Actualizado hace 40 minutos
Médicos forenses han afirmado este lunes, en el juicio por la muerte de un hombre de 73 años en octubre de 2021 en Bilbao, que, aunque inicialmente se determinó la muerte natural "por exclusión", no se puede descartar una causa violenta "siempre que no dejara ninguna lesión o sean de mínima entidad" como algunos mecanismos de asfixia. Asimismo, expertos en psiquiatría han considerado que el acusado muestra rasgos psicopáticos, sádicos y antisociales "compatibles con un trastorno de personalidad", si bien mantiene capacidades cognitivas y volitivas "plenas".
La Audiencia Provincial de Bizkaia ha acogido la cuarta sesión del juicio, con jurado, por la muerte el 5 de octubre de 2021 de un varón en su vivienda de la capital vizcaína. El acusado se enfrenta a peticiones de prisión de 18 a 30 años por asesinato y un delito de estafa que ascendería a 3.000 euros. Se trata del segundo juicio con jurado por una de las cinco muertes que se le imputan, además de dos intentos de asesinato de otros dos varones, con los que quedaba a través de una aplicación de citas.
En esta sesión han declarado media docena de peritos, entre ellos la médico forense que realizó el informe sobre el levantamiento del cadáver el 6 de octubre de 2021, que ha explicado que los únicos signos traumáticos externos que presentaba la víctima eran "superficiales y escasos".
En concreto, se hallaron unos restos sanguinolientos y una erosión en el cuello que entonces "no había manera de saber" si se la había hecho él mismo o "terceras personas". Además, la casa no presentaba signos de "desorden" o de haber sido "revuelta".
Según ha indicado, con los datos observados en aquel momento, daba "la impresión de que no había un factor externo, una tercera persona que ha mediado, y, de ahí, por exclusión deducimos que se sugiere que es una muerte natural a falta de confirmarlo".
También han prestado testimonio los tres médicos forenses encargados de elaborar los informes preliminar y definitivo de la autopsia en octubre y diciembre de 2021, y además de otros informes complementarios que se efectuaron en el año 2023.
Los expertos, que han considerado que "lo más preciso" para determinar el momento en que se produjo la muerte es la franja señalada en el levantamiento del cadáver de entre las cuatro y seis horas previas, determinaron como causa del fallecimiento una "cardiopatía isquémica, una falta de oxígeno al corazón", de la víctima, que tenía un corazón "más grande" y presentaba una artería obstruida al 75%. Unas patologías, no obstante, con las que podía "seguir viviendo", han matizado.
Al no haber encontrado "otros hallazgos", se diagnosticó entonces muerte natural "por exclusión", si bien, han precisado, tampoco se puede descartar una causa violenta "siempre que no dejara ninguna lesión" o sean "de mínima entidad" como podría ser la erosión en el cuello que presentaba la víctima.
En este sentido, han relatado ante el tribunal tres técnicas de asfixia que "ocasionan muy pocas o ningún signo" externo o interno o "de leve entidad" y que, en general, ocasionan, en "5-10 segundos de compresión de las carótidas, la pérdida de conciencia" y, si se mantiene más tiempo --"7-10 minutos o menos dependiendo de las circunstancias"--, causan "daño cerebral que llega a ser irreversible y se produce la muerte".
A preguntas del jurado, los forenses han precisado que, en este caso, "se pensó inicialmente que, en ausencia de otros elementos, la patología coronaria es la que podía haber producido el fallecimiento a pesar de no existir datos que expliquen al 100%" esa muerte, sin embargo "después la investigación lleva a plantearse todo lo que se ha dicho".