Las protestas sociales vuelven a tomar las calles de Francia. El tercer acto de movilizaciones celebrado este sábado ha reunido a 320.000 personas, según el balance de las autoridades, y cerca de 500.000, de acuerdo con las organizaciones convocantes. La jornada, impulsada por estudiantes, sindicatos y miembros del movimiento de los 'chalecos amarillos', ha transcurrido mayoritariamente de forma pacífica, aunque los disturbios registrados en varias ciudades han terminado con 565 detenciones.
La cifra supone un descenso respecto a las anteriores convocatorias. La Intersindical Juvenil calcula que la asistencia ha rondado el medio millón de personas, frente a las 800.000 que, según los organizadores, participaron en las movilizaciones del sábado anterior. Por su parte, las autoridades contabilizaron entonces 410.000 manifestantes.
Pese a esta caída, los convocantes consideran que la movilización mantiene su fuerza. El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, ha defendido la respuesta ciudadana y ha criticado que se minimice el alcance de las protestas.
"A pesar de las estaciones de metro cerradas, de una semana de campaña de los medios oficiales destinada a sembrar el pánico y de un cambio en el lugar de la concentración, la multitud ha sido igual de numerosa esta semana. E igual de disciplinada", ha asegurado.
El dirigente de izquierdas también ha lanzado un mensaje directo al presidente Emmanuel Macron: "Cuanto más alto sea, más dura será la caída. Tendrá que ceder o marcharse".
Un hombre se enfrenta a agentes antidisturbios durante una manifestación en París contra el aumento del coste de la vida y los recortes en los servicios públicos.
Los estudiantes mantienen la presión sobre el Gobierno
El movimiento estudiantil, que está en el origen de esta nueva ola de protestas, sigue reclamando cambios en el sistema educativo. El secretario general del Sindicato Nacional Fuerza Obrera-Liceos y Colegios (SNFOLC), François Pozzo di Borgo, considera que el Ejecutivo todavía no ha respondido a las principales reivindicaciones.
"Por el momento, lo que el Gobierno propone son principalmente ajustes", ha explicado en declaraciones a BFMTV. Entre las demandas pendientes figuran la derogación del sistema de acceso universitario Parcoursup y la retirada de la última reforma legal relativa al bachillerato y la educación secundaria.
A las reclamaciones educativas se suma el encarecimiento del coste de la vida, uno de los principales motores del descontento social. La dificultad para llegar a fin de mes ha llevado a numerosas familias a sumarse a las movilizaciones.
565 detenidos y cinco policías heridos en París
El Ministerio del Interior francés ha confirmado 565 detenciones en todo el país hasta las 21.00 horas, alrededor de 200 menos que en la convocatoria anterior, aunque casi 200 más que hace dos semanas. De ese total, 61 arrestos se han producido en París.
La capital ha concentrado buena parte del dispositivo policial, con 15.000 controles de identidad de los 40.000 realizados en todo el territorio francés. Interior también ha alertado de la presencia de grupos radicales en ciudades como Burdeos, Toulouse, Rennes, Lille, Nantes, Marsella y Lyon.
Según el departamento, algunos individuos han aprovechado el final de las manifestaciones para acceder a los centros urbanos con la intención de provocar daños y saqueos. Los controles en estaciones ferroviarias, carreteras y peajes también han permitido detectar a personas que portaban armas improvisadas.
El operativo de seguridad se ha mantenido durante toda la noche, con especial atención a París y a los posibles incidentes relacionados con las celebraciones de Halloween.
Francia se prepara para un tercer fin de semana de protestas en el que se espera que participen activistas del movimiento de los «chalecos amarillos» (Gilets Jaunes), estudiantes de secundaria y universitarios, sindicatos y otros colectivos.
Cargas policiales y lanzamiento de cócteles molotov
Los momentos de mayor tensión se han vivido en París, donde los antidisturbios han cargado contra grupos de manifestantes después de finalizar la marcha en dirección a la Puerta de Charenton. Varios individuos enmascarados y vestidos de negro han arrancado adoquines con martillos para lanzarlos contra los agentes. También se han registrado lanzamientos de objetos y, al menos, de un artefacto incendiario. La Prefectura ha informado de que un grupo de varios cientos de personas situado al final de la manifestación atacó a los policías, incluso con un cóctel molotov. Cinco agentes han resultado heridos en la capital, tres de ellos por el lanzamiento de cócteles molotov. La Policía ha utilizado gases lacrimógenos para dispersar a los grupos violentos.