Vida y estilo

Guía para descubrir el Périgord Noir: cuevas, castillos y pueblos medievales

No es casualidad que el Périgord Noir sea el más visitado de los cuatro territorios históricos de Dordoña –Negro, Blanco, Morado y Verde–. Es tierra de castillos y pueblos medievales, está considerado la cuna de la humanidad con referentes como la cueva d
Castillo de Castelnaud sobre el río Dordoña. / Elisa Jimeno

Para viajeros enamorados de Francia que tengan ganas de descubrir una nueva región, el Périgord Noir, perteneciente al Departamento de Dordoña, despliega un paisaje con mucho que compartir y enseñar: pueblos de origen medieval, castillos que se elevan sobre frondosos bosques, cuevas que invitan a viajar al pasado y una gastronomía sabrosa con productos estrella como el pato, la trufa, el caviar, las nueces y los vinos.

Este destino, a poco más de tres horas desde Donostia, está pensado para saborearlo sin prisas, disfrutando de cada momento y cada lugar. Y para descubrirlo, aquí va una escapada de cuatro días, que puede servir como hoja de ruta, pero con la libertad de improvisar si hay algo que llama la atención durante el recorrido, porque con la riqueza histórica y cultural de este lugar, cualquier alternativa puede ser igual de válida para descubrir su esencia.

El castillo de Biron. Elisa Jimeno

Día 1: Castillo de Biron y Abadía de Cadouin

Desde Euskal Herria ponemos rumbo al Périgord Noir, haciendo una parada técnica en Burdeos para desayunar y probar sus famosos cannelés y desde aquí partir hacia Biron, un pequeño pueblo que debe su fama a su castillo.

Se trata de un conjunto fortificado excepcional, tanto por ser uno de los más grandes de Francia, como por la mezcla de estilos arquitectónicos que corresponden a distintos periodos de construcción, desde el siglo XI hasta el siglo XVII, con cinco asedios por medio. Durante la visita se pueden descubrir algunas particularidades, como que su iglesia, del siglo XVI, tiene la misma planta que la Sainte Chapelle de París o que su cocina, con doble chimenea, cisterna de agua y un innovador sistema para la época que permitía mantener la comida caliente durante todo el día, es una de las más grandes de Francia.

Sus torreones muestran una vista aérea sobre todo el valle, con un predominante paisaje verde y frondoso. Este castillo, que durante la época estival acoge exposiciones, teatros, conciertos e incluso rodajes de películas, fue propiedad de la familia Gontaud-Biron durante más de mil años, pero desde 1978 es propiedad del Departamento de Dordoña.

Detalle del claustro de la Abadía de Cadouin. E. Jimeno

Muy cerca, en pleno Camino de Santiago, la Abadía de Cadouin es una parada casi obligatoria, que sorprende tanto por su bonito claustro como por la leyenda que le generó una gran riqueza siglos atrás. Fue un importante centro de peregrinaje porque se decía que allí se encontraba el sudario de Cristo, pero lejos de la realidad, y sin hacer spoiler, al final del recorrido se explica el origen de aquella tela...

Más allá de las creencias, si hay algo por lo que merece la pena pagar los 7.5 euros que cuesta la entrada general es el claustro. De estilo gótico, cuenta con una bonita columnata, detalles de frescos en las paredes que indican su rico pasado y una curiosa colección de esculturas colgantes del techo que parecen desafiar a la gravedad.

El claustro de estilo gótico y sus delicadas esculturas. C.C.

Día 2: Cueva del Grand Roc

Si por algo Dordoña es conocida en todo el mundo es porque se considera la cuna del hombre. Numerosas cuevas y yacimientos son visitados por miles de personas cada año, que pueden encontrar aquí la denominada Ruta de la Prehistoria.

Cueva del Grand Roc, con espectaculares formaciones rocosas. Elisa Jimeno

Nuestra propuesta arranca en las cuevas Grand Roc, cuya historia va ligada al descubrimiento que hizo Jean Maury en 1922. Unos años antes, en 1912, trabajaba como arqueólogo en otra zona del roquedo –que también se puede visitar– y descubrió que había una terraza natural por la que caía agua constantemente. Decidió iniciar una excavación y el hallazgo, que hoy se puede contemplar, es un tesoro natural con bonitas cristalizaciones, estalactitas y estalagmitas y curiosas formaciones excéntricas que parecen crecer hacia todas las direcciones. Este es un espacio delicado y se realiza en grupos de 25 personas, pero su interés queda más que reflejado en las cifras: 50.000 personas al año pasan por allí.

La réplica de Lascaux

Y de una cueva de dimensiones reducidas pero con una riqueza extraordinaria desde el punto de vista geológico, pasamos a Lascaux IV (Centro Internacional del Arte Rupestre), una réplica hiperrealista de la cueva de Lascaux, descubierta en 1940 pero cerrada al público desde 1963 por la afluencia masiva de turistas. “Llegaron a visitarla hasta 2.000 personas al día, lo que provocó un exceso de humedad y dióxido de carbono que desencadenó la llamada enfermedad blanca en sus paredes por una proliferación de hongos y bacterias que pusieron en peligro las pinturas”, explica Víctor Cueva, guía de Lascaux IV.

Arte rupestre en Lascaux IV. E. Jimeno

Considerada como la Capilla Sixtina de la Prehistoria, visitarla supone dejarse llevar y vivir una experiencia inmersiva. Las salas y galerías que la componen, con más de 2.000 representaciones de caballos, bisontes, leones de las cavernas, panteras... y grabados técnicamente excepcionales explican por qué se ha convertido en el yacimiento prehistórico más famoso de Europa con cifras de 400.000 visitantes al año.

Detalle de las pinturas que se pueden observar en Lascaux IV. Dan Courtice

Construir esta réplica ha sido la única opción para que el público pueda hacerse una idea de esta joya de arte parietal, y hay que reconocer que está hecha con sumo detalle. Tanto que incluso uno de los descubridores de la cueva primitiva, Simon Coencas, pudo visitarla antes de fallecer, en 2020, y afirmó sentir la misma emoción que cuando entró en Lascaux siendo un niño junto a sus tres amigos y su perro Robot.

Terrazas naturales en La Roque de Saint-Christophe. E. Jimeno

La Roque de Saint-Christophe

Para terminar la jornada y conocer otro periodo histórico, seguimos descubriendo el llamado Valle del Hombre –denominación otorgada por la Unesco en 1979 debido al gran número de yacimientos de la zona– para conocer La Roque de Saint-Christophe, un lugar único por contar con presencia humana durante 300.000 años de Historia. Primero con poblados prehistóricos al pie del acantilado, después, en la Edad de Hierro, excavando la roca para ganar terreno y altura, hasta llegar a la Edad Media, periodo especialmente relevante al convertirse en fortaleza troglodita y ciudad hasta principios del Renacimiento.

Su espectacularidad se debe a las dimensiones, un kilómetro de largo con casas y construcciones en altura aprovechando los abrigos rocosos y las largas terrazas aéreas. Llegaron a existir cinco alturas y para hacerse una idea de cómo era la vida en aquella pared vertical se pueden contemplar varias maquetas y una polea de dimensiones extraordinarias empleada para abastecerse.

La polea que permitía abastecer las viviendas de La Roque de Saint-Christophe. E. Jimeno

Día 3: Sarlat y su mercado

Sarlat, la ciudad de referencia en Périgord Noir, parece un escenario de cuento. Callejear y contemplar su impresionante arquitectura medieval es la mejor opción, sobre todo si coincide con sábado, cuando se celebra un gran mercado que anima la ciudad y que permite acercase a sus productos estrella, como el pato y el foie gras, los embutidos, las nueces, las fresas, las mermeladas... y por supuesto la trufa, una delicatessen muy apreciada en la zona.

El mercado de Sarlat y las famosas puertas de acero firmadas por Jean Nouvel. E.Jimeno

Nada queda de la abadía que dio origen a la ciudad, únicamente se conservan los restos de un claustro del siglo XII junto a la Catedral y también una curiosa torre cónica llamada La linterna de los muertos, cuyo origen sigue despertando muchos misterios.

Grandes reclamos

Una visita guiada en castellano, que se puede contratar en la Oficina de Turismo, permite descubrir lo más relevante de su pasado y sus principales monumentos históricos, pero también curiosidades como el porqué de muchas torres en las casas más pudientes, cuál fue la casa del filósofo Étienne de La Boétie o cómo surgió el proyecto de construir un pequeño mercado en una antigua iglesia desacralizada y sus increíbles puertas: dos bloques de 15 metros en una sola pieza construidas en acero y con seis toneladas de peso, un regalo de Jean Nouvel a la ciudad en la que pasó su infancia. También de este prestigioso arquitecto es el ascensor panorámico construido en el interior de la torre de la iglesia, que se ha convertido en un gran reclamo por las vistas que ofrece sobre la ciudad.

Vista desde el ascensor panorámico de Sarlat. E. Jimeno

La Roque-Gageac y su entorno

Una vez visitado Sarlat y degustados en su mercado los manjares de la zona ponemos rumbo al pueblo de La Roque-Gageac, a tan solo 12 kilómetros, para a disfrutar de la experiencia de navegar por el río Dordoña en gabarra, un barco de fondo plano que antiguamente se empleaban para el transporte de mercancías hasta Burdeos.

La Roque-Gageac y una gabarra sobre el río Dordoña. E. Jimeno

Esta visita permite ver el bonito pueblo de La Roque-Gageac –clasificado oficialmente como uno de los pueblos más bellos de Francia– desde otro punto de vista, así como algunos de los castillos más famosos de la región, el Château de Castelnaud, el Château de Beynac o el Château Milandes, donde vivió Joséphine Baker.

Para poner el broche de oro a esta jornada proponemos subir hasta los Jardines de Marqueyssac para pasear por parte de sus seis kilómetros de senderos y para saborear algunos originales helados artesanales hechos con flores y plantas del propio jardín, como el de pétalos de rosa o el de acacia.

Bojes centenarios podados a mano en los Jardines de Marqueyssac. E. Jimeno

Estos jardines están construidos en torno al castillo de Marqueyssac, y la visita puede empezar en el propio edificio, donde destaca una cubierta hecha con el material típico de la región: las lajas o tejas de piedra. Junto a él, el recorrido arranca en un espectacular jardín compuesto por 150.000 bojes centenarios podados a mano con formas redondeadas y pomposas.

Día 4: Las cabañas de Breuil

Para terminar esta escapada, dos visitas imprescindibles quedan reservadas para el cuarto día. Primero las Cabañas de Breuil, un pequeño y pintoresco lugar que a muchos recuerda a los poblados de Astérix y Obélix y que de hecho ha servido de escenario para varias películas francesas.

Las Cabañas de Breuil. E. Jimeno

Se trata de antiguas dependencias agrícolas de una granja del siglo XV con bóvedas de piedra, y su magnífica restauración respetando la técnica de piedra seca –construir con piedra sin utilizar materiales de unión– les ha otorgado la clasificación de monumento histórico. Se encuentra en el corazón de una finca familiar y a tan solo diez minutos de Sarlat.

La imponente entrada del Château de Puymartin. E. Jimeno

Un castillo de leyenda

Por último, no podemos despedirnos de la tierra de los 1.001 castillos sin visitar el Château de Puymartin, famoso por la leyenda de la Dama Blanca, que cuenta que en el siglo XVI Thérèse de Saint-Clar fue sorprendida con su amante por el inesperado regreso de su marido de la guerra. Como castigo fue encerrada en la habitación de una de las torres del castillo durante 15 años y cuando murió fue emparedada allí mismo. Las habladurías aún dicen que se le puede ver deambulando de noche, en forma de dama blanca.

Entre salones, gabinetes, dormitorios decorados con ricos tapices y curiosos cuartos de baño, destaca la llamada Cabina de la mitología, con bonitas maderas policromadas.

Desde hace 650 años hasta la actualidad pertenece a la misma familia y en este lugar, además de visitas guiadas, se celebran bodas y eventos, se organizan espectáculos nocturnos, un juego de escape room con actores, ambientaciones temáticas en Navidad...

Con esta visita nos despedimos del Perigord Noir, tierra de cultura, historia y gastronomía, donde aún nos quedan más castillos por explorar, pueblos por recorrer y experiencias por vivir; motivos más que de sobra para volver.

Guía práctica

  • Cómo llegar: Périgord es el departamento de Dordoña, situado en el suroeste de Francia. Sarlat es la capital del Perigord Noir y desde Donostia la separan 3:15 horas en coche. También se puede llegar en tren vía Burdeos.
  • Alojamientos: Hay una gran variedad de hoteles en la zona, desde auténticos caprichos como el hotel Les Glycines, en Les Eizies, hasta opciones más rurales como Le Domaine du Terroir, en La Chapelle Aubareil, o alojamientos en pleno centro de Sarlat como el Hotel Naad.
  • + Info: sarlattourisme.com, semitour.com, lascaux.fr
18/07/2026