La Costa del Sol ha iniciado una profunda transformación estratégica con el estreno de su nueva imagen corporativa, un cambio que busca ir más allá de lo visual para consolidar un modelo de desarrollo adaptado a las demandas del siglo XXI. Tras más de cincuenta años situándose en la vanguardia del turismo internacional, la provincia de Málaga afronta el reto de reinventar su posicionamiento de mercado. El objetivo fundamental ya no reside en batir de forma sistemática los récords cuantitativos de afluencia de visitantes, sino en atraer un "perfil de turista diferenciado que valore la calidad y la singularidad de la experiencia", asegura Antonio Díaz, director gerente de Turismo Costa del Sol.
Para lograr esta diversificación, la Costa del Sol proyecta una oferta transversal que trasciende el tradicional producto de sol y playa, apoyándose sólidamente en el extraordinario salto cultural que ha experimentado la capital y su provincia en la última década. La gastronomía de primer nivel, las rutas por pueblos con encanto del interior y una agenda museística y artística de referencia mundial se han consolidado como reclamos de primer orden para combatir la estacionalidad.