Polideportivo

Esteban Gaubeka y Asier del Río, campeones del Open Bizkaia de pala

Asier del Río y Esteban Gaubeka, con las txapelas del Open Bizkaia.
Asier del Río y Esteban Gaubeka, con las txapelas del Open Bizkaia.

Llevaba Esteban Gaubeka un ramillete de finales sin suerte. Llegaba, sí; pero no terminaba de romper a alcanzar la txapela. No cataba lana desde la final del Open Bizkaia de 2021. La ansiedad, esa extraña serpiente que recorre el estómago de los competitivos, no estrujó el alma del veterano delantero de Armintza.

Este sábado sumó su cuarto título del Open Bizkaia en el frontón Bizkaia de Bilbao y construyó con precisión de orfebre el primero de su compañero, un Asier del Río perfecto que abre la espita de los grandes títulos en Innpala.

Ocurre que cuando sube el telón del frontón Bizkaia y Gaubeka amanece encendido, con un dos paredes extraordinario, cáustico, marca de la casa, una obra de arte efímera, se avecina la tempestad de un delantero con toque. Mala señal para los adversarios. Pero no solo deslumbró en ataque el vizcaino, trazando con aroma de arquitecto otras cuatro carambolas dignas de un apartado especial en el museo Guggenheim, sino que asumió la responsabilidad del veterano: apartó el polvo de la paja para impulsar a Del Río, que únicamente había llegado a otra final en su corta carrera profesional. Trabajó Esteban, remató, animó, se enchufó. En vena. Hasta la cresta todo es gallo.

UN GRAN DEL RÍO

Se encontraron cómodos los colorados y, a pesar de los nervios del inicio, Del Río fue superior a Ibai Pérez, el mejor pelotari del torneo. El zaguero de Sestao sufrió un pinchazo en el hombro en el primer joko que mediatizó su participación. "No es excusa", recitó al término del envite. Mal día.

El lezamarra sumó tres yerros en el primer parcial que no lastraron su camino; luego, fue capaz de remendarse, defender pelotas complicadas de Beñat Ibarguren –la táctica azul era percutir sobre el vizcaino– y atacar con las dos manos. Autoridad. En definitiva, los colorados se llevaron una final que nació de una joya técnica de Gaubeka y que se desniveló demasiado rápido. Sin fisuras.

EL PRIMER JOKO

Ibarguren e Ibai Pérez, los mejores en la liguilla regular del Open, únicamente dominaron el luminoso en dos instantes del primer set. Un par de fogonazos (1-2 y 5-6). La cuestión es que, con un descorche peloteado y áspero para los protagonistas, la alegría rematadora y solidaria de Gaubeka pusieron un punto de inflexión en el debate. Se contabilizaron cuatro empates (1-1, 2-2, 4-4, 5-5 y 6-6).

Respondió Del Río con un saque y un pelotazo de genio que atropelló a Ibai. Un error grave del sestaoarra tras un regalo de Gaubeka y otro de Asier colocaron el 9-7. Ibarguren falló para cerrar el set (10-7).

UN MONÓLOGO

Y a partir de entonces, todo se puso cuesta arriba para los azules. Gaubeka y Del Río aplicaron el rodillo en la segunda manga. Finalizó con un 10-5 y dos dos paredes extraordinarios de Esteban: uno con efecto endiablado y el otro profundo.

El tercer set comenzó con una falta de saque de Ibai –al perro flaco, todo le son pulgas–. Apenas hubo pimienta en los primeros compases: 10-6. Del Río se estrena. Gaubeka deslumbra.

2022-06-12T18:06:03+02:00
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