Actualidad

Euskadi resiste los nubarrones con 13.000 nuevos empleos

La economía vasca sigue dando muestras de fortaleza y avanza un 2,3% este año aunque las tensiones geopolíticas amenazan con una inflación "severa"
Dos empleados observan unos tubos tras su fabricación / E.P.

La economía vasca se mueve en una dualidad tan compleja como estimulante. Por un lado, los grandes indicadores macroeconómicos y de empleo dibujan un escenario de indudable fortaleza y resiliencia. Por el otro, el horizonte de la inflación y las incertidumbres geopolíticas internacionales obligan a mantener la guardia alta. Este ha sido el diagnóstico principal que el vicelehendakari segundo y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha compartido este viernes en el Parlamento Vasco, donde ha compaginado el optimismo de los datos de afiliación con una seria advertencia sobre el encarecimiento de los precios.

El pleno de control del Parlamento Vasco ha servido de escenario para que Torres ponga en valor la marcha de una maquinaria económica que, según sus palabras, "está respondiendo mejor de lo previsto". A preguntas de su propio grupo parlamentario (PSE-EE), el consejero ha desgranado unas cifras que consolidan la tendencia positiva de 2025 y de lo que llevamos de 2026. Entre ellas, destaca con luz propia el aumento del 1,3% en los puestos de trabajo a tiempo completo, lo que se traduce en 13.000 empleos más en comparación con el año anterior.

Para Torres, este incremento no es un simple apunte contable. "No solamente aumenta la riqueza en el Producto Interior Bruto (PIB), sino que se traduce en oportunidades, empleo de calidad, salarios dignos y en más capacidad para sostener los servicios públicos", ensalzó el vicelehendakari, vinculando directamente la bonanza laboral con el blindaje del estado del bienestar y la recaudación de la Seguridad Social.

Una economía con velocidad de crucero

Los cimientos de este crecimiento se sustentan en un comportamiento del PIB que ha sorprendido al alza. En el segundo trimestre de este año, la economía vasca creció un 2,3% interanual, superando en tres décimas las previsiones iniciales del Ejecutivo. Con este dato, Euskadi encadena una racha histórica de 22 trimestres consecutivos de crecimiento por encima del 2%, el umbral técnico que los analistas consideran la línea divisoria para calificar a una economía de "sólida y estable".

Esta prolongada fase expansiva está teniendo un impacto directo en los hogares. El incremento de la renta disponible, derivado de una mayor ocupación laboral, ha dinamizado el consumo de las familias vascas. De igual modo, el tejido industrial y de servicios muestra claros síntomas de reactivación. La inversión empresarial ha experimentado un crecimiento del 4,5%, empujada principalmente por la adquisición de bienes de equipo. Esta última cifra es, a juicio de Torres, el síntoma definitivo de que "nuestras empresas empiezan a tener confianza, a invertir para modernizarse y trabajan para ganar competitividad".

La sombra de la inflación y el avispero internacional

Sin embargo, el discurso del consejero de Economía, Trabajo y Empleo también dibujó sombras. Con la inflación interanual escalando hasta el 4,5% en agosto, Torres ha recetado una dosis de realismo y ha pedido explícitamente "no caer en la autocomplacencia".

El gran temor del Departamento de Economía se localiza en el mapa exterior. Las persistentes tensiones en el Oriente Medio, la crisis energética y la inestabilidad de las rutas comerciales globales amenazan con golpear la economía doméstica a corto plazo. De prolongarse este escenario geopolítico, Mikel Torres ha augurado que el incremento de los precios se producirá de "una forma más severa", un encarecimiento que terminará repercutiendo de manera directa en la cesta de la compra de los ciudadanos y tensionando todas las cadenas de suministro industriales. Una advertencia clara de que, aunque el motor de Euskadi rinda hoy a pleno rendimiento, los vientos del norte soplan fríos.

25/09/2026