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Enric Mestre, considerado un "referente internacional" de la cerámica contemporánea, ha fallecido a los 89 años, según informó en redes sociales el Ayuntamiento de Alboraya (Valencia), su localidad natal. Mestre, nacido el 16 de marzo de 1936 en Alboraya, expuso su obra en Europa y Asia, marcada "por la geometría y el diálogo entre materia, luz y espacio", según detalla el consistorio.
Su legado permanece en el Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, la Plaza Tomás y Valiente, la rotonda de acceso a Port Saplaya y en La Patacona. Su última aparición pública fue en noviembre, premiado por la "excelencia profesional" en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de València. El Ayuntamiento envió "todo el consuelo y ánimo posible a la familia, amigos y amigas del autor".
Reconocimientos y trayectoria
Licenciado en Bellas Artes, Mestre recibió numerosos premios a lo largo de su carrera, entre ellos el Concurso de Cerámica de Manises (1972), el Concurso de Diseño Industrial de la Feria de Cerámica 72, la Medalla de Oro del Estado de Baviera en Munich (1976), el Concurso de Cerámica de Calvià (1982) y el Premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana (2009).
Fue miembro de la Academia Internacional de Cerámica desde 1979 y académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de València desde 1983. Su obra ha estado expuesta en numerosas muestras nacionales e internacionales, comenzando por la Sala Nebli de Madrid en 1964.
Legado y docencia
En 2008, con motivo de la exposición 'Veinte piezas para un museo' en el Centre del Carme, se repasaron dos décadas de trayectoria del artista, reconocido más fuera del Estado que en su tierra, y su lucha por reivindicar la cerámica como disciplina creativa.
Mestre comentaba que su reconocimiento internacional era evidente por su currículum y exposiciones. En 2013, impartió lecciones de cerámica en el González Martí, mostrando el método "riguroso y libre" que aplicaba durante 31 años de docencia. En esa ocasión lamentaba que la cerámica había experimentado una revolución que no había trascendido al gran público, describiéndose como "especie de lazarillos de la artesanía".