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Euskadi recibe un balón de oxígeno internacional tras el mal sabor que dejó PISA

El informe ‘Panorama de la Educación 2026’ de la OCDE certifica que la CAV invierte 22.433 dólares por alumno y reduce al 20 % los adultos con bajo nivel educativo
Estudiantes vascos realizando la Prueba de Acceso a la Universidad.
Estudiantes vascos realizando la Prueba de Acceso a la Universidad. / Europa Press

Actualizado hace 10 minutos

Tras el amargo sabor de boca y el intenso debate político generados por los últimos resultados del Informe PISA, el sistema educativo vasco acaba de recibir un contundente balón de oxígeno internacional. Y nada menos que con el sello de la propia OCDE. El análisis territorial del informe Panorama de la Educación 2026: Indicadores de la OCDE, hecho público este martes, revela que, más allá del rendimiento del alumnado en la evaluación internacional, Euskadi cuenta con un andamiaje base de primer orden. Los datos no dejan lugar a dudas: la comunidad autónoma no solo se desmarca con claridad de la media española, sino que juega en la misma liga que las grandes potencias del centro y norte de Europa tanto en esfuerzo presupuestario como en el nivel formativo de su población.

El documento presentado por el organismo internacional evalúa la salud de los sistemas educativos a través de cuatro grandes ejes: las trayectorias de acceso, el impacto socioeconómico y la financiación, el entorno en las aulas y la creciente escasez de profesorado. Una radiografía concebida para orientar las políticas públicas que permite contrastar de forma directa el desempeño de Euskadi con el conjunto de España, la UE y la OCDE. El informe hecho público ayer menciona a Euskadi expresamente en sólo dos apartados: financiación de la educación y nivel educativo de la población adulta.

Distancia abismal con Madrid

En la red pública no universitaria–educación primaria y secundaria–, Euskadi encabeza con holgura la tabla de financiación autonómica con un gasto público directo de 22.433 dólares PPA (paridad de poder adquisitivo) por alumno. La diferencia respecto a la media del Estado es abismal: el Ejecutivo autonómico destina 7.777 dólares más por estudiante que los 14.656 dólares del promedio nacional. Pero el abismo es aún mayor al mirar al farolillo rojo de la inversión pública en educación: la Comunidad de Madrid, con 11.684 dólares por alumno, se sitúa a una distancia de 10.749 dólares de la cifra vasca.

En el tablero internacional, el presupuesto por estudiante en la red pública vasca no solo supera en más de un 60 % las medias de la OCDE (13.854 dólares PPA) y de la Unión Europea (13.748 dólares PPA), sino que rebasa las partidas de países con tradición de alto gasto público. Los 22.433 dólares de Euskadi superan la inversión de Países Bajos (20.365$), Noruega (20.015$), Estados Unidos (17.287$), Suecia (16.696$) y Alemania (15.497$).

Eso sí, la propia OCDE introduce un matiz contable al advertir de que la mayor inversión económica por alumno “no debe interpretarse necesariamente como diferencias en la calidad de la enseñanza”, sino que responde a factores institucionales, costes operativos, la baja densidad de población o la atención a necesidades educativas específicas.

Solo un 20 % de baja cualificación

Donde Euskadi también exhibe músculo es en la radiografía de su capital humano. El País Vasco registra la tasa más reducida de todo el Estado en población adulta (de 25 a 64 años) con baja cualificación: solo un 20 % de sus ciudadanos no ha superado la segunda etapa de Educación Secundaria. Un dato que sitúa a la comunidad 14,6 puntos porcentuales por debajo de la media española (34,6 %) y a años luz de los registros de territorios como Ceuta, donde el suelo de baja formación roza el 49 %. Con este 20 %, la sociedad vasca roza el promedio de la OCDE (18,1 %) y se alinea con los estándares de países como Países Bajos (18,4 %), Noruega (16,1 %), Francia (15,3 %) y Alemania (14,1 %), marcando distancias con el bloque del sur de Europa, donde Italia (33,0 %) o Portugal (35,7 %) siguen arrastrando un importante porcentaje de población sin estudios secundarios superiores.

Esta sólida base formativa supone una garantía clave para el tejido industrial y laboral de la comunidad. Como recuerda la propia organización en su análisis sobre “la relación entre educación, mercado laboral e ingresos”, la falta de titulación penaliza severamente la inserción y las retribuciones: los trabajadores sin estudios secundarios perciben de media un 31 % menos de ingresos que el conjunto de los empleados. Estos datos vendrían a demostrar que, más allá de las fluctuaciones en las evaluaciones continuas, Euskadi mantiene unos cimientos económicos y sociales listos para competir en Europa, respaldados por la evidencia de que “el nivel educativo de la población... se relaciona estrechamente con las oportunidades laborales, los ingresos y otros resultados económicos y sociales”.

2026-09-30T06:40:23+02:00
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