El Congreso vive desde primera hora de la mañana de este lunes una gran expectación ante la visita del Papa León XIV, uno de los actos más relevantes de la agenda de su viaje oficial que inició el sábado en Madrid y que le llevará también a Barcelona y Canarias.
Justo antes de comenzar su histórico discurso en el hemiciclo, las Cortes Generales han recibido este lunes con una larga ovación al papa León XIV a su llegada. El pontífice ha sido recibido a su llegada por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y por el presidente del Senado, Pedro Rollán, así como por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otras autoridades del Estado.
Armengol ha instado ante León XIV a cumplir con las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia para cerrar la "llaga abierta" a través de su reparación e indemnización.
Por su parte, León XIV ha comenzado su intervención subrayando que esta quiere ser "un gesto de cercanía hacia España en el marco de la mutua cooperación". En esta sesión conjunta de las Cortes Generales, León XIV, el primer papa que habla ante el Parlamento español, ha explicado que la Iglesia "camina con la humanidad" y "comparte sus esperanzas y heridas", además de que "escucha los interrogantes de cada época".
Por eso, ha añadido, cuando se dirige a la vida pública, "lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar".
Así, tras reconocer la "autonomía de las realidades terrenas" y la "distinción entre comunidad eclesial y comunidad política" ha defendido aportar su reflexión "nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia".
"Desde su concepción hasta su ocaso natural"
También ha defendido que la defensa de la vida humana "no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de la civilización" y ha defendido que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural".
"Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?", ha dicho el papa en su discurso ante las Cortes a pocos días de que el Congreso debata la proposición de ley para blindar la eutanasia ante dilaciones judiciales.
Paz
También ha afirmado que la paz es una "aspiración política" y una "exigencia moral" que incluye respetar a quien piensa distinto, instituciones al servicio del encuentro "y una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación".
En su discurso ante el Congreso de los Diputados, el pontífice ha hecho un alegato por la paz en un mundo que "atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural" y "que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca".
En este contexto, ha señalado, "la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral".
Y ha añadido que dicha paz "reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia".
Asimismo, ha criticado que en diversos lugares del mundo, y también en Europa, se vuelva a presentar el rearme como respuesta "a la fragilidad del escenario internacional". Ha aseverado que "en el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional".
Pluralidad política
El papa ha advertido además que "la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario", al tiempo que ha apelado a quienes ejercen una responsabilidad pública a "desarmar el lenguaje".
En su discurso ante las Cortes Generales ha afirmado que "en una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos".
Ha hablado de la importancia del lenguaje porque, según ha subrayado, "las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro".