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Euskadi, la cuarta comunidad con la población más envejecida

Uno de cada cuatro residentes en la CAV supera los 65 años, según el Observatorio Demográfico CEU-CEFAS
Dos personas mayores disfrutan de un paseo por el parque en compañía de su nieta. / Miguel Acera

Euskadi se consolida como uno de los territorios más envejecidos del Estado. La combinación de una natalidad cada vez más baja, el aumento continuado de la esperanza de vida y la pérdida progresiva de población joven ha llevado a la comunidad autónoma a situarse entre las regiones con más peso de personas mayores de 65 años. Solo Asturias, Galicia y Castilla y León presentan cifras más elevadas.

Así lo refleja el informe ‘El deterioro demográfico español se agudiza’, elaborado por el Observatorio Demográfico CEU-CEFAS, que dibuja un escenario marcado por un envejecimiento acelerado y sostenido de la población. El estudio sostiene que el Estado atraviesa una transformación demográfica sin precedentes y alerta de las consecuencias económicas, laborales y sociales que puede provocar una pirámide poblacional cada vez más invertida.

En el caso vasco, las cifras reflejan con claridad ese cambio. A 1 de octubre de 2025, las personas mayores de 65 años representan el 24,5% de la población total de Euskadi. Es decir, prácticamente uno de cada cuatro habitantes. Si se atiende únicamente a la población nacida en el Estado, el porcentaje se eleva hasta el 27,8%.

Ranking estatal

La CAV comparte rasgos con otras regiones del norte peninsular. Asturias encabeza actualmente el ranking nacional, con un 28,7% de población mayor de 65 años. Le siguen Galicia, con un 27,1%, y Castilla y León, con un 25,7%. Euskadi aparece inmediatamente después, con unos porcentajes muy similares y una evolución que preocupa a los expertos por su carácter estructural.

La transformación resulta aún más evidente si se compara con la situación de hace apenas medio siglo. En 1976, la edad media de la población española rondaba los 33 años. Hoy supera ya los 44,5 años y continúa aumentando. El porcentaje de personas mayores de 80 años también se encuentra en máximos históricos, impulsado por el incremento de la longevidad y por los avances sanitarios.

En Euskadi, el envejecimiento se deja notar cada vez más en distintos ámbitos de la vida cotidiana. La caída de nacimientos ha reducido el número de alumnos en numerosos centros educativos, mientras que muchos sectores económicos empiezan a afrontar problemas de relevo generacional. A ello se suma el incremento de la demanda asistencial y sanitaria asociado a una población de edad avanzada cada vez más numerosa.

La situación tiene además un fuerte componente territorial. Muchas zonas rurales y municipios pequeños llevan años perdiendo población joven, lo que acelera todavía más el envejecimiento. En algunas localidades, el cierre de escuelas, la falta de relevo en pequeños comercios o las dificultades para cubrir determinados empleos se han convertido ya en síntomas visibles de esa transformación demográfica.

El estudio del Observatorio Demográfico CEU-CEFAS señala que el fenómeno no puede explicarse únicamente por el aumento de la esperanza de vida. La baja natalidad desempeña un papel decisivo. El Estado lleva décadas registrando cifras de fecundidad insuficientes para garantizar el reemplazo generacional, una tendencia especialmente acusada en comunidades como Euskadi.

Los expertos advierten de que cada vez nacen menos niños y de que la maternidad se retrasa progresivamente. El elevado coste de la vivienda, la precariedad laboral, las dificultades de conciliación y la incertidumbre económica aparecen entre los factores que explican esa caída sostenida de la natalidad.

Una mujer mayor camina por el centro de Bilbao con la ayuda de un andador. Miguel Acera

El sur, menos envejecido

Frente al envejecimiento del norte peninsular, otras comunidades mantienen estructuras demográficas considerablemente más jóvenes. Murcia, Baleares y Canarias figuran entre las regiones con menor peso de población mayor de 65 años. En Murcia, este grupo representa el 17,3% de la población total, mientras que en Baleares supone el 17,1%.

Más jóvenes aún son Ceuta y Melilla. En Melilla, únicamente el 13,3% de la población supera los 65 años, el porcentaje más bajo del conjunto del Estado. En Ceuta, la cifra se sitúa en el 14,2%.

El informe pone también el foco en Canarias, que pese a haber sufrido una fuerte caída de la fecundidad desde finales de los años setenta mantiene una población relativamente joven gracias a su capacidad para atraer inmigración y a unos niveles históricos de natalidad superiores a la media estatal.

La inmigración, clave

Precisamente, la inmigración aparece como uno de los factores que han contribuido a amortiguar parcialmente el envejecimiento demográfico. El Observatorio recuerda que desde 1996 el Estado ha incorporado entre 10,4 y 10,5 millones de inmigrantes y descendientes de segunda generación.

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Según el estudio, la llegada de población extranjera más joven ha ayudado a ralentizar el envejecimiento del conjunto de la población. Gracias a ello, la edad media española ha aumentado 6,1 años en las últimas décadas, frente a los 8,8 años que habría envejecido sin ese aporte migratorio.

Sin embargo, la inmigración, por sí sola, no basta para revertir la tendencia. El informe considera que el Estado afronta un “deterioro demográfico de carácter estructural” que amenaza con intensificarse durante las próximas décadas y afectar la sostenibilidad futura del sistema de pensiones, la cobertura de servicios sociosanitarios y la disponibilidad de mano de obra.

24/05/2026