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En la lista de las mejores (y más premiadas) películas del año, codeándose con pelotazos como Sirât o Los domingos, se está haciendo un merecido hueco Maspalomas. El último film de la productora vasca Moriarti, un grupo de amigos cineastas que funciona como una familia bien avenida, opta a 9 nominaciones en la 40ª edición de los Premios Goya que se celebrará el próximo 28 de febrero en Barcelona. Además de competir en categorías tan importantes como la de Mejor Película, los dos directores de Maspalomas, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, cruzan los dedos para que el guipuzcoano José Ramón Soroiz logre el galardón a Mejor Actor por su papel de Vicente. En la mirada de ambos, y también en la del director y guionista Jon Garaño, presente en la charla, otra de las piezas clave del colectivo Moriarti, hay un brillo evidente cuando se menciona el nombre de Soroiz.
Se definen como una cuadrilla de amigos, ¿pero cuándo fue la última vez que se enfadaron?
Aitor Arregi: Últimamente no nos hemos enfadado mucho, pero igual es porque no nos hemos juntado tanto. Hay enfados y enfados. Cuando nos enfadamos es por cuestiones de trabajo.
Jon Garaño: Lo de la cuadrilla de amigos creo que fue Jose Mari quien lo dijo. Pero nuestra relación es ya como de hermanos. Si tenemos broncas somos capaces de perdonarnos, que eso es algo que con los amigos suele ser más difícil.
Jose Mari Goenaga: En nuestro caso, tanto lo bueno como lo malo está muy integrado. Fluye. Hay cabreos que marcan más, pero normalmente forman parte de nuestra comunicación.
¿Loreak es la película que marca un antes y un después en Moriarti?
JG: Por un lado, sí, pero Lucio también fue muy importante para nosotros. Fue determinante. Y 80 egunean. No tuvo mucho éxito comercial, más bien nulo, pero sí que fue a muchos festivales y gracias a eso pudimos hacer Loreak. Loreak nos abrió las puertas de la industria, aunque luego no ganara ningún premio, que también hay que decirlo (ríe). Y luego vino Handia, que sí se llevó muchos Goyas y nos abrió muchas más puertas.
AA: Handia es muy recordada por los Goya.
JMG: Cada película marca de alguna manera un punto de inflexión, pero sí es verdad que, en cuanto a nuestra proyección como cineastas, Loreak marcó un antes y un después.
AA: Loreak nos puso en el mapa clarísimamente.
JG: Eso es cierto. Digamos que de no tener un nombre pasamos a ser los de Loreak.
¿Lo que más ha cambiado en el cine del colectivo es la calidad visual y el cuidado de los detalles artísticos? Desde los primeros cortometrajes a Cristóbal Balenciaga o Maspalomas hay un gran trecho.
AA: Es lógico que cambie: todos en nuestro equipo tenemos ahora más experiencia, hay más presupuesto, las cámaras son mejores… Pero no creo que sea algo exclusivo de Moriarti. Cualquier director o directora con una trayectoria de 20 años seguramente habrá tenido también ese mismo salto de calidad visual.
JMG: Aunque nos conocimos en la escuela de Sarobe (en Urnieta), nosotros hemos aprendido haciendo cine. Posiblemente, el resultado de las últimas películas sea debido a que, como dice Aitor, todos en Moriarti hemos evolucionado y madurado. Hay gente que sale de las escuelas de cine muy aprendida y que en su primer largometraje tienen un sello visual y estilístico muy marcado.
José Ramón Soroiz ha sido galardonado a Mejor Actor por su papel de Vicente.
Sus cortos tienen bastante más humor que los largos. ¿La comedia no puede ser un vehículo tan bueno como el drama para contar una historia de 90 minutos?
-JMG: Por supuesto. Aunque no lo parezca, para nosotros el humor está muy presente y lo relacionamos con una cierta mirada más allá de que la película sea una comedia o no. Tenemos una querencia por las ironías y las contradicciones. Obviamente, en los dramas aparece menos, pero intentamos generar una complicidad con el espectador que muchas veces va vinculada al humor.
JG: Luego está cómo la gente percibe el humor. Una misma secuencia puede hacerle reír a alguien y que a otro no le haga nada de gracia. En 80 egunean, recuerdo que una chica se indignó cuando la gente se reía en el momento en que las dos amigas (Axun y Maite) se caen al mar.
JMG: En el montaje nos reíamos mucho.
JG: Y esta chica, en cambio, estaba indignada, no sabía por qué se reía la gente.
Caché en ascenso
El prestigio de los Moriarti ha subido como la espuma en la última década. Rodando en euskera y castellano, han acaparado elogios y éxitos con películas como Loreak, La trinchera infinita, Handia o Marco. También son responsables de la serie de Disney + Cristóbal Balenciaga. La entrevista con Arregi, Goenaga y Garaño se realiza en Granada en el marco de un ciclo organizado por la Universidad en homenaje a los 25 años de trabajo audiovisual de Moriarti Produkzioak. Es la primera vez que se proyectan todas las películas, desde los primeros cortometrajes hasta hoy, por parte de un organismo o institución. Moriarti se fundó en 2001 y está formado por Asier Acha, Aitor Arregi, Xabier Berzosa, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga.
¿Faltan todavía más productores que apuesten por el talento de las directoras vascas?
JMG: Sí. Las medidas que se han tomado para intentar llegar a una equiparación (entre hombres y mujeres) están dando frutos, está clarísimo, y hay que seguir peleando.
JG: Muchas compañeras se quejan de que solo pueden hacer un tipo de películas más intimistas, cuando deben tener la opción para asumir proyectos diferentes, de ciencia ficción, thriller, acción o lo que sea.
AA: Si quieres una cinematografía más rica tienes que ser capaz de integrar miradas distintas.
JG: En nuestra época las directoras eran siempre minoría y ahora no, y menos mal.
JMG: Carla Simón decía el otro día en una entrevista que hay tantas historias que las mujeres aún no han contado…
¿Moriarti demuestra que se puede hacer cine desde Euskadi sin tener que ir a Madrid, que es donde tradicionalmente se ha cocido el audiovisual estatal?
AA: Sin duda. La generación previa a nosotros sí que tuvo que ir a Madrid: Medem y Bajo Ulloa, pero también Telmo Esnal, nuestro director de producción Ander Sistiaga… Ojalá siga así y se consolide (la industria del cine vasco), porque a poco que lo dejes de cuidar se puede caer.
JMG: La situación ha cambiado. También hay un componente generacional. Nos ha tocado vivir ese cambio porque antes, cuando grababas en celuloide, tenías que ir sí o sí a un laboratorio de Madrid. Ahora aquí ya hay estudios de todo tipo. El salto al digital ha hecho que sea más fácil producir cine desde Euskadi, además de que hay más facilidades de financiación de proyectos. Pero esto no solo pasa con Moriarti. Txintxua Films o Sr. & Sra son productoras que están en Euskadi haciendo cine.
El mayor chasco de los Goya sería que José Ramón Soroiz no se llevase el premio a Mejor Actor?
-JMG: ¡Para nosotros sí!
JG: Sería un chasco muy grande porque hasta ahora ha ganado todos los premios. Si con algún Goya tenemos esperanza es con ese. Pero tenemos que ser precavidos, porque cada premio tiene su aquel y la gente que vota es diferente.
Los vascos le conocemos bien desde los tiempos de Jaun ta jabe, pero está siendo el actor revelación de mucha gente a los 75 años.
AA: Para nuestra generación sería el actor de Bi eta bat y Jaun ta jabe.
JG: Y para la siguiente generación es Martin y para la de mis hijos es el abuelo de Irabazi arte!