Vida y estilo

Helados de crema o hielo, ¿cuál es la mejor opción para este verano?

Una ración contiene unos 25 gramos de azúcar, la cantidad máxima de ingesta diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para adultos y niños
Helado

Sin duda el alimento estrella del verano es el helado. Con el calor, es habitual buscar la manera de refrescarse, y qué mejor forma de hacerlo que con esta delicia. La mitad del consumo anual de este tipo de producto en España se produce durante los meses estivales, sin embargo, y dejando a un lado su sabor, ¿son la opción más idónea para hidratar el cuerpo?

Al tratarse de un alimento ultraprocesado tiene un alto contenido de azúcar, y este endulzante hace que tengamos más sed en lugar de quitárnosla. Una ración de helado a base de agua o de leche tiene unos 25 gramos de azúcar, la cantidad máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en adultos y niños durante un día.

Más allá del azúcar y de la cantidad que contenga, el principio es claro; cuantos menos ingredientes, mejor. Caseína, aceites hidrogenados, jarabe de glucosa o fructosa… Para la elaboración de los helados se utilizan un sinfín de ingredientes que no son saludables porque pueden convertirse en adictivos y estimular el sistema de recompensa del cerebro.

Por eso, la opción más saludable son las recetas con menos ingredientes, ya que nos aseguraremos que será un producto menos procesado. Esto no significa que no nos podamos dar un capricho algún día, pero debemos tener en cuenta que si el consumo es habitual, lo mejor es prepararlo en casa, controlando los ingredientes que se añaden y evitando los azúcares.

Los polos tradicionales de sabores de frutas como el de limón o el de frambuesa están hechos principalmente de hielo y jarabes de fruta. Por ello, tienen un aporte calórico más bajo, normalmente rondan las 100 calorías por cada 100 gramos. Esta opción sería la más apropiada para controlar nuestro peso, pero no nos aporta ningún nutriente beneficioso ya que están compuestos en la mayor parte por azúcar.

Por otra parte tenemos a los clásicos sabor chocolate, vainilla, turrón… Se elaboran con leche o nata y esto hace que tengan un mayor aporte calórico, que puede llegar a superar las 300 calorías por cada 100 gramos. Otra de sus ventajas es que tienen un mayor valor nutricional, principalmente grasas y proteínas debido a sus ingredientes lácteos.

Una opción más healthy es utilizar fruta congelada, cacao puro, frutos secos, dátiles o usar edulcorantes naturales como la stevia, la miel o el azúcar de coco. Otro producto que también podemos usar son los lácteos como los yogures 100% naturales. El yogur helado también se ha vuelto muy popular en los últimos años y es una buena alternativa. Tiene menos azúcares y calorías y se puede combinar con fruta fresca, cereales, galletas…

Tomarlo a media tarde y en una ración de 50 gramos (nunca más de 100), son un par de trucos para evitar engordar. Además, lo podemos compensar con una cena ligera y con salir a caminar después de cenar.

Así que en definitiva, lo más recomendable es tomarlos con moderación. Mientras no abusemos de su consumo, no hace falta que nos privemos de este delicioso manjar veraniego.

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24/07/2022