Tras años en el anonimato, la escritora Greta Alonso ha elegido el momento de publicación de su tercera novela para presentarse públicamente. Ingeniera de profesión, entrevistada en Las mañanas de Onda Vasca ha explicado que, inicialmente, utilizó el seudónimo como un "escudo" frente a la idealización que tenía del mundo literario: "Cuando envío la novela a editoriales y Planeta me propone publicarla, siento un vértigo tremendo. ¿Qué ocurre? Que cuando no nos enfrentamos a los miedos, se hacen más grandes. El miedo es humo, pero es un humo que se puede volver muy espeso. Y ya con la segunda novela me sentí bastante triste. Tuve la sensación de que no estaba disfrutando de algo que legítimamente me pertenecía".
Por ese motivo, decidió que, si publicaba una tercera novela, lo haría con su identidad real. Algo que se ha cumplido con El asesino de invierno en lo que ella misma describe como un proceso liberador que le ha permitido desprenderse de la ansiedad y el miedo a la exposición pública. Su nueva novela traslada al lector a Tesalia, una ciudad ficticia con una atmósfera gótica inspirada en diversos rincones del norte de España como Santander, Bilbao o su Torrelavega natal.
La trama de El asesino de invierno arranca con la aparición de cadáveres envueltos en sudarios que evocan ritos ancestrales. Según explica Alonso, la investigación se vincula con "las mascaradas de invierno", festividades paganas que celebran el solsticio y que sirven para "exorcizar la oscuridad y darle la bienvenida a la luz". Un relato de base folclórica que, hacia la mitad de la trama, experimenta un cambio radical de rumbo hacia el "thriller científico". Un giro que la escritora califica como "el padre de todos los giros" y que está inspirado en una noticia real de hace una década que impactó profundamente a la autora y que constituye el germen de la historia.