la EPA–, se realizan más de 45.000 extra a la semana en este sector, de las cuales 43.000 no se remuneran.
En este sector, además, se produce, como argumenta Alfonso Ríos, responsable de Salud Laboral en CC OO Euskadi, un incremento de los riesgos psicosociales de los trabajadores, puesto que se elevan el estrés y el agotamiento físico y mental, lo que a su vez repercute en una peor calidad del servicio ofrecido. Por su parte, la industria de la manufactura –donde existe un mayor control y los convenios laborales tienen mejor recogida este materia–, la relación entre horas extra abonadas y no remuneradas está más equilibrada. “Las horas extra no compensadas son un gran problema, porque dificultan la conciliación familiar y complican la tarea de los cuidados, que es un aspecto que se va a incrementar en los próximos años, además de que impiden el disfrute del tiempo libre al que tiene derecho el trabajador”, indica Ríos.