Polideportivo

Evenepoel luce reloj de oro

El belga, imponente en la crono, recorta medio minuto a Pogacar, segundo, y afianza su estatus por delante de Del Toro y Seixas, que aspiran al podio
Evenepoel, el mejor en la crono. / Efe

El Tour lo lleva atado a su muñeca Tadej Pogacar, que exhibe un reloj carísimo, una pieza ultraligero de titanio y cuarzo que pesa solo 32 gramos. Su coste está fijado en 350.000 euros. La gloria no tiene precio. Tampoco la eternidad.

No hay tasador capaz de fijar su alcance. Demasiado valiosa. Pertenece al imaginario colectivo, a la memoria, al recuerdo para siempre. En el país de nunca jamás que es el Tour, Pogacar es el Peter Pan de amarillo.

El niño que no quiere crecer, instalado en la fantasía, en la fábula. Solo el reloj, que nunca se detiene, niega de algún modo el deseo de Pogacar, el muchacho de las piernas de oro. De oro es el reloj que luce Remco Evenepoel cada vez que se perita a través del tiempo, su mejor aliado. El relojero del Tour.

El belga, enroscado sobre sí mismo, bicho bola, bala de cañón, es el prodigio de esta era de logros alucinantes cuando se trata de medirse al tiempo. Tres veces campeón del Mundo (2023, 2024 y 2025) y oro olímpico de la especialidad, Evenepoel, vencedor en Plateau de Solaison en su mejor actuación de montaña, se encontraba en el edén, en el paraíso que imaginó cuando se subió al Tour. La bici de alma dorada decoraba su pose. Bling-bling.

Segunda victoria consecutiva

El día de la Fiesta Nacional belga, Evenepoel quería lanzar su chupinazo, el cohete atravesando los designios del tiempo para encadenar su segunda victoria consecutiva. De blanco novicio, compacto, los colores del campeón del mundo abrazándole, Evenepoel se puso a volar. Imparable.

Tour de Francia

Decimosexta etapa

1. Remco Evenepoel (Red Bull) 32:19

2. Tadej Pogacar (UAE) a 28’’

3. Mattias Skjelmose (Lidl) a 1:04

4. Paul Seixas (Decathlon) a 1:16

5. Isaac del Toro (UAE) a 1:21

6. Mattia Cattaneo (Red Bull) a 1:41

7. Thymen Arensman (Ineos) a 1:46

32. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 3:36

99. Ion Izagirre (Cofidis) a 5:47

105. Alex Aranburu (Cofidis) a 5:54

General

1. Tadej Pogacar (UAE) 56h14:18

2. Remco Evenepoel (Red Bull) a 4:32

3. Isaac del Toro (UAE) a 6:51

4. Paul Seixas (Decathlon) a 7:11

5. Juan Ayuso (Lidl) a 9:22

6. Mattias Skjelmose (Lidl) a 10:14

7. Lenny Martinez (Bahrain) a 12:50

8. Tom Pidcock (Q 36.5) a 12:58

46. Ion Izagirre (Cofidis) a 2h15:15

69. Alex Aranburu (Cofidis) a 3h02:35

112. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 3h43:19

"Al principio del Tour me encontraba bien pero no increíble, pero voy a más, cada día me encuentro mejor y estoy llegando en una forma impresionante", argumentó el belga, profundamente satisfecho tras su segundo laurel. "Es increíble conseguir dos victorias seguidas", apuntó Evenepoel, que se subraya en la segunda plaza.

Ni Pogacar, el Pegaso del Tour, pudo con el meteorito belga, que completó una crono excelsa de punta. Sin mácula. Imperial, excepcional su estampa, infinito su idilio con el reloj. Certificó un sensacional 32:19 tras una exhibición colosal.

Magistral su dominio. El belga es un metrónomo capaz de hacer una media de 48,4 kilómetros por hora de media. El único en irrumpir en esa cifra.

El campeón del Mundo de la especialidad certificó la victoria que se esperaba. Mejorado en las montañas, escaló por el tiempo hasta el cielo. Lo domina el belga. Logró 28 segundos de renta sobre el prodigioso Pogacar, al que solo el mejor en esa modalidad pudo sombrear.

"Tenía ganas de disputar esta crono, lo he dado todo en la subida, era el lugar donde podía sacar tiempo a Remco, sin esa renta era difícil distanciarle en el llano. Como no lo he hecho, he preferido no correr riesgos en el descenso", expuso Pogacar, decepcionado por no haber podido ganar la crono.

Evenepoel rueda durante la crono. Efe

En cualquier caso, continúa el esloveno observando el Tour como un rey a sus súbditos. Desde la superioridad. El laurel de Evenepoel dejó a Paul Seixas a 1:16 y a Isaac del Toro, a 1:21. Entre ellos esprintan por el podio.

Lipowitz abandona el Tour

De esa carrera quedo fuera Florian Lipowitz, que se estrelló de mala manera en una curva del descenso. El alemán tuvo que dejar el Tour con la clavícula fracturada. Pogacar derrapó en ese mismo punto, pero no descabalgó. Controló el vaivén de su corcel negro. La suerte está con el campeón.

Sus acompañantes el pasado curso en la orla final no están en carrera. Vingegaard se astilló el domingo y Lipowitz se rompió en la crono. Solo él queda en pie, a modo de un mito, del tótem que es, sobre la peana.

Concluido el recuento de tiempos, Pogacar manda con 4:32 sobre Evenepoel. Del Toro, su compañero, pespunta a 6:51 y Paul Seixas reverbera a 7:11. Lejos de ese duelo por el podio, aparece Juan Ayuso, que cedió 2:22, y tiene un retraso en la general de 9:22.

Paul Seixas era todo tics, movimiento y frenesí antes de ensillar la montura. No paraba quieto. Solo cuando encaró la crono puso el foco en el frente en un territorio ignoto para él, la tercera semana de su primer Tour. Seixas era la bandera de Francia, aclamado a su paso. La Epifanía que desean. Paró el crono en 33:35. Isaac del Toro, otro joven, marcó un 33:41.

Tadej Pogacar, durante la contrarreloj. Efe

Empate técnico entre ambos, que clavaron sus actuaciones a la espera de su duelo se resuelva en los Alpes. Evenepoel afianzó la segunda plaza aunque deberá averiguar si resiste la exigencia de las montañas con más filo. Ese será su examen. Ajeno a esa tribulaciones, Pogacar tamborilea los dedos en el trono.

Apagado el segundo día de descanso, sonó el despertador con la única contrarreloj individual, de 26 kilómetros, con una subida en medio, entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains. Colgaron los chalecos de frío en la percha, el calentamiento en el rodillo y se acercaron a su Cabo Cañaveral.

Empate entre Seixas y Del Toro

La lanzadera de los astronautas en Évian-les-Bains. Lunáticos ante otro episodio. Duelo al sol. La proximidad del Lago Leman aliviaba el mar de fondo que provocó el oleaje de indignación de los controles antidopaje de madrugada en el Tour. El reloj de la Grande Boucle, insobornable, eligió a Evenepoel sin discusión.

Todo lo refleja el espejo del reloj. Nada se le escapa. Orwell y 1984. El Gran Hermano observándolo todo. El reloj, el tiempo, es el único instrumento capaz de concretar a los ciclistas superlativos.

Que son reales, pero parecen pura ficción sobre bicis de que se asemejan a naves y cascos de astronautas. Humanoides, quién sabe. Seres venidos del futuro que doblan el tiempo, que lo empuñan y lo encogen.

Evenepoel comprimió el tiempo, como eso relojes blandos de Dalí que se estiran en una distopía. Por un lado se retratan los elegidos, los Neo de Matrix, los que liberan el Tour de la realidad y lo empujan al mundo de los sueños, y por otro, aquellos que sufren la prosa descarnada del sufrimiento sobre monturas infernales. A modo de Saturno, que devora a sus hijos.

Ante el tribunal del tiempo, Lipowitz fue víctima de las prisas. Su Tour se quedó en la cuneta tras golpear un bordillo. En ese mismo lugar, Pogacar jugó al equilibrismo. Se mantuvo en pie. Alzando su figura, solo sombreada por el belga.

En la Fiesta Nacional francesa, la que rememora la toma de la Bastilla, ondeó la bandera del esloveno, el rey de la Francia ciclista. El día de la Fiesta Nacional belga, el campeón del Mundo de crono izó su estandarte. Evenepoel luce el reloj de oro.

21/07/2026